El Chelsea gana la Champions League tras derrotar por 1 a 0 al Manchester City

El futbolista español y capitán del Chelsea, César Azpilicueta, levantó el título de Champions League, el segundo en la historia del conjunto londinense. En Porto, Portugal, el 29 de mayo de 2021.
El futbolista español y capitán del Chelsea, César Azpilicueta, levantó el título de Champions League, el segundo en la historia del conjunto londinense. En Porto, Portugal, el 29 de mayo de 2021. © Pierre-Philippe Marcou / Reuters

El conjunto londinense consiguió su segunda ‘orejona’ tras vencer al City en una final con equipos ingleses muy disputada en la que sólo bastó un gol del mediocampista alemán Kai Havertz para definir el resultado. El Manchester City de Pep Guardiola se estrenaba en una final de esta competición tras haber ganado la Premier League, pero no pudo desplegar su juego habitual.

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La final de Champions League terminó decantada del lado del Chelsea. El conjunto londinense consiguió alzar su segunda ‘orejona’ nueve años después de haber conseguido la primera. El encuentro contra el Manchester City se resolvió por la mínima después de que el futbolista alemán Kai Havertz marcara un solitario tanto a unos minutos del descanso.

Havertz es una de las mayores promesas del Chelsea y a sus 21 años se convirtió en el autor del único gol del partido y ya cuenta con su primera Champions League en su palmarés personal.

El Manchester City comandado por Pep Guardiola llegaba a esta final disputada en Porto como campeón de la Premier League inglesa tras una brillante campaña y con el objetivo de alzar el primer gran título europeo en las vitrinas de este equipo de la ciudad inglesa de Manchester, que históricamente no era uno de los habituales en las grandes finales, pero que en los últimos años ha ido elevando sus objetivos futbolísticos.

El City no consiguió desenvolver con total soltura su juego habitual, en el que abundan las posesiones largas del balón y la velocidad en los pases. Durante todo el encuentro se estampó con una férrea defensa y un enmarañado medio del campo planteado por el Chelsea que frustró en varias ocasiones los acercamientos del conjunto de Manchester.

Duelo de tácticas

Esta final permite resarcirse al entrenador del Chelsea, el germano Thomas Tuchel, quien en la temporada pasada perdió por el mismo resultado ante el Bayern Múnich cuando entrenaba al PSG francés. Tuchel es el primer entrenador en llegar a dos finales seguidas de Champions League con dos equipos diferentes.

Guardiola llegó a esta final diez años después de haber logrado su última Champions League. El técnico catalán tiene dos trofeos en su vitrina obtenidos con el Barcelona en 2009 y 2011, pero desde entonces no ha podido volver a hacerse con el máximo título europeo del fútbol.

El encuentro se mostró desde un principio como un enfrentamiento de tácticas entre dos de los mejores entrenadores del mundo: Josep Guardiola y Thomas Tuchel. Como si de una partida de ajedrez se tratara, ambos técnicos trataron de anular tácticamente a su rival durante todo el encuentro.

El Chelsea llegó a esta final sin ser el favorito, justo como pasó hace nueve años en el encuentro contra el Bayern Múnich que hizo que se llevaran su primera ‘orejona’ en la tanda de penaltis en un agónico encuentro. Tuchel llegó a mitad de temporada a un Chelsea donde no estaban saliendo bien las cosas y cierra esta campaña como campeón de Europa.

La final comenzó con un agitado ida y vuelta que rompió con las previsiones que había sobre un encuentro cerrado. En este vaivén, el City metió miedo a la defensa del Chelsea con un pelotazo en largo de Ederson hacia Sterling, al que anuló Reece James en el último instante.

Ambos conjuntos gozaron de ocasiones manifiestas de gol que pudieron estrenar el marcador, pero fallaron. Especialmente desacertado de cara a puerta se mostró el delantero del Chelsea Timo Werner. El City tuvo un mano a mano de Phil Foden que salvó la zaga londinense. En todo esto vino la primera lesión, la del zaguero brasileño Thiago Silva, quien la mala suerte le privó de volver a disputar de forma completa una final.

El técnico alemán del Chelsea, Thomas Tuchel, besa la copa de Champions League, en Porto, Portugal, el 29 de mayo de 2021.
El técnico alemán del Chelsea, Thomas Tuchel, besa la copa de Champions League, en Porto, Portugal, el 29 de mayo de 2021. © Susana Vera / Reuters

A pesar del golpe anímico para el conjunto ‘blue’, el Manchester City siguió extremadamente incomodo sobre el terreno de juego en un partido donde no podía tener su dominio claro sobre el rival, como acostumbra. Fue en este contexto en el que un magistral pase de Mason Mount hiciera que el jovencísimo mediocampista alemán, Kai Havertz, anotara el único gol del encuentro al borde del descanso.

A pesar de contar con toda la segunda parte, el Manchester City fue incapaz de igualar el encuentro. Los nervios afloraron en muchos de sus jugadores, que fallaron varias ocasiones claras en un intento de dominar más el partido. Las malas noticias, además, crecían. En el ecuador del segundo tiempo, el mejor jugador de la plantilla del City, el belga Kevin De Bruyne tuvo que salir lesionado del terreno de juego tras recibir un fuerte golpe.

En los últimos minutos el Chelsea se replegó notablemente para mantener el resultado e incluso gozó de alguna ocasión a la contra para aumentar la ventaja. La más clara estuvo en las botas de Pulisic. Con esto y tras siete minutos de añadido el encuentro murió sin sorpresas de última hora y con el Chelsea como campeón por segunda vez en su historia.

La vuelta al fútbol con espectadores

En la final también fue noticia la vuelta de un número significativo de espectadores a una gran final en Europa. Los estadios del viejo continente llevan en silencio casi año y medio a causa de la pandemia. Un tiempo en el que se han vivido partido sin la emoción y tensión que caracterizan los encuentros con público.

La pasada edición de la Champions League se tuvo que celebrar en Lisboa sin apenas personas en un formato novedoso que, sin embargo, evidenció la importancia de los espectadores, que hacen que este deporte sea especialmente vibrante.

Para esta edición 16.500 personas pudieron ver la final en un estadio con capacidad para 50.000 personas. Un avance que hizo que miles de británico pudieran ver a su equipo por primera vez en meses gracias a los avances en el proceso de vacunación y a la remisión de la pandemia en el continente. A pesar de esto, las distancias de seguridad y las normas de bioseguridad se intentaron mantener en lo máximo posible.

Esto supone una buena noticia para los millones de aficionados al deporte rey, que en muchos casos solamente han podido acercarse a sus equipos a través de la televisión en los últimos tiempos.

Con EFE, Reuters y medios locales

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