El Congreso de EE. UU. certifica la victoria electoral de Joe Biden tras el asalto al Capitolio

El Congreso de Estados Unidos confirma la victoria de Joe Biden. El vicepresidente saliente, Mike Pence, ratifica el resultado electoral.
El Congreso de Estados Unidos confirma la victoria de Joe Biden. El vicepresidente saliente, Mike Pence, ratifica el resultado electoral. © AFP

Después de un intento fallido de lo que muchos califican como golpe de estado al Capitolio estadounidense, por parte de una turba de seguidores radicales de Donald Trump, el Congreso pudo concluir con la sesión que había iniciado para certificar los resultados electorales que arrojaron la victoria del demócrata Joe Biden. El asalto al seno de la democracia en el país norteamericano se saldó con cuatro muertos y más de cincuenta detenidos, la condena internacional y la crítica al laxo papel de las fuerzas de seguridad para detener los violentos hechos.

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Es el fin de la presidencia de Donald Trump, después de un día sin precedentes en el corazón de la política estadounidense. En la madrugada del jueves 7 de enero, el Congreso certificó la victoria del presidente electo, Joe Biden, y la vicepresidenta, Kamala Harris. Una votación que ratifica el resultado electoral de los polémicos comicios presidenciales del 3 de noviembre, concluyendo una de las jornadas más convulsas de la historia de Estados Unidos, luego del violento asalto al Capitolio por parte de partidarios radicales del presidente saliente, Donald Trump.

Luego de convocar él mismo a los manifestantes a marchar al Capitolio y después de los gravísimos incidentes que se presentaron, Trump anunció que, aunque sigue sin reconocer el resultado de las elecciones, habrá una “transición ordenada” el 20 de enero, cuando asumen Joe Biden y Kamala Harris.

Una turba de supremacistas blancos se tomó el Capitolio durante varias horas en una "insurrección fallida"

Lo que debía haber sido una de las sesiones más sencillas y de mero trámite de la transición presidencial se tornó en caos después de que varios centenares de partidarios fanáticos de Trump, entre ellos supremacistas blancos como los Proud Boys o "Chicos orgullosos" en español, avivados por el discurso incendiario de “fraude electoral” del mandatario republicano, que los llamó a marchar hacia el Capitolio para luchar hasta el fin contra su derrota, se tomaran -durante casi cuatro caóticas horas- la sede de la Cámara de Representantes, donde los legisladores republicanos y demócratas estaban reunidos, obligando a suspender la ceremonia.

Después de permanecer en silencio durante algunas horas, el mandatario finalmente llamó a sus partidarios a volver a casa en paz y les dijo: “los amamos”.

El Congreso certificó el resultado de los comicios presidenciales del pasado 3 de noviembre y la victoria del demócrata Joe Biden

Una vez las autoridades pusieron fin al caos de puertas rotas, ventanas destrozadas y expulsaran del recinto emblema de la democracia estadounidense a los manifestantes, los miembros de la Cámara y el Senado regresaron al Capitolio y procedieron con la sesión. 

“Vamos a terminar exactamente lo que hemos empezado y certificaremos al ganador de las elecciones presidenciales de 2020, el comportamiento criminal nunca dominará al Congreso de Estados Unidos”, dijo el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, que calificó de “insurrección fallida” los actos.

Finalmente, a las 3.40 horas de la madrugada en Washington, el vicepresidente republicano, Mike Pence, declaró como vencedor a Joe Biden, con 306 electores a su favor y 232 en contra. "A quienes desataron hoy, el caos en nuestro Capitolio: ustedes no han ganado. La violencia nunca gana", dijo el vicepresidente saliente.

Donald Trump declaró que habrá una “transición ordenada”

Poco después, Trump emitió un comunicado declarando que habrá una “transición ordenada” a una Administración Biden que concluirá el próximo 20 de enero, “aunque estoy totalmente en desacuerdo con el resultado de las elecciones y los hechos me confirman”. Un mensaje que fue publicado en la cuenta de Twitter de Dan Scavino, director de redes sociales de la Casa Blanca, dado que las cuentas del presidente en redes sociales fueron bloqueadas durante varias horas para evitar la difusión de información falsa y por incitación a la violencia. 

En su autoproclamativo estilo habitual, Trump añadió: “aunque esto representa el final del mejor primer mandato en la historia presidencial, es solo el comienzo de nuestra lucha para hacer que América sea grande de nuevo".

La asamblea de validación electoral se prolongó durante más de siete horas. De las varias objeciones anunciadas por una docena de senadores republicanos, encabezados por Ted Cruz y Josh Hawley, solo se presentaron finalmente dos, pues varios de esos congresistas cambiaron de idea bajo el impacto de lo ocurrido.

El Senado y la Cámara de Representantes rechazaron las dos objeciones al recuento: al conteo de votos en Arizona y Pensilvania, basados en afirmaciones falsas de fraude. La Cámara rechazó la impugnación del resultado de Arizona por una votación de 303-122 y el Senado lo hizo 93-6. El desafío de Pensilvania fue rechazado 282-138 en la Cámara y 92-7 en el Senado.

Supremacistas blancos fanáticos de Donald Trump asaltaron por la fuerza el Capitoio de Estados Unidos.
Supremacistas blancos fanáticos de Donald Trump asaltaron por la fuerza el Capitoio de Estados Unidos. © Reuters

Los miembros del Congreso y del Senado de ambos lados condenaron la insurgencia y lamentaron las divisiones agravadas por los mensajes del líder republicano

Durante los discursos, los legisladores de ambos lados lamentaron la insurgencia y las profundas divisiones en la sociedad estadounidense, agravadas por las declaraciones de Trump, que muchos consideraron que no sólo siguió alimentando la falsa teoría de un presunto fraude masivo en su contra sino que incitó a los manifestantes: él mismo convocó la concentración para ese 6 de enero y, en su discurso, llamó a los manifestantes a marchar con él hacia el Congreso (aunque él no lo hizo). Durante los graves altercados el presidente saliente siguió avivando las llamas en su mensaje grabado de “condena” a la violencia, elogiando a los manifestantes como personas “especiales”.

Una misiva replicada también en sus redes sociales en la tarde del miércoles: “Estas son las cosas y eventos que suceden cuando una victoria electoral sagrada es despojada tan poco ceremoniosamente de los grandes patriotas que han sido maltratados e injustamente tratados por tanto tiempo”, expresó en su cuenta de Twitter, un mensaje que fue removido posteriormente por la red social por considerarlo justificatorio de este evento de violencia sin precedente en la historia de la democracia estadounidense.

El impacto y la conmoción por los violentos altercados previos a la votación llevó también a que muchos republicanos abandonaran su respaldo a Trump y mostraran un repudio conjunto por los mensajes del líder rojo a sus votantes, dejando patente la pérdida inédita de apoyo y la brecha dentro de su partido.

Al menos tres senadores del ala conservadora dieron marcha atrás en la rebelión contra la certificación, cambiando su voto a favor de los resultados del colegio electoral y nadie en la Cámara Alta presentó objeciones al resultado en Georgia, Michigan, Nevada o Wisconsin, como estaba previsto inicialmente. Muchos representantes a la Cámara sí lo hicieron, pero en esos casos no obtuvieron el necesario respaldo, firmado, de al menos un senador.

Divisiones en el seno republicano: "no hay duda de que el presidente formó la turba, el presidente incitó a la turba"

El senador Lindsey Graham, uno de los aliados más firmes del mandatario en el Congreso, rechazó un esfuerzo de sus colegas republicanos por objetar los resultados de las elecciones con la esperanza de crear una comisión para investigar las acusaciones infundadas de fraude electoral de Trump. "Joe Biden y Kamala Harris son elegidos legalmente y se convertirán en el presidente y el vicepresidente de los Estados Unidos el 20 de enero”, concluyó Graham.

A quienes pretendían seguir adelante con el complot contra la ratificación, el senador republicano Mitt Romney le advirtió que “serían vistos para siempre como cómplices de un ataque sin precedentes contra nuestra democracia”. Otros republicanos culparon directamente al mandatario durante la tarde del miércoles por la violencia en el corazón democrático del país. "No hay duda de que el presidente formó la turba, el presidente incitó a la turba, el presidente se dirigió a la turba. Encendió la llama", dijo la presidenta de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, Liz Cheney, en Twitter.

Dimisiones en masa en la Casa Blanca 

Un signo de la creciente frustración entre los políticos conservadores es la dimisión de varios miembros de la Administración Trump. A primera hora del jueves, Stephanie Grishman, jefa del gabinete de la primera dama y exsecretaria de prensa de la Casa Blanca y Matt Pottinger, asesor adjunto de seguridad nacional emitieron sus renuncias y se anunciaban las de otros funcionarios, entre ellos Sara Matthews, secretaria de prensa adjunto y Rickie Nicetta, secretaria social Casa Blanca. Se vaticinan nuevas dimisiones en la Casa Blanca en los próximos días.

Además, según fuentes especializadas, se están llevando a cabo discusiones entre algunos miembros de su gabinete y los aliados de Trump sobre la invocación de la 25ª Enmienda, que permitiría al vicepresidente junto con al menos ocho de los 15 miembros del gabinete declarar a Trump incapaz de cumplir con sus deberes, convirtiendo a Pence en el presidente en funciones hasta el 20 de enero.

Imagen del exterior del Capitolio durante los disturbios.
Imagen del exterior del Capitolio durante los disturbios. © REUTERS - Leah Milli

Los hechos sucedidos en Washington el miércoles culminaron con 4 muertos, más de una docena de Policías heridos y al menos 50 detenciones. Sin embargo, dejan varias preguntas en relación a las medidas de seguridad en torno al Capitolio y una fuerte crítica sobre el papel de las fuerzas de seguridad en el asalto. Las redes sociales se llenaron de imágenes de las protestas pacíficas de Black Lives Matter en las que las autoridades hicieron un brutal uso de la fuerza en contraposición con la insurrección de los supremacistas blancos.

En evidencia los riesgos de una deriva antidemocrática en Estados Unidos

El asalto al Capitolio deja en evidencia los riesgos de una deriva antidemocrática en Estados Unidos, con sectores abiertamente partidarios de la violencia y un líder que se niega a condenarla cuando lo favorece. A la vez, el Congreso –y muchos republicanos- ratificaron la resiliencia de las instituciones democráticas con una sesión y unas decisiones con las que enviaron un claro mensaje a unos y otro.

En todo caso, lo ocurrido el miércoles 6 de enero es la culminación de meses de retórica divisiva y populista, y la evidencia más clara de la profunda herida que están dejando los cuatro años de Donald Trump y, en especial, las últimas semanas desde que, atrincherado en Twitter, se niega a reconocer su derrota en unas elecciones que perdió por 7 millones de votos.

Las imágenes del seno de la política estadounidense saqueado y vandalizado por radicales de extrema derecha trasmiten un peligroso mensaje al mundo que los ciudadanos de la nación norteamericana no podrán olvidar y también provocaron reacciones de los líderes mundiales, que condenaron la insurrección. 

Si bien la salida de Trump es inminente, el daño, la polarización y la erosión tanto en la sociedad de su país como en las instituciones políticas -por la legitimación durante cuatro años de un discurso que atenta contra los derechos democráticos- será una huella difícil de borrar y uno de los principales desafíos durante mandato del presidente demócrata, Joe Biden.

Con Reuters, AFP Y y Efe

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