Muere Pierre Cardin, el diseñador de moda que revolucionó Francia

El famoso modista Pierre Cardin, en su boutique parisina el 27 de junio de 2019.
El famoso modista Pierre Cardin, en su boutique parisina el 27 de junio de 2019. © Bertrand Guay / AFP

Como sucedió con el 'Káiser' Lagerfeld, este 29 de diciembre la moda mundial queda huérfana con la pérdida del mayor visionario de la alta costura francesa. Porque Cardin no solo fue quien impregnó el diseño de 'prêt-à-porter' o de espirales futuristas, sino que supo ser ejemplo de un emporio empresarial y una firma que llegó a ser reconocida por la Academia de Bellas Artes de Francia. Su familia despidió a este "hombre libre".

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El modista francés Pierre Cardin, diseñador visionario, pionero del 'prêt-à-porter', así como emperador del futurismo, falleció esta madrugada de 29 de diciembre a los 98 años de edad, cuando se encontraba en el hospital de Neuilly, al oeste de la capital parisina, donde se erigió reconocido hombre de negocios.

Así lo informó a AFP su familia, añadiendo que este día es para ellos uno "de gran tristeza" debido a que "Cardin ya no está. El gran modista que fue, traspasó el siglo, dejando a Francia y al mundo entero una herencia artística única en la moda, pero no solo dentro de ella".

"Nos sentimos todos orgullosos de su ambición tenaz y su audacia, de las que hizo gala a lo largo de su vida. Hombre moderno con múltiples talentos, y de una energía incansable, se adhirió muy pronto al flujo de la mundialización de bienes y cambios", reza el texto escrito por sus familiares.

La 'moda Cardin', rupturista y futurista

Hijo de inmigrantes italianos, Pierre Cardin nació en 1922 en Sant'Andrea di Barbarana. De familia de agricultores, junto a ellos migró a la vecina Francia huyendo del fascismo en su país. Dentro de esta historia, Cardin comienza a convertirse en el protagonista con apenas 23 años, en plena escena de un París liberado tras la Segunda Guerra Mundial.

En un principio su sueño era convertirse en actor o bailarín, pero pronto las agujas y los costureros de Jeanne Paquin y Elsa Schiaparelli le hicieron decantarse por ese otro sueño hecho a su medida. Tanto fue así que sus cortes y sus creaciones destacaron rápido, permitiéndole entrar en el estudio Christian Dior, cuando entonces esta casa hizo de la capital francesa "la capital de la moda" a través del New Look, en 1947.

El diseñador de moda Pierre Cardin, el 9 de noviembre de 2006 en St-Ouen, Francia.
El diseñador de moda Pierre Cardin, el 9 de noviembre de 2006 en St-Ouen, Francia. © AFP / Archivo

Fue durante la década de los 50 cuando irrumpió de lleno en la alta costura de tal forma que parecía que le perteneciera. Aún siendo uno de los modistas jóvenes del momento, la firma Balenciaga lo rechazó. Una decisión que le llevó a crear su propia empresa de alta costura. "He tenido la suerte de hacer lo que he querido sin haber necesitado de banqueros o autoridad. He sido un hombre libre desde los 20 años", solía decir sobre sí mismo al contemplar su carrera de lujo.

Sabiéndose "hombre libre", se ganó la etiqueta de impulsor del 'prêt-à-porter' en un entorno que lo desterró por hacer de la moda no creaciones a medida, sino algo del común, industrializando tallas estándar y yendo más allá de la clásica alta costura.

"Mi gran rasgo de genialidad –recordaba el célebre diseñador– fue el 'prêt-à-porter' cuando no había más que alta costura, que siempre hace perder dinero. Me dijeron que no duraría dos años, pero creí en mi idea. Me criticaron y me limitaron".

Lo criticaron, pero luego lo abrazaron en el círculo del diseño por colecciones como 'Cosmos' de 1965, en la que se distinguía con modelos 'unisex' y se inspiraba desde la carrera espacial hasta los esquemas cromáticos de Mondrian y los dibujos Mao.

Un "amor incondicional" a Francia

Emancipado, con un pasado de maestros parisinos y de genialidad natural, en solo 30 años Cardin, que además hizo célebres los diseños de espirales futuristas, con siluetas y estructuras particulares, llegó a convertirse en uno de los "franceses" más influyentes del planeta.

Una fórmula exitosa que se dio, no solo por su visión futurista o por ser el primero en hacer desfilar a hombres en una gran tienda, sino por saberse también maestro para los negocios. Después de convertir su nombre en marca comercial, multiplicó los contratos de franquicias y adoptó a gran escala un sistema de licencias que le aseguraban que su grupo empresarial tuviera una difusión global, con ganancias millonarias y firmas en corbatas, perfumes, aguas minerales y hasta cigarrillos.

De hecho, otra de sus buenas jugadas fue fijarse –no solo para su moda– en Asia: en 1957 visitó Japón, entonces en plena reconstrucción, mientras que en 1979 se fijó en China para organizar pasarelas, lo que creó un exitoso puente entre París y el continente. Aunque, pese a todo, siempre fue "italiano de nacimiento, que nunca olvidó sus orígenes y tuvo por Francia un amor incondicional", destacó su familia.

Precisamente en Francia, por allá en 1991, Cardin logró que la alta costura hiciera parte de la Academia de Bellas Artes, en una ceremonia en la que solo el modista Paco Rabanne lo apoyó. Así recuerdan sus parientes ese instante: "Consagración suprema, fue el primer diseñador en entrar en la Academia, haciendo que la moda fuera reconocida como un arte entero aparte. Hoy, su espada de académico, que él mismo creó y en la que están grabados los símbolos de su éxito, da fe de ello".

Todavía con 90 años Pierre Cardin estaba en plena forma mental, feliz de haberse hecho a sí mismo ese "hombre libre". Y a los 92, el veterano costurero alcanzó gran alegría al trasladar de las afueras de París al barrio del Marais su museo particular de la moda, en un espacio de mil metros cuadrados.

Con AFP, EFE y Reuters

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