Economía

FinCen Files: detalles del escándalo que tumbó las acciones de los pesos pesados bancarios

Fotografía de la Sede de la Red de Ejecución de Delitos Financieros (FinCEN por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de EE. UU. en Viena, Virginia, EE. UU., tomada el 21 de septiembre de 2020.
Fotografía de la Sede de la Red de Ejecución de Delitos Financieros (FinCEN por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de EE. UU. en Viena, Virginia, EE. UU., tomada el 21 de septiembre de 2020. EFE - JIM LO SCALZO

Las acciones de HSBC y StanChart cayeron a mínimos de 25 años, después de que se conociera una minuciosa investigación periodística que revela cómo algunos de los bancos más grandes del mundo habrían permitido el lavado de al menos dos billones de dólares.

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Al menos dos de los bancos más grandes del mundo vieron cómo el lunes 21 de septiembre de 2020 sus acciones borraban de un solo plumazo la valorización que habían conseguido en casi tres décadas.

Los títulos de HSBC y StanChart tocaron su nivel más bajo en 25 años, el peor resultado entre sus pares, como JP Morgan y Bank of New York Mellon, cuyas acciones cayeron más del 3% en Nueva York, o Deutsche Bank, que llegó a perder más del 8%.

Que los inversionistas salieran masivamente a deshacerse de sus títulos en estos reconocidos bancos no fue gratis. Se trató la consecuencia inmediata de la publicación de una investigación que demostraría que, por años, estas entidades hicieron oídos sordos a la hora de detener millonarios flujos de dinero sucio.

Casi dos décadas de “actividades sospechosas” inadvertidas

La fuente de información principal de la investigación realizada por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) fueron más de 2.100 informes de actividades sospechosas (SAR), presentados por bancos y otras firmas financieras ante la Red de Ejecución de Delitos Financieros (FinCEN por sus siglas en inglés), una dependencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Los bancos deben presentar un SAR siempre que manejen fondos que generen sospechas de actividad delictiva en un plazo de 60 días. El pecado de los bancos habría sido cubrir esas transacciones entre 1999 y 2017 o simplemente informar de sus sospechas años después.

Los cálculos señalan que en este periodo se movieron ilícitamente alrededor de 2 billones de dólares ante la vista gorda de las grandes entidades financieras.

Algunos bancos dijeron que muchas de las transacciones ocurrieron hace mucho tiempo, y que desde entonces han implementado controles sólidos. Sin embargo, los informes revelaron amplios problemas que persisten con el sistema de monitoreo del Departamento del Tesoro, el corazón de la vigilancia mundial del lavado de dinero y otras actividades delictivas.

Desde Estados Unidos, pasando por Venezuela y llegando a Ucrania y Malasia

El informe, conocido como FinCen Files, denuncia que JP Morgan, el banco más grande con sede en Estados Unidos, transfirió dinero para personas y empresas vinculadas al saqueo masivo de fondos públicos en Malasia, Venezuela y Ucrania.

El análisis del consorcio de periodistas mostró, además, que el banco también procesó más de 50 millones de dólares en pagos durante una década para Paul Manafort, el exgerente de campaña del presidente Donald Trump.

Explica también que el banco transfirió al menos 6,9 millones de dólares en transacciones de Manafort en los catorce meses posteriores a su renuncia a la campaña.

Otra de las denuncias apunta a que varios bancos habrían contribuido a sacar miles de millones de dólares de Venezuela que llegaron a bolsillos de empresarios simpatizantes del Gobierno y que procedían de la corrupción.

Con Reuters y EFE

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