Las protestas continúan en Myanmar, mientras Indonesia intenta mediar

Manifestantes antigolpistas exhiben carteles cerca de la embajada de Indonesia en Rangún, Myanmar, el miércoles 24 de febrero de 2021.
Manifestantes antigolpistas exhiben carteles cerca de la embajada de Indonesia en Rangún, Myanmar, el miércoles 24 de febrero de 2021. © AP

La ciudadanía birmana sigue a pie de calle para clamar contra el Ejército por perpetrar un golpe de Estado el pasado 1 de febrero. La represión de la cúpula militar ha alarmado a la opinión internacional e Indonesia es el primer país que está intentando mediar entre las dos partes e implicar a la ASEAN en el conflicto.

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La crisis política en Myanmar sigue sacando todos los días a miles de personas a las calles de las principales ciudades del país para protestar contra el golpe de Estado militar. Miles de birmanos consideran que el Ejército ha dado un golpe a la democracia el pasado 1 de febrero tras deponer del poder a la líder Aung San Suu Kyi por supuesto fraude en las elecciones. Acto seguido, la fuerza pública la detuvo.

Hasta el momento, no se sabe nada de la mayoría de las principales figuras políticas del país, que siguen bajo arresto domiciliario, y preocupa la contundente represión con la que ha reaccionado el Estado contra las multitudinarias protestas, que han ido en aumento en las últimas jornadas. Por ahora, se registraron decenas de detenidos y cuatro fallecidos: tres civiles que murieron por impactos de bala durante las manifestaciones y un policía.

Las protestas principales se han dado en Rangún y Mandalay, las ciudades más grandes de esta nación, pero a ellas se han sumado diferentes etnias que también se oponen a los militares. Myanmar es un estado multicultural y multiétnico y muchas minorías ahora están exigiendo igualdad de derechos y una república federal que defienda también sus intereses. La etnia más conocida son los rohingyas, que tuvieron que huir del país tras una persecución masiva en 2015.

Un manifestante antigolpista grita consignas después de que policías antidisturbios bloquearon su marcha en Mandalay, Myanmar, el miércoles 24 de febrero de 2021.
Un manifestante antigolpista grita consignas después de que policías antidisturbios bloquearon su marcha en Mandalay, Myanmar, el miércoles 24 de febrero de 2021. © AP

Las principales exigencias giran en torno a terminar con la actual constitución de 2008, liberar a los presos políticos que todavía existen en el país, y reclamaciones de igualdad de trato y derechos entre etnias.

Las embajadas: puntos clave de reclamación

Muchos de los manifestantes prodemocráticos ven imposible negociar con el Ejército golpista del país y han acudido durante estos días a las embajadas de las principales potencias regionales cercanas a Myanmar para pedir soluciones. Estas son básicamente Indonesia y Tailandia.

Precisamente es Indonesia el primer país en mantener conversaciones intensas con los representantes de la cúpula militar y del Gobierno democráticamente elegido el pasado 8 de noviembre, en un intento por sentar las bases de un futuro pacto y rebajar la tensión.

A Indonesia le preocupa especialmente el recrudecimiento de la represión y la violación de derechos fundamentales a manos de los militares. Por eso, el país ha tomado el liderazgo dentro de los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), de la que Myanmar también hace parte. 

En esta imagen tomada del video de MRTV, el ministro de Relaciones Exteriores de Indonesia, Retno Marsudi, a la izquierda, conversa con el ministro de Relaciones Exteriores de Tailandia, Don Pramudwinai, en el centro, y el ministro de Relaciones Exteriores de Myanmar, Wunna Maung Lwin, a la derecha, durante su reunión en Bangkok, Tailandia, el miércoles 24 de febrero de 2021.
En esta imagen tomada del video de MRTV, el ministro de Relaciones Exteriores de Indonesia, Retno Marsudi, a la izquierda, conversa con el ministro de Relaciones Exteriores de Tailandia, Don Pramudwinai, en el centro, y el ministro de Relaciones Exteriores de Myanmar, Wunna Maung Lwin, a la derecha, durante su reunión en Bangkok, Tailandia, el miércoles 24 de febrero de 2021. © MRTV vía AP

La ministra de Relaciones Exteriores indonesia, Retno Marsudi, se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores designado por el ejército de Myanmar, Wunna Maung Lwin, para conversar en la capital de Tailandia este miércoles. Pero este esfuerzo ha levantado sospechas entre los seguidores de Aung San Suu Kyi, debido a que significa reconocer de facto el poder de los militares en Myanmar.

Al parecer, en las conversaciones se ha hablado del proceso y las garantías que se tienen para convocar nuevas elecciones, algo que ha sido anunciado por los militares, pero que no tiene una hoja de ruta ni una fecha prevista. Esto no le gusta a los manifestantes, ya que ellos piden que se reconozca la validez de las elecciones del 8 de noviembre donde la Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi arrasó.

Un informe de Reuters de esta semana citó a fuentes que dijeron que Indonesia estaba proponiendo que los miembros de la ASEAN enviaran monitores para garantizar que los generales cumplan su promesa de nuevas elecciones justas.

La ministra Marsudi habló con la prensa en Bangkok y aseguró que el bienestar del pueblo de Myanmar era la prioridad número uno. "Pedimos a todas las partes que usen la moderación y no recurran a la violencia para evitar víctimas y derramamiento de sangre", indicó.

Las protestas se dirigieron frente a la embajada de Tailandia, un país que también tiene serios problemas políticos debido a que su primer ministro Prayut Chan-o-ocha es heredero de la antigua dictadura militar.

Las reacciones de los países de la región han sido mucho más moderadas que las de Occidente y la ONU. Países como Estados Unidos o Reino Unido han impuesto sanciones limitadas a miembros distinguidos de la junta militar y organizaciones como Naciones Unidas, el G7 o la Unión Europea han condenado con firmeza lo que consideran una “socavación de derechos fundamentales”.

El miedo ahora para muchos birmanos es que esta situación, en la que tiene un pleno control el Ejército, se normalice en el tiempo y con ella venga el bloqueo internacional, las sanciones y la crisis económica que ya afectaron al país durante décadas en los gobiernos militares pasados.

Con Reuters, AP y EFE

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