El turbulento futuro de Trump: desde el "impeachment" hasta su crisis económica

Se avecina un futuro tormentoso para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se enfrenta a su segundo juicio político.
Se avecina un futuro tormentoso para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se enfrenta a su segundo juicio político. © France 24

Un juicio político sobre la mesa, una cuenta de Twitter suspendida, varios reveses económicos: el presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, ya sufre las consecuencias inmediatas del asalto al Capitolio del 6 de enero. Pero el futuro del exgobernante, con una fuerte base de simpatizantes, todavía es incierto a largo plazo y contempla, al menos por ahora, la posibilidad de volver a competir por la Casa Blanca en 2024.

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Donald Trump llegó a la Casa Blanca gracias a su imagen de poderoso hombre de negocios con retórica incendiaria. Cuatro años después, abandona la Presidencia de Estados Unidos con nubes tanto en el frente político como en el económico. ¿Qué le depara el futuro a este empresario convertido en presidente?

Los hechos hablan por sí mismos. El magnate ya enfrenta problemas en sus compañías: la Organización Trump, su principal activo empresarial, ha recibido algunos castigos económicos en los últimos días, en una suerte de ajuste de cuentas después del ataque de sus seguidores al Capitolio el pasado 6 de enero, que hoy lo tiene en su segundo juicio político, acusado de “incitación a la insurrección."

Además, Trump también está bajo investigación por su cuentas tributarias. Ambas investigaciones están profundamente ligadas, ya que el republicano aprovecha el juicio político para alimentar la versión de que hay una persecución en su contra. El abogado constitucionalista Jorge Jáuregui lo explica así: "fuera del cargo ya no tendría ninguna protección. Buscar una protección le puede estar motivando a emprender una campaña política antes de los cuatro años para poder insistir en que lo que hay sobre él es una cacería de brujas". 

De hecho, la presunta evasión fiscal por la que está señalado "acarrea una consecuencia penal", recuerda Jáuregui. Si finalmente es hallado culpable, el futuro de Trump podría hasta incluir una condena de prisión. 

Un futuro empresarial inmediato sombrío

En cuestión de días, uno a uno, varios conglomerados empresariales fueron anunciando su ruptura de relaciones comerciales con las compañías de Trump. Deutsche Bank, que otorgó préstamos al expresidente para financiar sus hoteles en Washington y Chicago, decidió eliminar cualquier relación financiera a futuro. Signature Bank, a través del que capitalizó su campo de golf en Florida, hizo lo mismo.

La Alcaldía de Nueva York anunció que suspende todos los contratos con la Organización Trump, unos contratos que ascendían a más de 17 millones de dólares, incluida la icónica pista de patinaje sobre hielo en Central Park. La Asociación Profesional de Golf (PGA) afirmó que ya no disputará su campeonato de 2022 en el Trump National Golf Club Bedminster, en New Jersey, para evitar afectar la reputación de su marca. El proveedor de comercio electrónico Shopify cerró TrumpStore.com, que acogía todas las tiendas en línea bajo su nombre.

Archivo-Vista general del Trump International Hotel, en Washington D.C., Estados Unidos, el 18 de abril de 2019.
Archivo-Vista general del Trump International Hotel, en Washington D.C., Estados Unidos, el 18 de abril de 2019. © Amr Alfiky / Reuters

Pero la Organización Trump ya se acercaba al ocaso desde antes. Muchas de sus propiedades de golf y resorts venían perdiendo dinero, especialmente durante la pandemia, que obligó a cerrar algunos bares y restaurantes y reducir drásticamente la ocupación de sus hoteles, incluido uno de sus albergues de lujo a pocas cuadras de la Casa Blanca. Forbes informó que la fortuna del republicano habría recibido un golpe de mil millones de dólares debido al Covid-19.

“No creo que vaya a haber reversa, cada vez más se va a agravar su situación, como una bola de nieve. El daño es muy grave, no creo que haya reversa de ningún tipo, es como el caso de Odebrech, una vez la marca cae en desgracia no hay retroceso”, señaló César Ferrari, doctor en economía de la Universidad de Boston, a France 24.

El panorama se agrava con los problemas que el magnate enfrenta con el fisco. Según documentos citados por The New York Times, Trump no pagó impuestos sobre la renta durante 10 de los últimos 15 años, tras informar que había perdido mucho más dinero del ganado. Además, tiene una deuda de al menos 400 millones de dólares en préstamos, aunque el presidente ha dicho que eso solo representa “un pequeño porcentaje” de su patrimonio neto.

“Su imperio en realidad era más una cáscara, y Trump se aprovechó de la Presidencia de Estados Unidos para rellenarla. Desaparecida esa situación, se le torna muy complicado, más aún si se queda sin financiamiento (…) creo que la Casa Blanca le dio un paraguas durante cuatro años y ese paraguas lo ha perdido ahora”, indicó Ferrari.

Archivo-El Trump National Doral hace parte de la cadena de hoteles propiedad de la familia Trump.
Archivo-El Trump National Doral hace parte de la cadena de hoteles propiedad de la familia Trump. Reuters TV

Para otros expertos, el sello empresarial de Trump sale tan afectado que, al menos para algunas de sus compañías, debería considerar un cambio de nombre. “Trump vive de su nombre, pero si lo que quieren es mantener ciertos negocios sería conveniente cambiarlo, porque va a haber empresas que jamás van a querer tener ninguna vinculación con él", responde a France24 Antonio Ortiz, vicepresidente de Albright Stonebridge Group y exjefe de asuntos económicos de la embajada de México en Estados Unidos.

Ortiz recuerda que también "va a haber organizaciones de la sociedad civil vinculadas a derechos humanos, defensa de los migrantes, antirracismo, transparencia y democracia y cambio climático que van a presionar duramente a cualquier compañía que quiera vincularse con Trump. La marca Trump es tóxica, se acabó”.

Trump, un expresidente nada tradicional, incluido su futuro laboral

Trump contará, como todos los demás exmandatarios, una pensión anual que hasta 2017 era de 207.800 dólares, regulada bajo la Ley de Expresidentes que justifica la pensión para "mantener la dignidad" del cargo. Los exjefes de Estado de este país también reciben protección del Servicio Secreto de por vida, beneficios de salud, viajes y gastos de personal.

Su antecesor Jimmy Carter se dedicó a causas humanitarias; George W. Bush se estrenó como pintor y lanzó sus memorias, entre otras actividades; Barack Obama firmó acuerdos de libros, conferencias y documentales. Pero Trump nunca ha sido un político tradicional. Buscó la atención del planeta, la consiguió y no la tirará por la borda, concuerdan algunos analistas.

Sus desafíos financieros podrían significar el fin para cualquier otra compañía hotelera. Sin embargo, ejecutivos de su corporación han señalado que sacarán provecho de la fama global del exmandatario con acuerdos de marca en el extranjero. “Nunca ha habido una figura política con más apoyo detrás que mi padre”, dijo en un comunicado del 11 de enero, Eric Trump, hijo del magnate, que ayuda a dirigir la empresa familiar. “No habrá escasez de oportunidades increíbles en el sector inmobiliario y más allá”, destacó.

El presidente saliente tampoco es ajeno al mundo de la televisión después de su rentable participación en el reality show "The Apprentice", por lo que la prensa estadounidense señala su ambición de involucrarse de nuevo en los medios de comunicación, ya sea con un canal propio de televisión o colaborando con la red conservadora mediática ya establecida.

The New York Times reportó que la familia Trump considera lanzar un equipo de medios, con el objetivo de atraer a los millones de partidarios que todavía tiene el expresidente, un impulso que ganó urgencia por el cierre de su cuenta de Twitter y otras redes sociales, tras el insólito ataque al Legislativo estadounidense.

Las consecuencias del segundo juicio político

Más allá del futuro económico y empresarial de Trump, el expresidente también deberá librar varias batallas políticas y legales en los próximos meses o años. Para empezar, Trump enfrenta su segundo impeachment, impulsado por unos demócratas que no solo quieren destituir al mandatario sino bloquear sus futuras aspiraciones a cargos políticos. 

Archivo-Donald Trump sale de la Casa Blanca para realizar un mitin en Michigan, mientras la Cámara de Representantes debatía su primer juicio político, en Washington, EE. UU., el 18 de diciembre de 2019.
Archivo-Donald Trump sale de la Casa Blanca para realizar un mitin en Michigan, mientras la Cámara de Representantes debatía su primer juicio político, en Washington, EE. UU., el 18 de diciembre de 2019. © Reuters/ Kevin Lamarque

Si una mayoría de 67 senadores considera que Trump es culpable de incitar a la insurrección, la Cámara Alta podría albergar una segunda votación sobre su inhabilitación política de por vida, que solo necesita una mayoría simple de 61 votos para ser aprobada.

Sin embargo, “va a ser muy difícil juzgarlo, el mismo Biden ha sido bastante tenue. A todas luces ha intentado dar un golpe de Estado, un autogolpe (…) Esto va a quedar intacto porque va a ser difícil que logren los votos. El Partido Republicano va a evitar enfrentarse a Trump para no perder los seguidores de él, muchos que ni siquiera son republicanos, lo van a tolerar para buscar llegar al poder nuevamente”, considera Jáuregui.

Para Rafael Peñalver, abogado constitucionalista, la influencia política del mandatario saliente se verá en las futuras primarias. “Trump sigue siendo bien visto entre gran parte de los votantes republicanos (…) Aunque el partido sabe que para ganar la elección general Trump es tóxico, para poder ganar las primarias tienen que marchar a la búsqueda de Trump. Temen que, si van en contra de él, el propio Trump va a ir a las primarias republicanas y los va a liquidar, pedirá a sus fanáticos que salgan a castigar a cualquier político que no lo haya defendido en este proceso”, afirma.

Disputas legales aguardan a Trump fuera de la Casa Blanca

Como presidente, Trump se ha beneficiado de una protección excepcional. Pero una vez fuera de la oficina Oval, el magnate enfrentará otras demandas con las que los fiscales lo seguirán acorralando en su futuro inmediato.

El presidente está bajo investigación por presunto fraude fiscal y bancario, fraude inmobiliario, violación de reglas de emolumentos y supuesto acoso sexual. También el fiscal del distrito de Manhattan, Cyrus Vance, avanza en una indagación relacionada con presuntos pagos secretos de dinero a dos mujeres, que aseguran que fueron sobornadas para guardar silencio sobre supuestas relaciones extramaritales con Trump. Además, su sobrina Mary Trump presentó una demanda contra él y dos familiares más por fraude y conspiración,al acusarlos de que la quisieron engañar para quitarle la herencia familiar.

Aún es prematuro saber cuáles serán las resoluciones frente a estos casos, pero Trump seguirá buscando respaldo político y económico. “Tiene simpatizantes que, haga lo que haga, van a querer seguir apoyándolo y puede acabar recostándose en ellos para tratar de recuperar un poco su solvencia”, opina Jáuregui.

El mandatario saliente recibió 71.5 millones de votos en los pasados comicios del 3 de noviembre, un récord para un candidato perdedor en unas elecciones presidenciales, lo que demuestra que todavía sostiene una base significativa de apoyo entre el público estadounidense. Y con la que pretende volver a llegar a la Casa Blanca en las elecciones de 2024, si todos los demás obstáculos se lo permiten.

Con Reuters, EFE y medios locales

 

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