Inició la Copa América más caótica, entre críticas y bajo la sombra del Covid-19

El exjugador brasileño Juninho con la pelota y el trofeo de la Copa América durante el sorteo en Cartagena, Colombia, el 3 de diciembre de 2019.
El exjugador brasileño Juninho con la pelota y el trofeo de la Copa América durante el sorteo en Cartagena, Colombia, el 3 de diciembre de 2019. © Luisa González / Reuters

El certamen de fútbol sudamericano será en Brasil, el país más afectado por el coronavirus, luego de que Colombia y Argentina fueran desplazadas por crisis sociales y sanitarias. Finalmente, con el presidente Jair Bolsonaro como defensor acérrimo, se llevará adelante en una organización récord entre protocolos, sedes reducidas y el fallo del Tribunal Supremo. En el plano futbolístico, los jugadores brasileños protestan y a la vez buscan afirmar su supremacía. 

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El próximo domingo 13 de junio comenzará la Copa América 2021 en Brasilia, con el partido del anfitrión Brasil contra Venezuela. Será el principio de un certamen que pendió de un hilo hasta último momento. En una región azotada por el Covid-19, será justamente el país más afligido quien cobije a los mejores jugadores de Sudamérica. El casi medio millón de fallecidos por la pandemia indica que las condiciones no son óptimas para que sea Brasil quien tome el desarrollo de una competencia que 15 días atrás no tenía sedes.

La potente crisis social que surgió en Colombia a causa de la reforma tributaria que intentó impulsar el presidente Iván Duque –y que continúa pese al retiro del polémico proyecto- fue el primer obstáculo para la organización de una de por sí cuestionada Copa América. Con un clima inestable que también afectó la localía de los clubes ‘cafeteros’ en la Copa Libertadores, el Gobierno pidió una postergación. Alegó razones sanitarias, sin mencionar el clima social, pero finalmente la Conmebol se negó a aceptar la propuesta y le retiró a Colombia la condición de anfitrión.

Días después, cuando se estaban chequeando nuevos estadios argentinos para agregarlos como sedes, el Ejecutivo de Alberto Fernández dio marcha atrás a la intención de albergar toda la competencia en un país que se debatía entre restricciones sanitarias y cifras récords diarias de contagiados y muertos por Covid-19. Así, a dos semanas del comienzo del torneo y tras tímidos acercamientos con Estados Unidos y Chile, apareció Brasil para hacerse cargo en medio de una actualidad nacional compleja.

El Gobierno de Jair Bolsonaro avanzó con el desarrollo del certamen, a pesar de las críticas recibidas en un contexto adverso en materia sanitaria y económica. Incluso, el propio presidente brasileño defendió públicamente la realización de una Copa que quedó en manos del Tribunal Supremo Federal debido a los recursos presentados por el Partido Socialista Brasileño y la Confederación Nacional de Trabajadores Metalúrgicos con la intención de suspenderla. Estas mociones fueron descartadas por la máxima corte de justicia del país.

La Copa en Brasil: de la amenaza de boicot a la suspensión del presidente de la CBF

Mientras se desarrollaba la doble fecha de eliminatorias rumbo a Qatar 2022, el equipo nacional de Brasil fue eje de debates por su postura en contra del desarrollo de la Copa América. Si bien el ‘Scratch’ podrá contar con sus mejores futbolistas, ellos dejaron claro que no están de acuerdo con la realización del torneo.

“Todo el mundo sabe cuál es nuestra posición con respecto a la Copa América en Brasil. Más claro imposible. No soy yo, no son los jugadores de Europa. Somos todos los jugadores, con 'Tite' y el cuerpo técnico. Todos juntos”, dijo el futbolista Casemiro el 4 de junio, justo después del partido de Brasil contra Ecuador en la clasificación mundialista.

El asunto tomó tanta relevancia que, según versiones de medios brasileños, hasta el mismo Bolsonaro le habría pedido al presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Rogério Caboclo, que destituyera a Adenor Bacchi ‘Tite’ de su cargo como entrenador de la 'Verdeamarelha' en caso de que prosperara el boicot.

Justo en el momento de mayor tensión entre la CBF y los jugadores, Caboclo fue suspendido de su cargo temporalmente por 30 días al verse involucrado en una denuncia de abuso sexual realizada por un empleado, en defensa de su compañera afectada. El vicepresidente Antonio Carlos Nunes de Lima fue ascendido de manera interina.

Finalmente, ‘Tite’ seguirá al mando del equipo nacional brasileño y, junto a los jugadores, resolvieron aceptar participar en el torneo, pero bajo protesta. “Por diversas razones, ya sean humanitarias o de índole profesional, estamos insatisfechos con la conducción de la Copa América por parte de la Conmebol, ya sea que se hubiera organizado tardíamente en Chile o mismo en Brasil”, expresaron los futbolistas brasileños a través de un comunicado. Por último, cerraron el anuncio manifestando: “Estamos en contra de la organización de la Copa América, pero nunca diremos ‘no’ a la Selección”.

Copa América, un torneo con un gran favorito y varias incógnitas en medio de la crisis

El formato de la Copa América también se vio modificado para esta edición. Por las ausencias de Australia y Qatar, quienes iban a ser las naciones invitadas a participar previo a la pandemia y en esta época están dirimiendo las eliminatorias mundialistas de Asia, el esquema cambió hacia uno menos competitivo: serán dos grupos de cinco equipos y los primeros cuatro de cada uno avanzarán a los cuartos de final. Río de Janeiro, Goiania, Brasilia y Cuiabá serán las sedes de la competencia, dejando fuera a lugares como Manaos y São Paulo, dos de los lugares más golpeados por la pandemia en el gigante sudamericano.

En el aspecto estrictamente futbolístico, Brasil va por el bicampeonato de América que le permita reafirmar su supremacía tras continuar su desfile triunfal en la eliminatoria, donde tiene puntaje ideal y seis puntos más que su perseguidor, en apenas media docena de partidos disputados.

Por detrás aparece Argentina, que intentará romper su sequía de 28 años sin salir campeón, y con Lionel Messi, que busca su primer título de mayores con la ‘albiceleste’ en medio de un recambio generacional que empieza a consolidarse. La misma situación la atraviesa Uruguay, donde aparece sangre fresca para un equipo siempre competitivo, pero que no encontró resultados en la última semana.

Después del ‘Big Three’, Colombia intentará hacer ruido pese a las ausencias de James Rodríguez y Radamel Falcao; el Perú subcampeón de Ricardo Gareca prescinde de figuras de renombre como Paolo Guerrero, Luis Advíncula o Carlos Zambrano en búsqueda de nuevas variantes; mientras que el uruguayo Martín Lasarte tiene la misión de devolverle el protagonismo a Chile tras sus dos títulos de Copa América (2015 y 2016), aunque los primeros partidos al mando de la ‘Roja’ le arrojaron saldo negativo, aún sin encontrar consistencia en la nueva generación de futbolistas jóvenes chilenos.

Por su parte, Paraguay -con el argentino Eduardo Berizzo en el banco- intentará salir del ostracismo en el que cayó luego de conquistar el segundo puesto en Argentina 2011 con Gerardo Martino como entrenador y quedar afuera de los últimos Mundiales.

La revelación de las eliminatorias, Ecuador, irá a revalidar el crédito obtenido en el inicio de la clasificación a Qatar 2022 con Gustavo Alfaro como técnico; mientras que la juventud de Venezuela quiere reencontrar la forma competitiva que había adquirido en los últimos años. Por último, Bolivia subirá la barra de exigencia después de una doble fecha positiva donde consiguió cuatro unidades, aunque no tendrá a la altura como aliada.

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