La represión de las protestas en Myanmar deja una docena de muertos en un solo día

Cientos de personas volvieron a salir en una vigilia nocturna por los fallecidos durante las protestas en Myanmar.
Cientos de personas volvieron a salir en una vigilia nocturna por los fallecidos durante las protestas en Myanmar. REUTERS - STRINGER

El Ejército birmano volvió a cargar contra los manifestantes, dejando al menos doce fallecidos en una nueva convocatoria de las masivas protestas que se suceden en todo el país desde el pasado 1 de febrero, en contra del golpe de Estado militar. Por segunda noche consecutiva, los birmanos desafiaron el toque de queda con una multitudinaria vigilia nocturna en honor a quienes fallecieron en las protestas. 

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Myanmar continúa llorando a sus manifestantes prodemocracia, mientras aumenta la represión del Ejército birmano contra quienes protestan. “La revolución debe ganar”, reclamaba la esposa de Chit Min Thu frente al féretro, un conductor afín a la Liga Nacional para la Democracia, el partido de la líder depuesta Aung San Suu Kyi.

“No pudo quedarse porque estaban arrestando a la gente, y salió a la calle y le dispararon. Anoche hubo un fuerte tiroteo, cuando empezaron a disparar le dieron a mi sobrino”, relató un familiar, que resalta cómo los militares aprovechan la noche para llevar a cabo detenciones y homicidios.

A pesar de esto, los manifestantes no dan su brazo a torcer. Cientos de birmanos incumplieron el toque de queda nocturno para acompañar la vigilia en honor a los muertos, levantando tres dedos al aire –símbolo de la rebelión pacífica de los ciudadanos birmanos contra la Junta Militar golpista–.

Familiares lloran la muerte de un manifestante que murió a manos de las fuerzas de seguridad birmanas en Rangún.
Familiares lloran la muerte de un manifestante que murió a manos de las fuerzas de seguridad birmanas en Rangún. REUTERS - STRINGER

El sábado, desafiando las restricciones y sin un atisbo de miedo, miles de personas volvieron a las calles de todo el país en una nueva jornada de protestas para exigir la liberación de los líderes políticos detenidos desde hace seis semanas, entre ellos Suu Kyi, y la restauración de la democracia en el país asiático. En la ciudad de Rangún, las protestas fueron acompañadas de velas en una masiva vigilia para conmemorar a los muertos. Otros portaban cacerolas y sartenes, al grito de “¿Estamos unidos? Sí, lo estamos”.

Más de 70 personas han muerto desde el inicio de las protestas

Pero una vez más, las Fuerzas de Seguridad birmanas respondieron atacando violentamente al Movimiento de Desobediencia Civil, empleando incluso munición real. El resultado fue la muerte de por lo menos 12 ciudadanos, según medios como Myanmar Now y la BBC en territorio birmano.

“Los soldados dispararon anoche contra nuestra sentada y arrestaron a tres personas, las golpearon. Entonces todos los residentes les pedimos que liberaran a los detenidos en la comisaría. Fue entonces cuando nos dispararon con munición real. Uno murió allí y otro aquí”, contaba a Reuters un residente local de Rangún, testigo de las agresiones.

En Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, el Ejército empleó balas reales para disolver una manifestación, en la que al menos cuatro personas murieron, según el portal Myanmar Now, incluido un monje budista.

“Estamos perdiendo más vidas hoy. Ataques sin sentido y desalmados de los militares que tratan de disminuir el poder del pueblo. El mundo está asistiendo al ataque ilegítimo del Gobierno de la junta contra sus propios ciudadanos. Debe haber una acción internacional”, exigía en las Twitter la Red para la Documentación de los Derechos Humanos en Myanmar.

Esta no es la primera vez que las autoridades disparan en contra de los manifestantes. De hecho, desde el inicio de las protestas, más de 70 personas han muerto, según Naciones Unidas y los activistas de la Asociación de Ayuda a los Presos Políticos (AAPP). Aquel organismo ya había denunciado que en un solo día murieron 38 birmanos, como lo afirmó en su momento la enviada especial de Naciones Unidas para Myanmar, Christine Schraner Burgener.

Ante la represión y la continuación de los militares en el poder, los activistas y opositores del Gobierno inundan lasredes sociales con videos de las agresiones de las fuerzas de seguridad, lideradas por el máximo representante del Tatmadaw, Min Aung Hlaing. El llamado en internet es a la comunidad internacional para terminar con la violencia en el país e imponer sanciones efectivas contra los militares golpistas.

Mahn Win Khaing Than hace un llamado a la revolución y convoca a etnias armadas

A medida que las protestas y las muertes aumentan, el derrocado partido político continúa ejerciendo presión en contra de los militares que están en el poder. Aunque Mahn Win Khaing Than está huyendo junto con la mayoría de los altos funcionarios del entonces gobernante Partido Liga Nacional para la Democracia, este sábado se dirigió por primera vez al público a través de Facebook

“Este es el momento más oscuro de la nación y el momento en que el amanecer está cerca”, expresó y también prometió llevar a cabo una “revolución” para derrocar a la junta.

Mahn Win Khaing Than fue designado la semana pasada como vicepresidente interino por representantes de los legisladores derrocados de Myanmar, el Comité para Representar a Pyidaungsu Hluttaw (CRPH), que está presionando por el reconocimiento como el gobierno legítimo.

Es desde esa postura que Khaing Than anunció su intención de crear una democracia federal. De hecho, indicó que los líderes del partido se han reunido con representantes de las organizaciones étnicas armadas más grandes de Myanmar, que ya controlan vastas extensiones de territorio en todo el país. Algunos han prometido su apoyo.

“Para formar una democracia federal, que todos los hermanos étnicos, que han estado sufriendo varios tipos de opresiones de la dictadura durante décadas, realmente deseaban, esta revolución es la oportunidad para que podamos unir nuestros esfuerzos”, dijo Mahn Win Khaing Than. 

Persecución y detenciones de periodistas en Myanmar

Junto al silenciamiento de los manifestantes, el Ejército está llevando a cabo arrestos y expulsiones de periodistas críticos que cubren las protestas. Según la AAPP, cerca de 40 informadores han sido detenidos desde principios de febrero.

Desde Rangún a Dawei y Mandalay, gran parte de la sociedad civil birmana se ha unido a las marchas pacíficas, que no sucumben a las amenazas de los militares. “La respuesta brutal de la junta de Myanmar a las protestas pacíficas probablemente alcanza el umbral legal para crímenes de lesa humanidad”, alertó el experto independiente en derechos humanos de la ONU, Tom Andrews, añadiendo que la población de Myanmar no necesita palabras de apoyo, sino ayuda urgente y efectiva de la comunidad internacional.

Las doce muertes coinciden con el aniversario de la masacre del Tatmadaw en 1988

La jornada de protesta de este sábado 13 de marzo tiene un especial valor simbólico para los manifestantes, puesto que se conmemora el aniversario de la muerte del estudiante Phone Maw, en 1988, lo que provocó un levantamiento contra la dictadura militar de entonces. La represión de ese momento acabó con la vida de 3.000 personas durante el aplastamiento de la rebelión, dando inicio a una época de fuerte violencia liderada por los militares contra cualquier signo de disidencia.

 

 

Fue precisamente en 1988 cuando la jovenAung San Suu Kyi tomó popularidad entre los birmanos, que veían en ella un cambio hacia la democracia. Más de 25 años después ese cambio llegaría y ahora, una vez más, está en vilo.

Con AFP, Reuters y medios locale

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