Lo que se sabe del ciberataque masivo contra el Gobierno estadounidense

Archivo: Fachada de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) en Fort Meade, Maryland, el 6 de junio de 2013.
Archivo: Fachada de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) en Fort Meade, Maryland, el 6 de junio de 2013. © AP/Patrick Semansky

A cuenta gotas y a lo largo de esta semana, funcionarios del Gobierno de Estados Unidos han admitido que un ciberataque golpeó las más altas esferas de la Administración: los departamentos de Estado, del Tesoro, de Comercio, de Seguridad Nacional y la Agencia Nuclear. Mientras el presidente Donald Trump guarda un silencio inusual, la respuesta sobre este asunto puede recaer en el mandatario electo, Joe Biden.

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Todos los dedos en Estados Unidos señalan a Rusia como la fuente del peor ataque cibernético a sus agencias gubernamentales, pero el presidente Donald Trump, desde hace tiempo cauteloso en culpar a Moscú, guarda silencio.

La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), por sus siglas en inglés, atribuyó el reciente hackeo a presuntos piratas informáticos rusos. Un "riesgo grave" para el Gobierno federal, pues ha comprometido "infraestructuras cruciales" en el país y que será difícil de eliminar, según un documento de la entidad del Gobierno.

El ataque virtual fue dado a conocer de manera pública el pasado domingo. Hasta el miércoles por la noche, el Gobierno reconoció formalmente que la amenaza estaba activa, pero todo habría comenzado al menos desde marzo. Los funcionarios de la Administración Trump aseguran que solo recientemente se dieron cuenta de las irrupciones en múltiples agencias gubernamentales en las que agentes de inteligencia extranjeros irrumpieron sin ser detectados durante nueve meses.

Entre las entidades afectadas se encuentran los departamentos de Estado, del Tesoro, de Comercio, de Seguridad Nacional y la Agencia Nuclear.

Ahora que esas carteras se movilizan para evaluar el daño, y luego de que el Gobierno indicara el jueves que la afectación podría ser más generalizada de lo que se pensaba, se conoce que los presuntos responsables tuvieron acceso a través de un software de la empresa estadounidense SolarWinds.

El diario 'The New York Times' reportó que diversas agencias de inteligencia de EE. UU. comunicaron al Congreso que detrás de ello está una agencia de élite de la inteligencia rusa. Moscú ha rechazado su participación.

Donald Trump guarda silencio; Joe Biden responde

Si bien el Gobierno puede abstenerse de emitir una acusación pública hasta que haya acumulado suficientes evidencias, Trump no suele mantenerse en silencio cuando sus intereses se ven afectados.

Las miradas están puestas en la respuesta del mandatario, o la falta de esta, debido a su renuencia constante a reconocer que piratas informáticos rusos interfirieron en las elecciones presidenciales de 2016 a su favor, como indicaron agentes de inteligencia de su propio país.

El mandatario saliente, entre tanto, mantiene su enfoque en un esfuerzo infructuoso por deslegitimar los resultados de las elecciones presidenciales de noviembre, cuyo presunto fraude ya fue descartado por las cortes de distintos estados. 

Los senadores demócratas Dick Durbin y Richard Blumenthal, que fueron informados el martes sobre las acciones de hackeo en una sesión clasificada del Comité de Servicios Armados, apuntaron categóricamente a Rusia.

Por su parte, el senador republicano Mitt Romney dijo que es “sorprendente” que la Casa Blanca no se haya pronunciado al respecto.

En contraste, las declaraciones de los empleados de la Administración Trump no mencionan al Kremlin. Cuando el lunes se le preguntó sobre este asunto al secretario de Estado Mike Pompeo, este reconoció que Rusia intenta constantemente penetrar en los servidores estadounidenses, pero rápidamente dio un giro en sus declaraciones para señalar las amenazas de China y Corea del Norte.

La falta de una declaración que busque responsabilizar a Rusia arroja dudas sobre la probabilidad de una respuesta rápida por parte de este Gobierno y sugiere que cualquier represalia, ya sea a través de sanciones, cargos penales o acciones cibernéticas, quedará en manos de la Administración entrante del presidente electo Joe Biden, quien asumirá el cargo el próximo 20 de enero.

"Hay muchas cosas que aún no sabemos, pero lo que sí sabemos es que es motivo de gran preocupación (…) Le he dado instrucciones a mi equipo para que averigüe todo lo que podamos sobre esta violación. La Vicepresidente electa (Kamala) Harris y yo estamos agradecidos con los servidores públicos de carrera que han informado a nuestro equipo sobre sus hallazgos y que están trabajando a contrarreloj para responder a este ataque”, dijo Biden el jueves en un comunicado.

Aunque no está claro exactamente qué acción podría tomar Biden, el mandatario electo ofreció pistas al asegurar que su Gobierno sería proactivo en la prevención de ataques cibernéticos e impondría castigos a los adversarios detrás de esas agresiones.

"Esto no es solo ojo por ojo o piratear sus sistemas (…) vamos a ir por lo que realmente importa, y lo que realmente importa son los fondos que están escondidos, revelar la red más grande y cómo está conectada al Kremlin”, dijo Sarah Mendelson, profesora de políticas públicas de la Universidad Carnegie Mellon y exembajadora de Estados Unidos ante el Consejo Económico y Social de la ONU.

El presidente Barack Obama sancionó a los servicios de inteligencia rusos después de la interferencia electoral de 2016 y expulsó a los diplomáticos involucrados. Sin embargo, ese Gobierno, del que Biden fue vicepresidente, recibió fuertes críticas por supuestamente no actuar con la suficiente agresividad para frustrar la interferencia hace cuatro años.

Con AP, Reuters y EFE

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