Cultura

El antirracismo interpela al arte, con el derribo y la revisión de estatuas públicas

Junto al historiador del arte Miguel Ángel Cajigal, reconocido en redes como 'El Barroquista', desentrañamos qué significa para el arte el actual y nuevo derribo de estatuas y monumentos del espacio público.
Junto al historiador del arte Miguel Ángel Cajigal, reconocido en redes como 'El Barroquista', desentrañamos qué significa para el arte el actual y nuevo derribo de estatuas y monumentos del espacio público. © Cultura / France 24

Manos de Colón pintadas de rojo. Bustos de Leopoldo II de Bélgica sin pedestal. Estas alteraciones sobre esculturas de figuras controvertidas no apuntan solo a injusticias no resueltas o a un pasado de vencedores, también exhortan al arte a señalar y recontextualizar lo que hoy hiere la dignidad colectiva. El historiador del arte Miguel Ángel Cajigal (@ElBarroquista) nos alumbra en este debate, que recuerda a los egipcios borrando al faraón Akenatón o a iraquíes y estadounidenses derribando a Sadam Husein en la plaza Firdos de Bagdad.

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Las imágenes de estatuas derrumbadas, retiradas, pintadas o echadas al agua (en Bristol, la del traficante de esclavos Edward Colston) están dando la vuelta al mundo. Sin embargo, ni para todos significan lo mismo, ni hay consenso aún sobre qué hacer frente a estas alteraciones, cuyo trasfondo es el derribo simbólico del racismo y del abuso de poder que mató por asfixia al joven afroamericano George Floyd.

Mientras en EE. UU. el debate gira en torno a los símbolos confederados que recuerdan a la esclavitud (Jefferson DavisRobert E. Lee); en Reino Unido, Francia, Bélgica y España el colonialismo y la matanza de indígenas y africanos son los protagonistas, con Cristóbal Colón y el rey belga Leopoldo II a la cabeza de todas las protestas, junto a otros como el periodista italiano Indro Montanelli acusado de "violación", por casarse durante la guerra de Abisinia con una niña de 12 años.

Para unos, homenajes indignantes que deberían ser eliminados o, en el mejor de los casos, reemplazados por personajes de bien común. Para otros, se trata de una "vandalización" que requiere de freno, al borrar un pasado que no mejora el presente o destruye "la Historia" de su país. En medio, la duda de cuánta dosis de ignorancia hay entre la indignación. Y es que, ¿quiénes fueron en realidad estas figuras? ¿Por qué razones se encuentran en la vía pública y quién decidió colocarlas ahí, para contar determinada versión de la historia?

A este tipo de reflexiones nos lleva nuestro invitado de esta semana, el historiador del arte Miguel Ángel Cajigal, reconocido en redes sociales como 'El Barroquista'. En su opinión, la memoria no se combate a partir de estatuas, y a la vez, el hecho de no saber quiénes ocupan las calles, "demuestra que (las esculturas) no ayudan a recordar la historia".

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