Mueren tres manifestantes en Myanmar tras recibir disparos de la policía

Policías antidisturbios sostienen sus armas de fuego mientras se enfrentan a los manifestantes durante una manifestación contra el golpe militar en Naypyidaw el 8 de marzo de 2021.
Policías antidisturbios sostienen sus armas de fuego mientras se enfrentan a los manifestantes durante una manifestación contra el golpe militar en Naypyidaw el 8 de marzo de 2021. AFP - STR

Mientras las manifestaciones en Myanmar siguen, dos personas fallecieron este lunes en la ciudad de Myitkyina por disparos de la policía birmana y varias resultaron heridas de gravedad. Una tercera falleció en Pyapon. En un nuevo intento por presionar la salida de la junta militar del poder, los principales sindicatos de trabajadores del país convocaron a una huelga general para “parar la economía” y presionar al Gobierno de facto.

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La feroz represión de la junta militar suma otra jornada en Myanmar. Durante nuevos enfrentamientos entre la policía y la sociedad civil birmana este lunes 8 de marzo, al menos tres personas murieron y otras están heridas de gravedad. Uno de los fallecidos recibió un disparo en la cabeza y el otro en el cuello; los dos murieron en el acto en Myitkyina. La tercera persona murió en un hospital de Pyapon tras ingresar en estado crítico.

La jornada de protestas llega después de una noche en la que las fuerzas de seguridad efectuaron redadas con detenciones arbitrarias y dieron palizas a ciudadanos en varias ciudades mientras que, en Rangún, la antigua capital, los soldados ocuparon por la fuerza media docena de hospitales.

Manifestantes sostienen escudos caseros tras el lanzamiento de gases lacrimógenos durante una manifestación contra el golpe militar en Yangon el 8 de marzo de 2021.
Manifestantes sostienen escudos caseros tras el lanzamiento de gases lacrimógenos durante una manifestación contra el golpe militar en Yangon el 8 de marzo de 2021. © AFP / STR

En Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, al menos seis personas fueron heridas por disparos de las fuerzas de seguridad. Una mujer de 22 años y un menor de edad se encuentran en estado crítico.

Hasta la fecha, la violenta represión de la junta militar ha dejado más de 50 manifestantes muertos. Según Naciones Unidas, al menos 18 murieron por fuego policial el domingo de la semana pasada y otras 38 el miércoles –el día más sangriento hasta la fecha–.

A raíz de la tremenda violencia con la que está actuando el Ejército birmano, medios de comunicación locales, como el portal 'Myanmar Now', han llegado a calificarlo como “organización terrorista”.

Los birmanos apuestan por “parar la economía” para presionar a la junta militar

Tiendas, fábricas y bancos en Rangún permanecieron cerrados este lunes. Es otra estrategia de la sociedad civil birmana para intentar ahogar al Gobierno de la junta militar, una huelga general que fue convocada por 18 sindicatos de trabajadores. La razón:  "continuar con los negocios como de costumbre y retrasar una huelga general solo beneficiará a los militares mientras reprimen al pueblo de Myanmar".

“Ahora es el momento de tomar acciones en defensa de nuestra democracia", apuntala el comunicado difundido por los sindicatos, cansados de la violencia militar.

Fue el sector sanitario el que dio un paso adelante e impulsó el movimiento de desobediencia civil en primer lugar. Días después del golpe militar del 1 de febrero, distintos sectores se fueron sumando hasta conseguir que la Administración haya dejado de funcionar casi por completo.

"Deshagámonos del dictador (Min Aung Hlaing)", gritaban los sindicalistas mientras otros saludaban con tres dedos, su símbolo de resistencia.

La debilitación de la economía nacional es una de las bazas más poderosas que está jugando la sociedad civil para desestabilizar el poder del Tatmadaw –como se conoce al Ejército birmano en el país–.

Como respuesta, la junta militar ha incrementado las medidas de coacción contra los trabajadores y funcionarios que deciden no ir a trabajar, y la noche del domingo se realizaron redadas nocturnas con multitud de detenciones. Los soldados ocuparon por la fuerza al menos seis hospitales y varias universidades en Rangún, además de propinar palizas y detener a varios opositores.

Aunque, este lunes, los manifestantes recibieron refuerzos para hacer frente a las posibles agresiones policiales. Con armas de fuego, incluidos rifles de asalto, miembros de la unidad de la Fuerza de Policía Nacional Karen (KNPF), una minoría étnica del país, acompañaron a los inconformes en la región de Tanintharyi, en el sureste del país, con la intención de protegerlos.

Las manifestantes birmanas también celebran el Día Internacional de la Mujer

Desde las barricadas, así celebran las mujeres birmanas el Día Internacional de la Mujer. En medio del caos y las protestas, algunas barricadas amanecieron este lunes adornadas con hileras de longyi, una falda tradicional birmana.

Ellas lo tienen claro: a pesar de que varias han fallecido desde el inicio del golpe, no quieren ser mártires, sino parte esencial de la lucha. Para reivindicarlo, las mujeres birmanas salieron este 8 de marzo a protestar contra el levantamiento militar ataviadas con camisetas moradas.

"Este movimiento de protesta pacífica, junto con el movimiento de desobediencia civil, ha visto a mujeres asumir una variedad de roles de liderazgo y se estima que el número de mujeres manifestantes es del 60% del total", apuntan en un comunicado cinco asociaciones garantes de los derechos de la mujer.

Unas mujeres cuelgan una colección de longyi, una ropa tradicional muy usada en Myanmar, en una carretera durante una manifestación contra el golpe militar en Rangún el 8 de marzo de 2021.
Unas mujeres cuelgan una colección de longyi, una ropa tradicional muy usada en Myanmar, en una carretera durante una manifestación contra el golpe militar en Rangún el 8 de marzo de 2021. © AFP

Pero, a pesar de estar en la primera línea de las protestas, muchas tienen que seguir aguantando comportamientos machistas por parte de sus compañeros.

“A veces, cuando se producen enfrentamientos, algunos hombres nos dicen que retrocedamos. Así que ya ves, incluso en esta situación tenemos problemas por el mero hecho de ser mujeres”, decía una de las manifestantes a la agencia AFP.

Como el resto de los grupos que participan en las protestas del país, las organizaciones feministas birmanas pidieron este lunes la restauración de la democracia y la liberación de todos los presos políticos. Entre ellos, la líder depuesta y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, una referente en Myanmar.

Si los altercados y las manifestaciones continúan, el número de muertos podría incrementar drásticamente. Pero el miedo a vivir bajo el yugo de la junta militar parece superar al temor de morir en las calles, convertidas en un campo de batalla en docenas de ciudades birmanas.

Con EFE, AFP, AP y medios locales

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