CAMINO A LA CASA BLANCA

¿Por qué Colombia y Venezuela se tomaron la campaña a la Casa Blanca?

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El presidente y aspirante republicano Donald Trump y el candidato demócrata Joe Biden se enfocaron en Florida esta semana, un estado clave, que otorga 29 delegados al Colegio Electoral, el organismo que elige al presidente de Estados Unidos. Ambos intentan atraer el voto de los hispanos, que no es homogéneo.

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Florida es un swing state, estado pendular o bisagra, es decir, que no siempre vota al mismo partido. Además, es uno de los que más delegados otorga y, en un sistema electoral en los que los delegados son los que deciden y se requieren 270 para ganar, es clave sumar números.

29 delegados al colegio electoral
29 delegados al colegio electoral © France 24

Los latinos allí representan el 26 por ciento de la población, según el Censo de 2019, pero si bien históricamente los hispanos en Estados Unidos se han identificado con los demócratas, los latinos en Florida, debido a su origen, tienden a ser más conservadores.

Las diásporas de Cuba y de Venezuela vieron como los gobiernos de izquierda llevaron a sus países a la crisis, mientras que la de Colombia la asocia con la extinta guerrilla de las FARC.

El 'castrochavismo' como el enemigo

Después de superar el Covid-19, el presidente Donald Trump se dirigió a Sandford para su primer acto de campaña. Allí, criticó el acuerdo que le valió al expresidente Juan Manuel Santos el Nobel de Paz y que desmovilizó a la guerrilla de las FARC.

También celebró la puesta en libertad del expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez e incluso, en un anuncio de campaña, utilizó la voz del exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, para vincular a Joe Biden con el llamado 'castrochavismo': el neologismo para referirse a las políticas de los fallecidos Fidel Castro y Hugo Chávez.

Biden intentó alejarse de los señalamientos diciendo que precisamente le ganó al representante del ala más izquierdista de su partido, Bernie Sanders.

La decisión de los colombianos y venezolanos llegará en gran parte en respuesta a lo que consideren que los candidatos harán por sus países y lo que vemos en la campaña estadounidense no es otra cosa que la polarización que se vive en las naciones suramericanas.

Si bien, es improbable que un sistema socialista llegue a gobernar a Estados Unidos, sus ciudadanos también están cada vez más polarizados. A un mes de las elecciones, solo entre el 3 y el 4 por ciento de los votantes estadounidenses decían que seguían indecisos.

El porcentaje de personas que se identifican como independientes ha caído de 37 a 34 % en los últimos cuatro años. La mayoría de los estadounidenses se definen como demócratas o republicanos y entre ellos la separación es evidente: sin importar a quien apoye, el 40 por ciento de los estadounidenses dice que no tiene puntos en común con el otro lado. 

La división extrema encuentra sus raíces en el creciente alineamiento del partido Republicano con el espectro más conservador del electorado y de los demócratas a la izquierda precisamente en respuesta al éxito de las campañas de Sanders para las primarias del partido.

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