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Los puertorriqueños que viven en EE. UU. tienen un papel clave en las próximas elecciones

Un voluntario señala que un votante está en la línea equivocada y le pide que vaya a un aula vecina para emitir su voto en Loíza, Puerto Rico, el domingo 16 de agosto de 2020.
Un voluntario señala que un votante está en la línea equivocada y le pide que vaya a un aula vecina para emitir su voto en Loíza, Puerto Rico, el domingo 16 de agosto de 2020. © Dánica Coto / AP
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Mientras los puertorriqueños que viven en la isla no pueden votar para decidir si Trump sigue al frente del país o no, quienes habitan en cualquier estado del país o en el extranjero sí que pueden hacerlo y su voto demócrata mayoritario puede favorecer al candidato Joe Biden.

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Puerto Rico, a pesar de ser un territorio de Estados Unidos, no juega ningún papel en las elecciones presidenciales de este país, pero paradójicamente los puertorriqueños sí pueden ser muy importantes el próximo 3 de noviembre en el resultado final de la votación. Los nacidos en la isla que viven allí no pueden votar para elegir presidente ni vicepresidente, pero sí lo pueden hacer quienes viven en otro país o en cualquiera de los 50 estados de Estados Unidos.

La población que vive fuera de la isla ha ido en aumento durante las últimas décadas y esto puede hacer que su voto sea determinante. Muchos de los puertorriqueños que viven en otros países ya ejercieron su derecho al voto, como lo hizo Héctor Bonet, excoronel del Éjército de Estados Unidos, nacido en Puerto Rico, que ahora vive en Bogotá. “Los puertorriqueños que viven por fuera de la isla y con quienes he hablado sí ejercen el voto, yo ya ejercí el mío por correo”.

De acuerdo con cifras suministradas por Carlos Vargas Ramos, investigador del centro de estudios puertorriqueños de Hunter College de Nueva York, en 2019, mientras la isla tenía 3,1 millones de habitantes, en Estados Unidos vivían 5,8 millones de puertorriqueños. De estos, un poco más de 4 millones podían votar, de los cuales un millón se encuentra ubicado en la Florida, uno de los estados clave en el momento de definir quién será el nuevo presidente de Estados Unidos.

El sistema electoral estadounidense hace que no necesariamente gane el candidato que tenga la mayoría del voto popular, sino la mayoría de los votos electorales, los cuales dependen de cada estado. Florida suele ser uno de los que aporta más votos electorales y ostenta la condición de ser un estado péndulo, porque no resulta tan claro definir con anticipación si allí ganarán los demócratas o los republicanos. De ahí que el voto hispano sea importante y que los candidatos lancen propuestas para conquistarlos.

Cada voto cuenta y en el caso específico de los puertorriqueños que viven en Florida, Vargas Ramos explica que están ubicados en el centro del estado, desde Tampa hasta Daytona, zona que puede ser decisiva para los votos electorales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realiza un mitin de campaña en el Aeropuerto Internacional de Ocala en Ocala, Florida, Estados Unidos, el 16 de octubre de 2020.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realiza un mitin de campaña en el Aeropuerto Internacional de Ocala en Ocala, Florida, Estados Unidos, el 16 de octubre de 2020. © Carlos Barria / Reuters

Además, los puertorriqueños que llegan a Estados Unidos son, según explica Bonet, profesionales jóvenes, gente educada y formada, que votan a conciencia, porque la educación en la isla es más económica que en Estados Unidos y los títulos son válidos para ejercer en este país.

Como anota Vargas, “el papel más importante que pueden desempeñar los puertorriqueños en las elecciones es el qué pueden hacer en alguno de los 50 estados de Estados Unidos donde pueden ejercer su derecho al voto. Son ciudadanos de este país. Entonces pueden inscribirse para votar tan pronto como ponen un pie en cualquier estado”.

Los intereses de los puertorriqueños que viven en la isla y en EE. UU. son diferentes

Vargas Ramos explica que, según las encuestas más recientes, publicadas en septiembre, a los hispanos que viven en Estados Unidos lo que más les preocupa en este momento para elegir presidente es el manejo del Covid-19 y la reducción de los costos de la salud, temas muy diferentes de los que preocupan en Puerto Rico.

Marcos Bustamante nació en la isla y ha vivido allí toda su vida. Tiene 42 años y se define como apolítico, porque no tiene afiliaciones ni quiere tenerlas. Jamás ha votado y no le interesa hacerlo, pero explica que, si los puertorriqueños pudieran acudir a las urnas, votarían contra Donald Trump, sobre todo por el manejo que ha dado a las ayudas después del terremoto que vivió la isla en enero de este año.

“La mayoría de la gente piensa muy mal de quien está de presidente de Estados Unidos en este momento y por eso le interesaría votar, pero en una presidencia normal no les afecta”, sostiene Bustamante.

Pero las inquietudes de los isleños no son por el Covid-19 o los costos de la salud, como les sucede a quienes sí pueden votar. “La pregunta política existencial de la isla es la definición del estatus de Puerto Rico”, afirma Vargas, de allí que muchos candidatos demócratas, Biden dentro de ellos, han propuesto respaldar el proceso para que la isla se convierta en un estado de Estados Unidos.

Un mural que muestra íconos históricos mexicanos, puertorriqueños, nativos americanos y negros se exhibe cerca del corredor industrial de Walker Square en Milwaukee, Wisconsin, EE. UU., 20 de septiembre de 2020.
Un mural que muestra íconos históricos mexicanos, puertorriqueños, nativos americanos y negros se exhibe cerca del corredor industrial de Walker Square en Milwaukee, Wisconsin, EE. UU., 20 de septiembre de 2020. © Sebastián Hidalgo / Reuters

Bustamante sostiene que esto nunca va a suceder, que “los demócratas han expresado este respaldo desde hace 20 años, pero que hoy no están ni una pulgada más cerca de lograrlo”.

Si Puerto Rico se convirtiera en un estado de Estados Unidos sus habitantes podrían votar en las elecciones presidenciales, tendrían mayor representación en el Congreso y recibirían mayores ayudas federales, sin embargo, no a todos los nacidos allí les interesa conseguir este estatus.

Por ello, los políticos estadounidenses siempre dicen que ellos apoyan el proceso, pero que la decisión final es de los puertorriqueños, “lo cual es una salida de escape, porque la institución que tiene la última palabra sobre el estatus de Puerto Rico es el Congreso de Estados Unidos”, explica Vargas Ramos.

Una de las ventajas de ser estado, según Héctor Bonet, es que habría una mejor fiscalización de las ayudas, con lo cual se disminuiría la corrupción, uno de los problemas que más complica la política en la isla. “Yo he trabajado con el Gobierno de Estados Unidos y sé que el Gobierno Federal es muy bueno en auditorías para que se cumplan con las ayudas federales. Durante muchos años ha habido una gran corrupción en Puerto Rico y eso hace difícil recibir ayudas, al ser un estado nos ayudaría a implementar mejor los tipos de ayudas federales”, explica.

Los puertorriqueños en la isla dependen del Gobierno Federal de Estados Unidos, pero las asignaciones federales a Puerto rico no son iguales que las que les dan a los demás estados, entonces están en desventaja ante los fondos federales, sostiene Vargas.

Lo paradójico de tratar la estatidad en la campaña presidencial de Estados Unidos es que, como explica el investigador, a los puertorriqueños que viven en Estados Unidos y que son quienes pueden ejercer el voto, solo les interesa este tema si acaban de llegar al país del norte, pero a quienes lo hicieron cuando niños, o llevan más tiempo viviendo allí, les preocupan más el empleo y su situación económica en Estados Unidos que lo que pueda pasar con el estatus de la isla.

Lo que sí es claro es que los puertorriqueños que pueden votar para las elecciones presidenciales tienen tendencia a ser demócratas y la mayoría de los hispanos, según las últimas encuestas citadas por Vargas, no favorecen a Donald Trump. A la pregunta “pensando en las elecciones presidenciales de 2020, piensa votar por los republicanos o por los demócratas”, solo el 25 por ciento de hispanos respondió que lo haría por el actual presidente.

Así las cosas, los ciudadanos de esta pequeña isla pueden contribuir al triunfo del próximo presidente tal y como sucedió en las elecciones de 2008. Como lo cuenta Vargas, “Obama ganó en el estado de la Florida por un uno por ciento del voto, los puertorriqueños representaban un 3,5 por ciento del electorado en aquel entonces y votó masivamente por Barack Obama, algo que hizo que contribuyeran de forma decisiva a esa victoria”.

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