ABECÉ DE LAS ELECCIONES

EE. UU.: la cotizada puja por la comunidad latina y sus 32 millones de votos

Una decena de personas hace fila en la mesa de votación de la Biblioteca John F. Kennedy cuando comienza la votación anticipada antes de las elecciones presidenciales en Hialeah, Florida, Estados Unidos, 19 de octubre de 2020.
Una decena de personas hace fila en la mesa de votación de la Biblioteca John F. Kennedy cuando comienza la votación anticipada antes de las elecciones presidenciales en Hialeah, Florida, Estados Unidos, 19 de octubre de 2020. © María Alejandra Cardona / Reuters

Aunque históricamente los latinos han votado más por los demócratas, la realidad muestra que no hay un voto unificado ni predecible y que cada respaldo puede marcar la diferencia; por eso este año las campañas de Donald Trump y Joe Biden han dedicado estrategias exclusivas para conquistar diferentes comunidades hispanas con un mensaje que varía según el estado donde vivan y el país del que provengan. El botín: 32 millones de hispanos habilitados para votar.

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No hay un consenso sobre si el voto latino puede o no cambiar la elección del próximo presidente de Estados Unidos, pero lo que sí es un hecho es que su decisión tiene un peso cada vez más relevante y por ello las campañas intentan atraer a los hispanos de diferentes maneras.

El equipo de campaña del republicano Donald Trump va hasta las casas de un millón de votantes cada semana y esta estrategia también la ha aplicado en las comunidades latinas que viven en el sur de Florida, especialmente para asegurar el respaldo de los cubanoamericanos.

Organizaciones como Latinos For Trump han promovido videos en las redes sociales en las que hispanos radicados en EE. UU. envían mensajes en español diciendo que es necesario reelegir al actual mandatario para 'evitar que el comunismo y el socialismo lleguen al país'. Incluso, publican videos de personas que compusieron una canción de salsa para decir que votarán por Trump.

Desde el lado de Joe Biden, su campaña se acerca a los hispanos con comerciales en español bajo el nombre de ‘Dicen Mucho’. En estos desmienten los señalamientos de Trump contra el candidato demócrata y atacan las posturas del presidente. También lanzaron dos publicidades en radio para resaltar a los puertorriqueños que viven en Florida de que Trump manejó mal la emergencia del huracán María en la isla caribeña y para prometerles a los pequeños empresarios latinos que Biden los protegerá en medio de la pandemia del Covid-19.

El exvicepresidente de Barack Obama también intenta conquistar el voto latino con el respaldo de figuras hispanas como la actriz Eva Longoria y los cantantes Ricky Martin y Luis Fonsi. Este último incluso lo presentó en un evento, a lo que el candidato demócrata respondió con la reproducción de la canción ‘Despacito’ en su celular.

Pero, ¿cuál es el verdadero peso del voto latino para que ambos candidatos busquen su respaldo y se les note el afán por hacerlo? Una respuesta está en las estadísticas.

Este año podría ser el primero en la historia reciente del país en el que los votos latinos serán más que los de cualquier otro grupo racial y étnico, incluso podrían superar la votación de los afroamericanos, como lo explicó a France 24 Mark Lopez, director de investigación sobre migración global y demografía del Pew Research Center.

Y aunque en Estados Unidos los presidentes no se definen por los resultados de las urnas, sí es usual que los miembros del Colegio Electoral que eligen al mandatario respalden la voz popular.

La elección puede definirse en las márgenes

El centro de pensamiento también tiene estudios que señalan que 32 millones de latinos están habilitados para votar en las presidenciales de este año. Si se mira en términos generales, el número parece poco en comparación con los más de 230 millones de personas que podían votar en el 2018. Pero la realidad ha mostrado que cada voto cuenta y en este contexto mucho más, con la exacerbada polarización.

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Thomas Kennedy, director en Florida de United We Dream, la red de inmigrantes jóvenes más grande del país y que respalda a Biden, recuerda que en el 2000 el republicano George Bush le ganó a Al Gore en Florida por una diferencia de tan solo 537 votos; mientras que en las elecciones de 2016 Trump le sacó en el mismo estado solo 113.000 votos a Hillary Clinton, una diferencia mínima si se tiene en cuenta que hubo casi 10 millones de sufragios. “Entonces, si convencen a 500 venezolanos y colombianos de votar por Trump, eso definitivamente puede inclinar la balanza, y quien gana Florida gana las elecciones”, expresó.

Por eso, Kennedy no da todo por hecho a pesar de que confía en el apoyo mayoritario que tradicionalmente le han dado los latinos estadounidenses a las banderas azules de los demócratas. Ese respaldo se prueba con las estadísticas del Pew Research Center, que muestran que dos de cada tres latinos que pueden acudir a las urnas en Estados Unidos se inclinan por los demócratas y casi la misma cantidad desaprueba la labor de Trump.

A pesar de estos informes, desde el lado republicano señalan que una cosa son las estadísticas y otra los resultados. Bertica Cabrera, integrante de la junta de directores nacionales de Latinos For Trump, enfatiza que en 2016 las encuestas predijeron una victoria de la demócrata Hillary Clinton que nunca ocurrió.

“Es imposible poner nuestra esperanza en los estudios porque ya se han equivocado en el pasado. Sabemos cómo es la comunidad hispana y sabemos que apoyarán las ideas que respalden su trabajo, que promuevan la seguridad para sus hijos y que estén en contra del aborto”, señaló. Cabrera agrega que la idea de que los latinos votan demócrata es una falsa categoría que promueven los medios de comunicación y que eso les hiere.

Estrategias para quedarse con la mayor cantidad de votos latinos

La carrera por los sufragios latinos se vive más en los llamados estados péndulos, que son una decena de territorios que no votan siempre por un mismo partido y que terminan por definir las elecciones, ya que el resto de EE. UU. suele estar dividido entre los azules demócratas y los rojos republicanos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia un discurso durante un evento de la campaña Latinos For Trump en el resort Trump National Doral Miami en Doral, Florida, Estados Unidos, el 25 de septiembre de 2020.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia un discurso durante un evento de la campaña Latinos For Trump en el resort Trump National Doral Miami en Doral, Florida, Estados Unidos, el 25 de septiembre de 2020. © Tom Brenner / Reuters

Es allí donde Wadi Gaitan, director de comunicaciones de The Libre Initiative, cree que los latinos marcan más la diferencia. Aunque la organización para la que trabaja no apoya a ningún candidato presidencial sino que invita a la gente a votar, Gaitan opina que el voto hispano está haciendo cada vez más demócrata a estados donde los republicanos eran sólidos, como Arizona y Nevada. Para él, la decisión de los latinos radicados en Florida también ha ayudado a tirar la balanza a favor de los republicanos. 

“Históricamente, el voto latino lo han ganado los demócratas, pero los republicanos intentan quitarle un porcentaje suficientemente grande como para ganar las elecciones”, indica Gaitan.

De hecho, la distribución de los votos latinos entre demócratas y republicanos es más pareja en esos estados péndulo. Pew Research Center apunta que el 54 % de los hispanos que votan en Arizona, Florida, Georgia, Iowa, Michigan, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania y Wisconsin respaldan a Biden; frente al 37 % de favorabilidad que Trump tiene en esos lugares.

Para lograr quedarse con el mayor porcentaje de votos latinos, cada campaña tiene un enfoque específico dependiendo del estado. Según Gaitan, en Florida, Trump ha promovido más la idea de que Biden traerá el socialismo a Estados Unidos para conquistar el voto de la cantidad de cubanos, venezolanos y nicaragüenses que viven en ese estado y que huyeron de sus países por los sistemas políticos vigentes.

“Si sales de un país como Venezuela, te haces estadounidense y votas por un socialista, perdiste lo que trataste de hacer”, sostiene Bertica Cabrera.

Por su parte, Gaitan explica que el tema de los republicanos cambia cuando hacen mítines en Nevada y Arizona. “Allí se concentran más en los pequeños empresarios latinos y en reducirles los impuestos, porque como hay más mexicanos y centroamericanos, entonces la discusión del socialismo no pega tanto”, asegura el director de comunicaciones.

Gaitan resalta que Biden ha concentrado más su discurso en la economía de los latinos y en la migración, especialmente en los ‘dreamers’, que es como se le conoce a quienes nacieron en Estados Unidos y son hijos de migrantes.

Mariachis mexicanos recibieron al candidato presidencial demócrata Joe Biden durante un mitin de campaña en el Centro Comunitario de East Las Vegas en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, el 9 de octubre de 2020.
Mariachis mexicanos recibieron al candidato presidencial demócrata Joe Biden durante un mitin de campaña en el Centro Comunitario de East Las Vegas en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, el 9 de octubre de 2020. © Kevin Lamarque / Reuters

Otra de las ideas que ha promovido Biden para quedarse con la mayoría del respaldo de los venezolanos es asegurar que les concederá el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés). Este es un permiso migratorio que existe en el país desde los 90 para quienes provengan de países en conflicto o que hayan atravesado un desastre natural.

“La campaña de Biden ha puesto bastante dinero para publicar avisos y enviar mensajes en los que se resalte la hipocresía de Trump de hablar contra la Administración de Venezuela, mientras no les da el TPS a los venezolanos”, expresó Thomas Kennedy de United We Dream.

Un poder electoral que se abstiene de ir a las urnas

Todos estos esfuerzos particulares de las campañas por quedarse con los sufragios se explican porque los latinos son la minoría étnica más grande del país, con cerca de 60 millones de habitantes, según la Oficina del Censo. 

El Pew Research Center calcula que de ellos poco más de la mitad puede votar, lo que se traduciría en un 13,3 % de todos los electores del país. Si las proyecciones se ajustan a la realidad de lo que ocurra en estas presidenciales y todas esas personas participan en los comicios, sería la primera vez que los latinos tienen más peso en las elecciones que los afro y los asiáticos que viven en Estados Unidos. 

Pero para que esto se cumpla es necesario derrotar el obstáculo más grande que se ha presentado históricamente en esta población: la abstención. A pesar de la fuerza electoral que pueden llegar a representar, las presidenciales anteriores han mostrado que los latinos son los que menos salen a votar.

En 2016, por ejemplo, solo un 48 % de los electores latinos depositaron su voto, en comparación con el 49 % de los asiáticos, el 60 % de los afroamericanos y el 65 % de los blancos, según los datos de Pew Research Center. 

Precisamente como son los que menos votan, diferentes organizaciones tienen estrategias para convencer a ese público de que acudan a las urnas y así quedarse con su fuerza electoral.

Bertica Cabrera cuenta que el método de Latinos For Trump varía según el país de origen de los electores. Por ejemplo, a los puertorriqueños que viven en Orlando, Florida, les explican qué ha hecho históricamente el Partido Republicano por los hispanos; mientras que con los colombianos y los venezolanos que residen en Miami enfatizan las diferencias entre Trump y Biden para persuadirlos de que registren su voto.

En United We Dream, el mecanismo central es contar historias para organizar a las propias familias y amigos de quienes hacen parte de la red. “Tenemos personas indocumentadas y ‘dreamers’ protegidos por (la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) DACA que han vivido deportaciones y detenciones. Entonces contamos sus propias experiencias para conectar a nivel humano y así lograr que las personas se den cuenta de las consecuencias de esta elección”, puntualiza Thomas Kennedy.

Distribución del voto latino: decisivo en Texas y un fortín en Florida

El hecho de apostarle a diferentes estrategias dependiendo del país de origen y de dónde vivan los latinos en Estados Unidos muestra que este voto no es unificado. En términos generales se dice que los latinos en California votan demócrata, al igual que los puertorriqueños que llevan años fuera de la isla.

Mientras que en Florida los republicanos suelen ganar el voto hispano principalmente por los cubanos y los puertorriqueños, a la par que los colombianos y venezolanos fortalecen cada vez más su discurso de derecha. Sin embargo, todas estas generalidades están llenas de matices.

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Mark Lopez, del Pew Research Center, explica por ejemplo que los nietos de los mexicanos que migraron hacia Estados Unidos tienden a ser un poco más republicanos que las generaciones anteriores. “Parte de la razón puede ser los vínculos con la experiencia de migración: entre más cerca estén, suelen apoyar políticas más progresistas como una reforma migratoria”, indicó.

Esta tendencia suele ser a la inversa para los cubanos. Quienes llegaron de ese país apoyan principalmente la línea dura contra el Gobierno de los Castro, aunque las nuevas generaciones de cubanos pueden votar más demócrata, según las encuestas del centro de pensamiento.

Todas estas diferencias son particularmente importantes en los cincos estados que concentran la mayor cantidad de votantes hispanos. En Nuevo México, casi la mitad de todas las personas habilitadas para votar son latinas. La misma población representa el 30 % del electorado en California y Texas, mientras que en Arizona es el 24 % y en Florida el 20 %.

Como los habitantes de Nuevo México y California tradicionalmente votan demócrata, la pelea por el voto latino se hace más fuerte en los otros tres estados. Texas, por ejemplo, es un estado que históricamente ha sido republicano, pero el aumento de los votos latinos parece incidir en que el margen de la victoria para los rojos sea cada vez menor en comparación con los votos que obtienen los demócratas. 

Prueba de ello es que en 2016 Trump le ganó a Hillary Clinton en dicho estado solo por un 9 % de diferencia; mientras que en 2012 el republicano Mitt Romney le sacó más de 15 puntos porcentuales de ventaja a Barack Obama. Lopez, de Pew Research Center, explica que un peso importante lo tienen los mexicanos que viven en Texas y que tienden a votar demócrata.

La otra puja interesante se vive en Florida. Este es el estado péndulo que tiene más peso en las elecciones por ser el que más votos del Colegio Electoral aporta. Y cuando se miran los sufragios de los ciudadanos, los cubanos tienen un protagonismo particular. 

La razón de ello es que han sido los latinos que más acuden a las urnas en todo el país y esos votos se concentran particularmente en Florida, donde viven dos terceras partes de los cubanos que hay en todo EE. UU. Además, su fuerza electoral en Florida tiende a apoyar mayoritariamente a los republicanos, al punto que Lopez estima que Trump gane el respaldo de los latinos en Florida precisamente por los cubanoamericanos y también por los venezolanos. “Por eso, entre los hispanos le puede ir mejor allí en comparación con otros estados”, agrega. 

Sin embargo, en Florida la disputa por el electorado latino es cada vez más fuerte pues los puertorriqueños, de inclinación principalmente demócrata, son el grupo hispano que más rápido ha crecido en el estado al punto de poder equiparar los votos cubanos, según el Pew Research Center. 

Todas estas diferencias prueban que cada candidato tiene posibilidades de quedarse con un porcentaje del electorado latino y que su conquista no es nada fácil. Y entre más estrecho sea el margen de la victoria para llegar a la Presidencia de Estados Unidos, más pueden influir los votos de la minoría más grande del país.

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