La Justicia británica rechaza la extradición de Julian Assange a Estados Unidos

Archivo- El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, pronuncia un discurso desde el balcón de la Embajada de Ecuador, en el centro de Londres, Reino Unido, el 5 de febrero de 2016.
Archivo- El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, pronuncia un discurso desde el balcón de la Embajada de Ecuador, en el centro de Londres, Reino Unido, el 5 de febrero de 2016. © Reuters/Peter Nicholls

La jueza Vanessa Baraitser negó la solicitud del Gobierno estadounidense, alegando que una extradición sería "opresiva" para el fundador de WikiLeaks. La magistrada consideró que Assange sufre depresión clínica y podría suicidarse si es enviado a Estados Unidos. El Ejecutivo estadounidense apelará la decisión.

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Este lunes 4 de enero, la jueza británica Vanessa Baraitser rechazó la extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, de Reino Unido a Estados Unidos, alegando que ese movimiento sería "opresivo" para la salud mental del periodista australiano y podría empujarlo al suicidio.

Durante una audiencia programada en el tribunal penal de Old Bailey, en Londres, la magistrada recordó que Assange sufre un cuadro de depresión clínica, que se vería agravada por las potenciales condiciones de aislamiento a las que sería sometido en una prisión de Estados Unidos.

Para Baraitser, Assange es "un hombre deprimido y a veces desesperado" que cuenta con el "intelecto y la determinación" para evitar cualquier medida de prevención del suicidio que pudieran adoptar las autoridades.

No obstante esto, la jueza rechazó los argumentos de la defensa, que sostiene que el periodista australiano de 49 años actuó como periodista y tiene derecho a las protecciones de la Primera Enmienda de la libertad de expresión por publicar documentos filtrados en los que se expusieron irregularidades militares estadounidenses en Irak y Afganistán.

Baraitser indicó que las acciones de Assange, si se prueban, "equivaldrían a delitos en esta jurisdicción que no estarían protegidos por su derecho a la libertad de expresión".

El Gobierno de Estados Unidos apelará la decisión, que recalará en el Tribunal Superior de Londres. El caso podría ir al Tribunal Supremo de Reino Unido, lo que retrasaría aún más el resultado final.

Por su parte, la jueza Vanessa Baraitser decidirá en una audiencia el miércoles 6 de enero sobre el pedido de libertad bajo fianza de los abogados de Assange. Los letrados solicitan su liberación del centro de alta seguridad de Belmarsh, en el que está detenido desde hace más de un año y medio, siempre bajo estrictos controles, a la espera de que se resuelva el recurso de apelación de Estados Unidos.

El letrado estadounidense de Assange, Barry Pollack, aseguró que su equipo legal está "enormemente satisfecho por la decisión". "El esfuerzo de Estados Unidos para procesar a Julian Assange y buscar su extradición fue desacertado desde el principio. Esperamos que después de considerar el fallo del tribunal de Reino Unido, Estados Unidos decida no seguir adelante con el caso", subrayó.

Un fallo agridulce para los defensores de la libertad de expresión

El enjuiciamiento de Assange ha sido condenado por periodistas y grupos de derechos humanos, quienes sostienen que el proceso socava la libertad de expresión en todo el mundo. Aunque la decisión de no extraditar a Assange fue recibida con satisfacción, los argumentos de la jueza no contemplaron la libertad de expresión.

"Es un gran alivio para cualquiera que se preocupe por los derechos de los periodistas", escribió en Twitter la Freedom of the Press Foundation (Fundación para la Libertad de Prensa). "La solicitud de extradición no se decidió por motivos de libertad de prensa; más bien, el juez básicamente dictaminó que el sistema penitenciario estadounidense era demasiado represivo para extraditar. Sin embargo, el resultado protegerá a los periodistas en todas partes", agregó.

Previamente, la portavoz de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson había advertido que “el mero hecho de que este caso haya llegado a los tribunales, y mucho menos de que haya durado tanto tiempo, es un ataque histórico a gran escala a la libertad de expresión". "Esta es una lucha que afecta el derecho de todas y cada una de las personas a saber y se libra colectivamente", afirmó.

El dictamen fue divulgado tras un juicio de cuatro semanas, en el que declararon numerosos testigos de la defensa del activista. Para esta parte, la extradición representa una amenaza a los derechos humanos de Assange porque supone el riesgo de "una sentencia extremadamente desproporcionada" y la detención en "condiciones draconianas e inhumanas"

Los abogados del Gobierno estadounidense, por su parte, argumentan que Assange no solo es procesado por publicar documentos filtrados, sino por "su participación ilegal" en el robo de cables diplomáticos y archivos militares, perpetrado por la analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos, Chelsea Manning.

En Estados Unidos, Assange es acusado de 17 cargos de espionaje y un cargo de intrusión informática por la publicación de documentos militares y diplomáticos filtrados. La sentencia máxima por esos delitos sería de 175 años de prisión.

Washington lo acusa de conspiración para presuntamente hackear computadoras del Gobierno y de violar una ley de secreto al publicar grandes cantidades de registros militares confidenciales y cables diplomáticos, que dieron la vuelta al mundo hace más de una década.

¿Enemigo imprudente o héroe antisistema?

WikiLeaks publicó un video militar estadounidense en 2010 que muestra un ataque de 2007 de helicópteros Apache en Bagdad, el cual mató a una docena de personas, incluidos dos miembros del personal de la agencia de noticias Reuters.

Posteriormente, publicó miles de archivos clasificados secretos y cables diplomáticos, que en ese momento generaron tensiones entre Washington y varias naciones.

Archivo-El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en el balcón de la embajada de Ecuador en Londres, el 19 de mayo de 2017.
Archivo-El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en el balcón de la embajada de Ecuador en Londres, el 19 de mayo de 2017. © Justin TALLIS AFP/

Pero la lucha legal contra Assange no comenzó directamente por cargos relacionados con estas acciones, sino cuando en lo que el periodista australiano ha señalado como una trama de Estados Unidos para cobrar represalias, fue solicitado en extradición por Suecia desde Reino Unido, por acusaciones de delitos sexuales, que los defensores del australiano siempre han considerado infundadas.

Ante el fallo en su contra y en un intento por evitar su extradición, el fundador de WikiLeaks se refugió en la embajada de Ecuador en Londres en 2012. Allí permaneció durante siete años, tiempo en el que tuvo dos hijos.

Finalmente, en abril de 2019, después de que el nuevo presidente de Ecuador, Lenín Moreno, le retirara su apoyo y el asilo que ostentaba, la Policía británica tuvo el acceso a la sede diplomática para arrestarlo.

Aunque el caso en Suecia fue archivado debido a que la Fiscalía informó que carecía de pruebas para presentar una acusación, las autoridades británicas justificaron el arresto en su falta de comparecencia ante los tribunales por una orden de 2012. Luego confirmaron que, además, la detención respondía a cumplir con la petición de extradición por parte del Gobierno estadounidense.

Assange y su equipo legal aseguran que los cargos en su contra tienen motivaciones políticas, que él y sus abogados fueron espiados en la embajada de Ecuador, y que su salud mental está en riesgo. Estados Unidos, por su parte, afirma que son asuntos que deberían abordarse en un juicio.

El fundador de WikiLeaks ha señalado motivaciones políticas "durante un período único de la historia de Estados Unidos bajo la administración (del presidente estadounidense) Donald Trump", por lo que algunos expertos indican la posibilidad de que Joe Biden revierta la decisión de procesarlo, una vez asuma el mandato en el que reemplazará al líder republicano.

Con AP, Reuters y EFE

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