Rusia, en guardia ante la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca

El por entonces vicepresidente estadounidense Joe Biden saluda al presidente ruso Vladimir Putin durante un encuentro en Moscú, el 10 de marzo de 2011.
El por entonces vicepresidente estadounidense Joe Biden saluda al presidente ruso Vladimir Putin durante un encuentro en Moscú, el 10 de marzo de 2011. © Alexander Zemlianichenko / Foto de archivo / AP

La nueva Guerra Fría entre Rusia y Estados Unidos sólo ha vivido unos instantes de tregua. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, felicitó al todavía presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al presidente electo, Joe Biden, con motivo del Año Nuevo. Mientras un acercamiento inmediato es visto como poco probable, en el horizonte aparecen tópicos de posibles tensiones, como el tratado de desarme nuclear, las acciones en el espacio postsoviético y la construcción del gasoducto Nord Stream 2 en Europa.

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El Kremlin se prepara para un nuevo presidente de Estados Unidos. Joe Biden sabe que, también en lo que se refiere a Rusia, todas las miradas estarán puestas en sus primeros gestos. Durante años, Rusia ha sido vista como la única potencia capaz de plantar cara en solitario a la hegemonía estadounidense en el mundo. Como ha escrito Carlos Taibo, autor de ‘La Rusia contemporánea y el mundo’, “Estados Unidos sigue considerando a Moscú como su mayor enemigo, no por nostalgia o prolongación de la Guerra Fría, sino por su papel geopolítico de potencia continental”.  

De momento, el mandatario electo cree que Estados Unidos necesita modernizar sus prioridades de defensa para afrontar los desafíos estratégicos de China y Rusia. Y lo piensa hacer incluso en nuevos ámbitos como el ciberespacio, según dijo Biden después de recibir varios informes de transición sobre temas clave de seguridad.

"Hablamos de los diferentes desafíos estratégicos que tendremos tanto de Rusia como de China y las reformas que debemos hacer para ponernos en la posición más fuerte posible para afrontarlos. Eso incluye modernizar nuestras prioridades de defensa para disuadir mejor la agresión en el futuro", indicó Biden durante una conferencia de prensa, el lunes 28 de noviembre.

La actitud a la defensiva ante cualquier paso de Estados Unidos se ha convertido en una tradición a la que Rusia se agarra tanto en tiempos de turbulencias como en épocas de calma. Moscú toma nota y espera después de cuatro años extraños, con un presidente atípico al otro lado del Atlántico. El pasado miércoles 30 de diciembre, en su mensaje de Año Nuevo, el presidente Vladimir Putin se encargó de saludar al mandatario saliente Donald Trump y al entrante Joe Biden.

Rusia no se hace ninguna ilusión en lo que respecta a una posible mejora de las relaciones con Estados Unidos tras la entrada de la nueva Administración. En esos términos lo ha expresado recientemente Valentina Matvienko, presidenta del Consejo de la Federación de Rusia (Senado ruso). Pero en opinión de la presidenta del Senado, la nueva administración de EE. UU. al menos aceptará prorrogar el tratado de desarme nuclear START III. 

Suscrito en 2010, el START III entró en vigor en febrero de 2011 por un período de diez años y prorrogable por otros cinco. Pero si no se renueva, expirará en febrero de 2021.

El interés del nuevo Gobierno de Biden en el espacio postsoviético

Entre las novedades para Moscú, la principal es que el nuevo presidente de Estados Unidos está más interesado en lo que sucede en Eurasia. “El espacio postsoviético –sobre todo la periferia occidental de Rusia– tiene más importancia para él que para Donald Trump", ha dicho el experto Andréi Kortunov, miembro del Consejo Ruso para Asuntos Internacionales, en una conferencia virtual dedicada a los resultados del año saliente para los países del espacio postsoviético. 

Moscú ha asumido que, en 2021, Estados Unidos será más activo en ese espacio. Por un lado, habrá una mayor cooperación con los países postsoviéticos (seguramente Ucrania y los bálticos), y por otro, se usarán más los instrumentos de la diplomacia blanda y la guerra de información. Ambas modalidades han mostrado capacidad de agriar las relaciones. 

Kortunov cree que la nueva Administración de Estados Unidos está intensificando desde ya sus acciones en el espacio postsoviético. Y es una zona muy sensible en la escala de preocupaciones de Moscú. 

El primer choque entre ambos líderes se ha producido sin que Biden se haya sentado siquiera en el Despacho Oval. Desde instancias del gobierno de Estados Unidos se ha señalado la intrusión de los piratas informáticos respaldados por Rusia en correos electrónicos gubernamentales. ¿Qué alcance ha tenido el robo de información? Las autoridades estadounidenses aún están investigando la entidad del reciente hackeo masivo en redes gubernamentales y de empresas privadas. Moscú niega cualquier participación.

Nord Stream 2, otro punto de conflicto

Otro asunto en la mesa de Biden: Europa y su independencia energética respecto a Rusia. Tras más de un año de paralización de las obras debido a las amenazas de Washington a las compañías que colaboran con el proyecto, el operador del Nord Stream 2 reinició en diciembre el tendido de la tubería en las aguas territoriales de Alemania. Este segundo conducto de gas con Rusia está un poco más cerca de ser realidad. 

El ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Maas, ha dicho que su país mantendrá su apoyo al gasoducto europeo Nord Stream 2 tras la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos. 

El Nord Stream 2 es un gasoducto que duplicará las capacidades de entrega de gas ruso del Nord Stream 1, operativo desde 2012, y garantizará el suministro a Europa occidental a través del mar Báltico.
El Nord Stream 2 es un gasoducto que duplicará las capacidades de entrega de gas ruso del Nord Stream 1, operativo desde 2012, y garantizará el suministro a Europa occidental a través del mar Báltico. © Odd Andersen / AFP

Hasta la fecha, Washington se opone al proyecto. El mandatario saliente Donald Trump incluso aprobó varios paquetes de sanciones para frenar la construcción de la tubería y favorecer la venta del gas natural licuado de sus yacimientos de esquisto.

Guerra Fría, pero menos

Rusia y Estados Unidos ya no representan dos ideologías contrapuestas. Comparten el mismo sistema económico y sus capacidades militares no están igualadas: el gasto militar de la Federación Rusa está muy por debajo del de Estados Unidos.

Así que la nueva Guerra Fría no puede tener la misma tensión que el conflicto original, cuando el avance de cualquiera de los dos bandos implicaba un retroceso del otro. El mundo está más cerca de la realidad bipolar que ansía Putin que del pulso que ganó Ronald Reagan en los ochenta. 

Con Rusia de nuevo a la defensiva, el tono y el ángulo que elija Biden marcarán el estado de las cosas cuando acabe este primer cuarto de siglo.

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