ANÁLISIS

Los retos económicos de Joe Biden con los que espera unir a los estadounidenses

El presidente electo de Estados Unidos habla sobre la economía estadounidense, mientras la vicepresidenta electa Kamala Harris se mantiene al margen después de su reunión informativa con asesores económicos en Wilmington, Delaware, el 16 de noviembre de 2020.
El presidente electo de Estados Unidos habla sobre la economía estadounidense, mientras la vicepresidenta electa Kamala Harris se mantiene al margen después de su reunión informativa con asesores económicos en Wilmington, Delaware, el 16 de noviembre de 2020. © Kevin Lamarque / Reuters

El presidente electo recibirá en enero a un Estados Unidos dividido y en una de sus peores crisis económicas. Entre sus retos está reactivar las finanzas del país a través de un gasto público significativo; convencer al Senado republicano de apoyar sus reformas tributarias, climáticas y regulatorias; además de liderar de la mano del ala progresista de su partido, que gana cada vez más influencia.

Anuncios

La unión será el eje central del próximo Gobierno del presidente electo Joe Biden. Pero en un Estados Unidos polarizado, con miedo y odio, lograr esta unión a través de un mensaje político no alcanza. Así surge la economía como el hilo que podría unir a las partes.

La pandemia de Covid-19, el desempleo, el desalojo, el hambre, y la falta de acceso a la educación y la salud, son retos que, si son abordados desde el pragmatismo económico, pueden separar más al país y acercarlo al fanatismo. 

"Tratar de vender la idea de unión es bueno, en teoría, pero no en la práctica. Hay problemas inmediatos sobre los que hay que enfocarse como el coronavirus o ayudar a individuos a pagar la renta", dice ‘Misha’, una manifestante anti-Trump a France 24 durante las marchas pro-Trump del 14 de noviembre en Washington.

Joe Biden recibirá un país que vive una de las peores crisis económicas desde la Gran Depresión, aún cuando empieza a mostrar signos de recuperación. Se pronostica que su PIB (Producto Interno Bruto) decrecerá un 4% en comparación con el de 2019. La deuda pública supera el 106% con relación al PIB, un nivel parecido al de la Segunda Guerra Mundial, y se espera que el déficit fiscal sea del 16% del PIB cuando finalice este 2020.

La pandemia ha disparado la iniquidad, afectado a los más pobres y a la clase media, mientras Wall Street registra números récord. Estudios revelan que cerca de 40 millones de personas, sobretodo latinos y afroamericanos, están en riesgo de ser desalojadas porque no les alcanza para pagar el alquiler. Realidades que afectan a todos independientemente de su color político.  

Unos retos en pandemia, bajo un Senado republicano y un ala progresista

Recuperarse de la recesión económica derivada de la pandemia es el reto primordial que tiene Biden. Desde el inicio de esta, han quebrado más de 100.000 pequeños negocios y el desempleo, que estaba en un 14,7% en abril, está ahora en un 16,9%. 

Para enfrentar estos retos el presidente electo espera contar con una ley de estímulo económico que le permita gastar entre 2 y 3 billones de dólares para revivir la economía. Una reactivación que se hará a corto plazo a través de transferencias de dinero a estados y gobiernos locales que están quebrados, aumentando los beneficios de desempleo, aumentando el salario mínimo a 15 dólares la hora y ofreciendo más préstamos flexibles a las pequeñas y medianas empresas que no los terminaron recibiendo en el paquete de estímulo económico de Trump.

A largo plazo, Biden invertirá miles de millones de dólares en infraestructura verde. Con el objetivo de lograr que Estados Unidos sea un país neutro en la emisión de carbono para mediados del 2030, apostará a la renovación de redes eléctricas, a la instalación de centros de recarga para vehículos eléctricos, y a la investigación y el desarrollo de energías renovables que generen a su vez empleos verdes.

"Si piensan tener un paquete de gasto de tres billones de dólares, eso aleja el equilibrio fiscal aún más. Tendrán que lograr un balance que es complicado entre las necesidades a corto plazo y la estabilidad a largo plazo", declara Juan Carlos Echeverry, exministro de Hacienda y Crédito Público de Colombia, a France 24.  

Información del semanario económico británico 'The Economist' sobre el destino del gasto propuesto por el presidente electo Joe Biden, en referencia a infraestructura, educación y seguridad social.
Información del semanario económico británico 'The Economist' sobre el destino del gasto propuesto por el presidente electo Joe Biden, en referencia a infraestructura, educación y seguridad social. © The Economist

La propuesta económica de Biden revela que casi la mitad del incremento en el gasto público lo cubrirá con un aumento de impuestos que afectaría a los más ricos del país. Su Administración aumentará la tasa de impuesto corporativo del 21% al 28%, cobrará impuestos mínimos a las ganancias de los estadounidenses en el exterior y eliminará los beneficios tributarios a las firmas de inversión y las empresas de propiedad raíz. Para los individuos que ganen más de 400.000 dólares habrá un incremento en los impuestos de hasta el 39,6%.

"Que la tasa de tributación de las empresas regrese del 21% al 28%, es razonable. La tasa del 21% es excesivamente generosa, hasta los mismos ricos de Estados Unidos se han quejado", amplía Echeverry.

Sin embargo, para poder contar con los tres billones de dólares que reactiven la economía, Biden debe tener la aprobación de la mayoría del Senado. Una mayoría con la que no cuenta en este momento y que se definirá el 5 de enero en Georgia. Según la revista The Economist, es más seguro para Biden contar con la mitad del presupuesto al que aspira. 

Muchas de las políticas que van a tratar de aprobar en la Administración de Biden van a tener que pasar por el Senado, y "si la cámara alta está controlada por los republicanos eso va a limitar significativamente lo que pueda hacer Biden tanto a nivel micro como a nivel macro", afirma por su parte Carlos Petersen, analista senior para América Latina y México de Eurasia.

Sobre la influencia del ala "socialista" en el partido demócrata, suenan los nombres como Bernie Sanders para ser secretario de Trabajo y Elizabeth Warren para liderar el Departamento del Tesoro. Además, los demócratas progresistas tendrán cargos administrativos en agencias estatales que recibirán como cuota del apoyo que le dieron a Biden, puestos en los que podrán adelantar su agenda.

Sin embargo, The Economist también revela que Biden no se dejará influenciar por parte de los progresistas en el diseño de políticas económicas, comerciales o internacionales. De hecho, el hoy líder demócrata ha aclarado que no suspenderá la explotación de combustibles fósiles ni tampoco la del petróleo y gas de esquisto. Tampoco nacionalizará la industria de la salud ni implementará el 'Green New Deal', proyectos que impulsaban los progresistas demócratas.

Biden para América Latina; América Latina para Biden

Según Carlos Petersen, el presidente electo va a actuar de una forma un poco más multilateral, y tratará de reforzar los canales tradicionales que existían en el Departamento de Estado y en organizaciones internacionales. 

"Entre los ganadores que va a haber en América Latina con la elección de Biden, creemos que los países del triángulo del norte en Centroamérica se van a beneficiar con una política migratoria mucho más amigable y también se beneficiarán porque los estímulos fiscales en Estados Unidos impulsarán las remesas hacia esta región", vaticina Petersen, agregando que México se verá favorecido por una relación más estable entre ambos y por un aumento en las remesas que le entrarán desde el vecino del norte.

Sin embargo, según el analista de Eurasia, la Administración Biden va a ser bastante neutral con países como Colombia, Chile y Perú, en donde no hay una agenda muy clara más allá de algunos acercamientos y vínculos comerciales.

Entonces, ¿qué se puede esperar de Joe Biden?

La presidencia de Biden promete incrementar los impuestos moderadamente, y mucho gasto público, especialmente en infraestructura verde para tratar de mejorar la movilidad social y la redistribución de los ingresos a la clase media y al interior del país estadounidense.

Analistas creen que no será una Administración que se caracterice por cambios ambiciosos ni lo político ni en lo económico, pero donde se tratará de volver al pragmatismo para lograr que el capitalismo funcione no solo para los ricos, sino para los trabajadores del común y así lograr la unión que pretende.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24