Ante amenazas preparan robusto dispositivo de seguridad para el Super Bowl LV

Funcionarios de diversas agencias de seguridad de Estados Unidos se encuentran desplegados en Tampa, Florida, con miras al resguardo del Super Bowl LV que se llevará a cabo el 7 de febrero.
Funcionarios de diversas agencias de seguridad de Estados Unidos se encuentran desplegados en Tampa, Florida, con miras al resguardo del Super Bowl LV que se llevará a cabo el 7 de febrero. © Cortesía @FBITampa

La final de la Liga Nacional de Fútbol americano (NFL), uno de los eventos deportivos más vistos en el mundo, se llevará a cabo en la ciudad de Tampa, Florida. Allí, los organismos encargados de custodiar la actividad se preparan con especial atención luego de recibir amenazas contra el evento, surgidas de la crisis sanitaria y política que atraviesa Estados Unidos.

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Los acontecimientos ocurridos en el Capitolio estadounidense el pasado 6 de enero, cuando simpatizantes del ahora expresidente Donald Trump irrumpieron violentamente en el edificio mientras se debatía la certificación de las elecciones presidenciales que Joe Biden ganó, han marcado las pautas de seguridad de los grandes eventos y uno de ellos es el Super Bowl. 

El 27 de enero el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) emitió una alerta de terrorismo interno, la cual mantendrá por varias semanas

“El Secretario de Seguridad Nacional interino ha publicado un Boletín Oficial del Sistema de Alerta Nacional sobre Terrorismo (NTAS, por sus siglas en inglés) debido a un entorno de amenaza elevado en Estados Unidos, y que el DHS cree que persistirá en las semanas siguientes a toma de posesión. La información sugiere que algunos extremistas violentos de motivación ideológica con objeciones al ejercicio de la autoridad gubernamental y la transición presidencial, así como otros agravios percibidos, impulsados por falsas narrativas, podrían seguir movilizándose para incitar o cometer violencia”, se lee en parte del comunicado emitido por el organismo. 

De acuerdo con Reuters, al menos unas 70 agencias locales, estatales y federales, trabajan para coordinar la seguridad del evento. Michael McPherson, agente especial del FBI en la ciudad de Tampa, estará a cargo de la operación. 

"Vimos lo que sucedió en DC (Washington) y si alguien quisiera hacer una declaración política, el Super Bowl es algo en lo que estaríamos pensando", dijo McPherson.

La oficina de McPherson en Tampa, al igual que otras en el resto del país, ha recibido instrucciones de perseguir pistas sobre personas que estarían involucradas en el ataque al Capitolio. Por ello cuenta con la autorización para incrementar la vigilancia previo al juego, incluso si no representa una amenaza para el Super Bowl. 

Esta situación ha llevado al Super Bowl LV a ser considerado como un evento que recibe el más alto nivel de recursos federales, lo cual significa que podrá contar con unidades caninas de detección de explosivos, evaluación de riesgos cibernéticos y seguridad aérea. 

Más allá de la labor del FBI, la policía local también se ha desplegado en diversos espacios cercanos al estadio con miras a atender cualquier manifestación política que se pueda presentar. 

"Estamos planeando intervenir en cualquier tipo de manifestación, sin importar cuál sea su mensaje", dijo Brian Dugan, jefe de la policía en Tampa. 

Covid-19, una de las principales amenazas en el Super Bowl 

Además de las preocupaciones surgidas por el comunicado de la DHS, el Covid-19 sigue siendo un tema preocupante para las autoridades del país, y de la ciudad en particular. Por ello, los organismos de seguridad han pensado en un despliegue orientado al control de multitudes. 

Se espera que la ciudad, además de los funcionarios policiales, reciba la presencia de los deportistas, personalidades invitadas y fanáticos que se darán cita a pesar de que la capacidad del estadio Raymond James fue reducida a un tercio (22.000 personas). 

"Una de mis mayores preocupaciones sobre esto es asegurar de que tengamos personas sanas para ejecutar el plan", dijo McPherson, y agregó que estaba instando a sus oficiales a seguir los protocolos de salud para que el virus no "obstaculice las operaciones".

Como parte de las medidas dictadas por el alcalde de Tampa, está la orden de usar mascarillas en los espacios cercanos al estadio durante la semana previa al encuentro. 

Sin embargo, Brian Dugan dejó claro que no espera que sus oficiales se enfoquen en hacer cumplir la orden más allá de velar por que los ciudadanos mantengan el distanciamiento social.

El Super Bowl LV será el primero donde uno de los dos participantes sea el equipo local, un hecho que incrementó el trabajo de la policía. "Cuando nos dimos cuenta de que los Buccaneers (de Tampa) iban a estar allí, comenzamos a pensar en qué otras acciones debemos realizar para ajustar nuestro plan”, reconoció McPherson.

Con Reuters 

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