Masivas protestas y sanciones internacionales a la junta militar en Myanmar

Los manifestantes birmanos intentan bloquear el movimiento de las fuerzas de seguridad y los funcionarios públicos.
Los manifestantes birmanos intentan bloquear el movimiento de las fuerzas de seguridad y los funcionarios públicos. © Reuters

Myanmar vivió este 18 de febrero una nueva jornada de movilizaciones contra el golpe militar del pasado 1 de febrero. Los manifestantes bloquearon por segundo día consecutivo las principales vías en Rangún, mientras continúa la represión y las detenciones por parte de las fuerzas de seguridad birmanas.

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“No aceptamos el golpe de Estado militar”, gritaron miles de manifestantes críticos al golpe militar en Myanmar durante una nueva jornada de masivas protestas. Sin atisbos de amainar, las manifestaciones siguen tomando fuerza en el país asiático, con bloqueos de las principales vías en Rangún, la ciudad más grande del país.

Los manifestantes usaron cadenas de vehículos paralizados en las principales arterias de la ciudad para obstaculizar a las fuerzas de seguridad e impedir que los funcionarios del Gobierno accedan a sus oficinas en señal de protesta, a la que se han unido diversos sectores de la sociedad, como transportistas, comerciantes, monjes budistas, personajes famosos del mundo del cine y cientos de miles de jóvenes estudiantes.

Protestas pacíficas, brutalmente reprimidas por la Policía

"Hacemos esto para apoyar al MDL. Estamos aquí para condenar a los que siguen yendo a la oficina, sin involucrarse en la acción del MDL. Les hemos pedido que apoyen, pero no se han implicado. Nuestro objetivo es frenarlos como podamos. Tendremos que seguir haciéndolo si siguen yendo a la oficina también en los próximos días”, reclamó un miembro de la protesta que ha conseguido paralizar parte de la actividad de la ciudad.

La Policía birmana ha usado cañones de agua contra los manifestantes en Myanmar.
La Policía birmana ha usado cañones de agua contra los manifestantes en Myanmar. © Reuters

Los birmanos más jóvenes son la columna vertebral del movimiento de desobediencia civil (MDL) que está mostrando resistencia, pese a la brutal represión de las autoridades desde la toma militar. “La Policía ha estado arrestando a los estudiantes desde el 15 de febrero y dijeron que los estudiantes estaban reunidos en grupos, pero no lo estaban. Todos estaban separados en diferentes lugares y no hemos podido contactarlos desde entonces", dijo un familiar de uno de los jóvenes detenidos.

Más de 500 personas han sido detenidas 

Desde que comenzaron las movilizaciones, la junta militar ha detenido a más de 500 participantes, activistas y líderes políticos. En los últimos días, el ritmo de las detenciones aumentó a medida que se incrementó el apoyo a las protestas y las fuerzas de seguridad birmanas han estado reprimiendo a los congregados en las marchas con cañones de agua, balas de goma e incluso munición real, según denuncian. También están bloqueando las conexiones a Internet.

"En mi opinión, los militares no atacarán a los manifestantes en Rangún tanto como en otras partes del país porque los medios están en su mayoría aquí, mientras que en algunas áreas rurales no tienen ninguno", explica un joven, consciente de que las marchas –que se replican por todo el país– están siendo reprimidas con mayor dureza en los núcleos rurales.

Desde el 1 de febrero miles de birmanos se han movilizado pidiendo la liberación de la líder, Aung San Suu Kyi.
Desde el 1 de febrero miles de birmanos se han movilizado pidiendo la liberación de la líder, Aung San Suu Kyi. © Reuters

Desde principios de febrero, miles de birmanos se han tomado las calles de distintas ciudades del país para exigir la liberación de la líder y nobel de la paz Aung San Suu Kyi y otros líderes políticos, que están bajo custodia del Ejército. "Este golpe es una dictadura porque hemos elegido a nuestro Gobierno civil de acuerdo con la ley", dijo Min Min Oo, que se unió a las marchas pacíficas.

“Llevamos muchos años esclavizados por el régimen militar, hemos sufrido mucho”, dicen los manifestantes. El Ejército o Tatmadaw en birmano, liderado por el general Min Aung Hlaing, alega que los resultados de las pasadas elecciones de noviembre –que dieron la victoria al partido de Suu Kyi, la Liga Nacional de la Democracia (LND)– fueron fraudulentos. Y se apoyan en esa premisa para controlar el poder, según ellos, hasta que se celebren nuevos comicios cuando concluya el estado de emergencia establecido por un año.

El Ejército gozaba de amplios poderes antes del nuevo golpe, que ha traído los peores recuerdos a los birmanos, que durante más de 50 años estuvieron subyugados bajo un autoritario régimen militar. La comunidad internacional y Naciones Unidas han condenado la actuación de los militares y exigen una vuelta a la vida democrática.

Condenas internacionales contra la junta militar

Este jueves, Reino Unido anunció sanciones contra tres generales, acusados de graves violaciones de derechos humanos. "Nosotros, junto con nuestros aliados internacionales, haremos que el Ejército de Myanmar rinda cuentas por sus violaciones de los derechos humanos y buscaremos Justicia", dijo el ministro de Relaciones Exteriores británico, Dominic Raab.

Los británicos se unen a la lista de países, liderados por Estados Unidos, que han comenzado a imponer sanciones contra los miembros de la junta militar. Algo que parece no disuadir a los militares birmanos, que continúan usando la violencia contra los manifestantes. Canadá también se unió este jueves a las sanciones a nueve oficiales militares y dijo que el golpe ha provocado detenciones masivas, uso de la fuerza y ​​restricciones a las libertades democráticas, según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Por su parte, China –aliado tanto del Ejército como de la líder birmana–,  ha adoptado una línea más suave: su embajador en Myanmar desestimó el pasado martes las acusaciones de que apoyaba el golpe. A pesar de ello, varios manifestantes se reunieron frente a la embajada China para rechazar la ambigua posición del gigante asiático. 

Con Reuters, AFP y AP

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