La junta militar de Myanmar cerca a los trabajadores ferroviarios en huelga

Manifestantes antigolpistas se retiran de la primera línea tras descargar extintores hacia un grupo de policías antidisturbios en Rangún, Myanmar, el miércoles 10 de marzo de 2021.
Manifestantes antigolpistas se retiran de la primera línea tras descargar extintores hacia un grupo de policías antidisturbios en Rangún, Myanmar, el miércoles 10 de marzo de 2021. © AP

En una nueva jornada de represión policial en Myanmar, las fuerzas de seguridad birmanas cercaron el distrito de Mahlwagon, en Rangún, donde vive buena parte de los trabajadores del sector del ferrocarril. Allí, los operarios se declararon en huelga general para protestar contra el golpe militar del 1 de febrero. Mientras el caos impera en el país asiático, desde Nueva York el Consejo de Seguridad de la ONU acordó condenar la represión sin tildar los hechos de golpe de Estado. 

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Cientos de soldados y policías se abalanzaron el miércoles 10 de marzo sobre la estación de ferrocarril de Ma Hlwa Kone, en Rangún. Su objetivo era dar caza a los trabajadores ferroviarios que participan en el movimiento de desobediencia civil y se han declarado en huelga general, como muestra de rechazo al golpe militar del 1 de febrero. Hasta el momento hay al menos tres personas detenidas, según la agencia AP.

Unos 50 soldados, fuertemente armados, bloquearon los accesos y montaron guardia a lo largo del popular barrio del gremio ferroviario. Fotos y vídeos de testigos mostraban cómo los manifestantes corrían e intentaban huir y esconderse mientras los militares tapaban las vías de salida.

Los vecinos del barrio aseguraron que los soldados acudieron allí en busca de conductores de tren para obligarlos a trabajar, según informa la agencia EFE. Las mismas fuentes señalaron que los soldados confiscaron alimentos y otros productos de ayuda donados al movimiento de desobediencia civil.

La redada se produce apenas unos días después de que varios sindicatos de trabajadores nacionales, entre ellos la Federación de Sindicatos Ferroviarios de Myanmar, hicieran un llamamiento conjunto a un paro laboral en todo el país. Según el comunicado, la huelga tenía como objetivo "el cierre total y extendido de la economía de Myanmar" para presionar al gobierno de facto.

En especial, el gremio ferroviario es un sector muy activo del movimiento de desobediencia civil, que ya ha conseguido paralizar parte de la Administración, además de bancos, fábricas y comercios.

No es la primera vez que partidarios de la junta militar arremeten contra los trabajadores del sector ferroviario. Hace dos semanas, estos tuvieron que enfrentarse a los ataques de los seguidores de la junta militar mientras realizaban una marcha en Rangún. 

El personal sanitario y otros sectores de la Administración también forman parte del movimiento que intenta poner en jaque a la junta militar, la respuesta: intimidación y violencia para que regresen a sus puestos de trabajo.

El distrito de North Okkalapa, otro punto caliente de manifestaciones este miércoles, al menos 100 manifestantes fueron detenidos durante una protesta de jóvenes, contra los que la policía usó munición de goma.

El Consejo de Seguridad de la ONU condena la represión contra los manifestantes 

Según fuentes diplomáticas consultadas por Reuters y EFE, el Consejo de Seguridad de la ONU acordó condenar la represión de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes, pero no tachar de golpe de Estado los hechos o lanzar acciones conjuntas por la negativa de algunos Estados miembros.

En el texto de compromiso, aprobado por los 15 países y que será refrendado en otra reunión, se les pide a los militares "contención" y exigen la liberación de todos los presos que han sido encarcelados de forma arbitraria.

El documento, originalmente redactado por el Reino Unido, amenazaba con considerar “otras medidas", pero China y Rusia, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, han ejercido su derecho a veto.

El martes por la noche, China, Rusia, India y Vietnam sugirieron enmiendas en el borrador británico, que incluían la eliminación de la referencia a un golpe de Estado y la amenaza de considerar nuevas medidas. En otro proyecto fallido también se incluía la denuncia "al uso de la violencia contra manifestantes pacíficos, incluidas mujeres, jóvenes y niños".

No obstante, la preocupación de la comunidad internacional es palpable. Ante los enfrentamientos de este miércoles en Okkalapa, las embajadas de Estados Unidos y Canadá pidieron el cese de la violencia policial.

"Estamos viendo informes de estudiantes y civiles inocentes rodeados por las fuerzas de seguridad en el norte de Okkalapa, así como de detenciones", pronunció la Embajada de Estados Unidos en un comunicado.

Manifestantes levantan barricadas improvisadas en Rangún el 10 de marzo de 2021, mientras las fuerzas de seguridad siguen reprimiendo las manifestaciones contra el golpe militar.
Manifestantes levantan barricadas improvisadas en Rangún el 10 de marzo de 2021, mientras las fuerzas de seguridad siguen reprimiendo las manifestaciones contra el golpe militar. © AFP / STR

Según la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos (AAPP), más de 1.930 personas han sido detenidas en relación con el golpe. Decenas de periodistas también han sido detenidos y se ha suspendido la licencia de medios de comunicación independientes. Además, desde el inicio del golpe, los militares ya han matado al menos a 60 personas.

Una de las víctimas fue Zaw Myat Linn, funcionario de la Liga Nacional para la Democracia (LND) de Suu Kyi, que murió el martes bajo custodia; la segunda figura del partido que muere mientras estaba detenido. En una emisión en directo en Facebook antes de ser apresado, Zaw Myat Linn instó a la gente a seguir luchando contra el Ejército. "Aunque nos cueste la vida", dijo.

A pesar de las tácticas cada vez más violentas de las fuerzas de seguridad, las protestas continuaron este miércoles en ciudades y pueblos de todo el país, como Rangún, Mandalay, Monywa, Dawei y Myitkyina.

Con EFE, AP, AFP y medios locales

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