Biden y una posesión presidencial insólita en la historia de Estados Unidos

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, habla en el Centro de Reserva / Guardia Nacional Major Joseph R. "Beau" Biden III en el aeropuerto de New Castle, en Delaware, antes de partir hacia Washington, el 19 de enero de 2021.
El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, habla en el Centro de Reserva / Guardia Nacional Major Joseph R. "Beau" Biden III en el aeropuerto de New Castle, en Delaware, antes de partir hacia Washington, el 19 de enero de 2021. © Reuters/Tom Brenner

Amenazas a la seguridad tras el ataque al Capitolio, corazón de la democracia estadounidense, grandes despliegues de la Guardia Nacional desde distintos estados, fuertes restricciones a la asistencia de público y un mandatario saliente que no asistirá a la ceremonia de posesión, marcan una inauguración presidencial sin precedentes en Estados Unidos, este miércoles 20 de enero. ¿Cómo se llegó hasta aquí?

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Donald Trump no fue un presidente de tradiciones y su remezón a las instituciones estadounidenses impacta hasta el último día de su Gobierno. Y la entrada de Joe Biden no será como la de ninguno de sus antecesores.

El cambio de mando en Washington, independientemente del partido político que gane el Ejecutivo, ha sido habitualmente una fiesta de la democracia, pero ahora la capital de Estados Unidos parece un pueblo fantasma y fuertemente militarizado. Si bien las tomas de posesión en este país son normalmente eventos con fuertes medidas de seguridad, el nivel de este año no tiene precedentes.

25.000 miembros de la Guardia Nacional han sido movilizados al centro de Washington antes de la ceremonia, mientras la zona permanece cercada con alambres de púas. Un marcado contraste con las juramentaciones anteriores.

“Es como un pueblo fantasma, pero con soldados (…) Es inquietante, se siente sobrenatural”, asegura Dana O'Connor, residente de la ciudad que acoge las sedes del poder político y judicial.

Tropas de la Guardia Nacional descansan frente al edificio de la Corte Suprema de Justicia, un día antes de la juramentación del presidente electo Joe Biden, en Washington, Estados Unidos, el 19 de enero de 2021.
Tropas de la Guardia Nacional descansan frente al edificio de la Corte Suprema de Justicia, un día antes de la juramentación del presidente electo Joe Biden, en Washington, Estados Unidos, el 19 de enero de 2021. © Reuters/Mike Segar

Para un país que se ha enorgullecido de ser un ejemplo de la democracia ante todo el mundo, el ataque al Capitolio el pasado 6 de enero, que dejó cinco personas muertas, hoy hace temer por la seguridad del propio mandatario electo, la no transición pacífica del poder contradice décadas de su legado.

“El mundo verá a Biden jurar en medio de un campo militar que es indistinguible de la Zona Verde”, dijo Larry Sabato, director del Centro de Política de la Universidad de Virginia, en referencia al área similar a una fortaleza en el centro de Bagdad, establecida después de la guerra de Irak.

Tomas presidenciales de años anteriores han atraído a más de un millón de espectadores al National Mall para presenciar el evento y ver al nuevo presidente hacer un recorrido a pie desde el Capitolio hasta la Casa Blanca. Las fiestas en hoteles y salas de convenciones en toda la ciudad reciben a cientos de invitados. Esta vez son parte del pasado y no solo por restricciones ante la pandemia del Covid-19.

Amy Littleton, una consultora política que vive a pocas cuadras de la Casa Blanca, dijo que “se siente realmente injusto” ser excluidos de la toma presidencial. “¿Cómo se atreven estas personas a robarnos la alegría? Nunca hicimos algo así por mucho que estuviéramos en desacuerdo”, cuestionó en relación a los seguidores de Trump.

Retiran a miembros de la Guardia Nacional por su presunta implicación en el asalto al Congreso

Este martes, justo un día antes de la posesión de Biden, las autoridades informaron que dos militares de la Guardia Nacional fueron retirados de sus funciones relacionadas con el cambio de mando por investigaciones que señalan sus presuntos vínculos con movimientos extremistas que respaldan a Trump y participaron en el asedio a la sede del Legislativo.

Aunque los detalles sobre su supuesta implicación no han sido revelados, el secretario de Defensa, Chris Miller, señaló que el FBI investiga a los más de 25.000 uniformados desplegados para ayudar a proteger al Capitolio para descartar nuevos riesgos a la seguridad.

La semana pasada, la Guardia Nacional de Virginia informó que Jacob Fracker, detenido por su participación en los violentos disturbios en el Capitolio y que incluso subió fotografías de ello a sus redes sociales, se desempeñaba como cabo soldado de infantería de esa institución militar.

Decenas de miembros de las fuerzas del orden están siendo investigados por su posible participación en los actos violentos.

Por primera vez en más de un siglo el mandatario saliente no asistirá al cambio de mando

Donald Trump rompe una tradición de más de cien años, pues desde 1869, cuando Andrew Johnson se negó a estar en la investidura de Ulysses Grant, no había ocurrido que el presidente saliente no asistiera a la juramentación presidencial de su sucesor. 

“A todos quienes me preguntaron, no iré a la toma de posesión el 20 de enero”, había adelantado el mandatario republicano en su cuenta de Twitter, a principios de este mes antes de que su red social fuera cerrada.

Archivo-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visita una sede del distribuidor de equipos médicos Owens & Minor, en Allentown, Pensilvania, EE. UU., el 14 de mayo de 2020.
Archivo-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visita una sede del distribuidor de equipos médicos Owens & Minor, en Allentown, Pensilvania, EE. UU., el 14 de mayo de 2020. © Reuters/Carlos Barria

El magnate planea abandonar Washington en la mañana del miércoles, según fuentes cercanas al mandatario. Trump volará hacia su mansión en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, estado en el que probablemente siga la ceremonia de Biden.

Desde allí, el mandatario saliente planea trabajar con un grupo de quienes han sido sus asesores en la Casa Blanca para evaluar los pasos a seguir con el fin de mantener su influencia en el Partido Republicano, según las mismas fuentes citadas por Reuters.

Según una encuesta del Pew Research Center, Trump abandona el Ejecutivo con la aprobación más baja de sus cuatro años de mandato, con alrededor del 29 %, fuertemente afectado por su conducta postelectoral.

Con Reuters y medios locales

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