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Australia rechazó el ofrecimiento de Nueva Zelanda de recibir 150 refugiados de centros de acogida

Primer Ministro de Australia, Malcolm Turnbull y la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern en rueda de prensa en Sydney, Australia
Primer Ministro de Australia, Malcolm Turnbull y la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern en rueda de prensa en Sydney, Australia REUTERS David Gray

Pese a la necesidad que tiene Australia de reubicar a cientos de inmigrantes, el gobierno rechazó la oferta hecha por la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, quien realiza su primera visita oficial a Sydney.

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Australia rechazó tajantemente la oferta hecha por el gobierno de su vecino Nueva Zelanda de aceptar unos 150 inmigrantes procedentes de los campos de refugiados que Australia tiene en segundos países como la isla Manus de Papúa Nueva Guinea (PNG) y Nauru. Aún así, no descarta la oferta para un futuro cercano.

La recientemente elegida Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, en su primera visita oficial a Australia, su país vecino más cercano y principal socio comercial y político, discutió numerosos temas sobre la mesa, entre ellos, los acuerdos trans-pacíficos y la próxima reunión de la APEC en Vietnam, pero la inmigración fue uno de los que sobresalió en la agenda.

Pese a la delicada situación humanitaria que está encarando Australia y las críticas de organizaciones como Acnur, el Primer Ministro australiano, Malcolm Turnbull, agradeció la oferta neozelandesa, pero aclaró que su prioridad era enviar a los refugiados para Estados Unidos para ser reubicados en ese país, algo que negoció con el entonces Presidente Barack Obama en el año 2016.

La situación en la Manus

Cerca de 600 personas se atrincheraron en el campamento que Australia y Papúa Nueva Guinea tenían en la isla papuana de Manus, en donde cientos de inmigrantes aguardaban una respuesta a su solicitud de asilo en Australia.

La situación cambió cuando una corte papuana determinó que el campamento era inconstitucional porque no se podía prohibir la libre movilidad de las personas, razón que llevó a los gobiernos de Canberra y Puerto Moresby a cerrar el centro y a reubicarlo en otras regiones.

Esta decisión no cayó bien entre los residentes, motivo por el que decidieron no abandonar el lugar y mantenerse en el interior del campamento, pese a que las autoridades de Australia cortaron el suministro de agua y comida, una decisión que la ONU criticó duramente y obligó a revertir.

Los refugiados atrincherados se niegan a dejar las instalaciones porque temen represalias por parte de los habitantes locales o ser deportados a sus países de origen. La mayoría de ellos proceden de Afganistán, Pakistán Siria, Sudán del Sur, Timor del Este o son integrantes de la minoría Rohingya, perseguida y exterminada en Myanmar.

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