EE. UU.: la Cámara expulsa a la republicana Marjorie Taylor Greene de los comités

La representante Marjorie Taylor Greene, republicana por Georgia, regresa a su oficina después de hablar en el piso de la Cámara de la Cámara en Capitol Hill en Washington, el jueves 4 de febrero de 2021.
La representante Marjorie Taylor Greene, republicana por Georgia, regresa a su oficina después de hablar en el piso de la Cámara de la Cámara en Capitol Hill en Washington, el jueves 4 de febrero de 2021. © Andrew Harnik / AP

En un castigo sin precedentes en el Congreso estadounidense, la Cámara de Representantes votó este jueves 4 de febrero a favor de quitarle a una de las seguidoras de Donald Trump las asignaciones que tenía en dos comités de alto perfil. La causa de la expulsión fue haber promovido a través de sus redes sociales la violencia en contra de los demócratas, el racismo y teorías conspiracionistas.

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Los demócratas de la Cámara de Representantes ganaron su pulso y lograron la mayoría que necesitaban para quitarle a Marjorie Taylor Greene las asignaciones que tenía en los comités del Presupuesto, y de Educación y Trabajo. 

La votación de este jueves se dividió entre 230 votos a favor y 199 en contra. Tal como se esperaba, un puñado de republicanos -11 en total- respaldaron la resolución que presentaron los demócratas en contra de Greene. 

En la práctica, despojar a un congresista de sus asignaciones en los comités los priva de los beneficios que obtienen de ese cargo, como ayudar a abordar las necesidades de sus distritos, aumentar las contribuciones de campaña y dar forma a la legislación. Además, es inusual que los líderes de los partidos expulsen a los legisladores de los comités. 

Comentarios en redes sociales, la razón del castigo

A pesar de la rareza de este castigo en el Congreso estadounidense, los demócratas afirmaron que Greene se merecía la expulsión por los comentarios racistas y violentos que había publicado en sus redes sociales antes de ser elegida como representante a la Cámara por el estado de Georgia, en las pasadas elecciones de noviembre. 

Una de las publicaciones de Greene decía que que los negros “son esclavos del Partido Demócrata”. Otras respaldaban teorías conspiracionistas que circulan en internet gracias a QAnon, un grupo que cree que Donald Trump lucha contra un “estado profundo” y una cadena de pedófilos.

La representante sugirió que el tiroteo de 2018 en la escuela de Parkland, Florida, se organizó para disfrazar a los perpetradores. También señaló que la matanza de 58 personas a manos de un hombre que disparó desde una habitación de un hotel en Las Vegas, en 2017, era un complot secreto para generar apoyo a la legislación de control de armas.

Al respecto, Greene dijo en un video: “no creo que (el pistolero Stephen Paddock) haya logrado esto por sí solo, y sé que la mayoría de ustedes tampoco (...) ¿Cuál es la mejor manera de controlar a la gente? Tienes que quitarles las armas”. 

Incluso, Greene sugirió que los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el Pentágono eran un engaño, al cuestionar si un avión realmente había chocado en contra del centro militar. 

Uno de los comentarios más criticados de Greene fue el que hizo en contra de la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi. Greene expresó que la representante era culpable de “traición” y que ese era un “crimen que se podía castigar con la muerte”. Además, le dio ‘me gusta’ a una publicación de Facebook donde un usuario pedía “una bala en la cabeza” de Pelosi.

Muchas de las publicaciones que hizo Greene en sus redes sociales siguieron al aire cuando ella asumió el cargo en el Congreso. Pero, posteriormente, estas fueron eliminadas luego de que el grupo liberal Media Matters las denunciara públicamente.

Las disculpas que nunca llegaron

Fueron precisamente esos comentarios los que incitaron al Partido Demócrata a proponer una resolución para remover a Greene de los dos comités legislativos en los que estaba. La representante intentó convencer a sus colegas este jueves apartándose de lo que llamó “palabras del pasado”. 

Greene aseguró que era una “estadounidense muy común” que habló públicamente sobre las teorías de conspiración del grupo QAnon antes de hacer campaña para el Congreso, pero que ahora sí creía que los ataques del 11 de septiembre y los tiroteos masivos en las escuelas eran reales. 

En cuanto a sus comentarios sobre Pelosi, la representante buscó justificarse equiparando su propio respaldo a la violencia con el apoyo que los demócratas mostraron a las protestas de justicia racial a mediados del 2020, y que en ocasiones terminaron en disturbios. Greene no se disculpó explícitamente por sus publicaciones en contra de Pelosi ni por otros comentarios. Finalmente, se describió a sí misma como la víctima de “grandes empresas de medios” sin escrúpulos.

Entre la tradición y los seguidores de Trump: la posición de los republicanos

Las palabras de Greene no convencieron a algunos de sus copartidarios. El líder de los Republicanos en la Cámara, Kevin McCarthy, sostuvo que los comentarios en redes sociales de la congresista de Georgia “no representan” los puntos de vista de su partido. 

Desde el lunes pasado, el líder en el Senado de los Republicanos sentó una posición todavía más dura. Mitch McConnell sacó un comunicado por el debate a Greene y dijo que “alguien que sugirió que tal vez ningún avión chocó contra el Pentágono el 11 de septiembre, que los horribles tiroteos escolares se prepararon previamente y que los Clinton estrellaron el avión de John F. Kennedy Jr. no está viviendo en la realidad”. 

McConnell incluso dijo que “las mentiras locas y las teorías de la conspiración son un cáncer para el Partido Republicano y el país”, y que ninguna de esas posturas estaba relacionada con los debates de fondo que pudiera hacer el partido político. 

Los copartidarios de Greene no defendieron las publicaciones en redes sociales que la llevaron a ser el centro del debate legislativo este jueves. En cambio, los republicanos se concentraron en decir que la expulsión de la representante de los comités marcaba un amargo precedente sobre la inmiscusión de los demócratas en los asuntos de un partido rival. “Nunca antes en la historia de esta Cámara la mayoría ha abusado de su poder de esta manera”, lamentó McCarthy y advirtió que pronto se arrepentirían de esa decisión. 

Del otro lado político, el presidente del Comité de Reglas de la Cámara, el demócrata Jim McGovern, señaló que si bien Greene lamentó algunos de sus comentarios, no hizo lo mismo frente al de Pelosi.

“No escuché una disculpa o una denuncia por la insinuación de que los oponentes políticos deben ser tratados con violencia”, dijo McGovern. “No es historia antigua. Ella continúa recaudando fondos con estas cosas”, concluyó. 

Horas antes de la votación, Pelosi apoyó la idea de expulsar a Greene de los comités y sostuvo que si uno de los demócratas amenazara “la seguridad de otros miembros”, el partido sería el primero en despojarlos de sus labores en los comités. 

Pero más que la postura de los demócratas, el debate de hoy sobre los comentarios de Greene resalta la disputa que hay al interior del Partido Republicano. Los miembros más apegados a la tradición temen que el ala más radical -relacionada con conspiracionistas y movimientos de supremacía blanca- les roben la identidad de la colectividad. Pero, al mismo tiempo, no han rechazado con vehemencia esas corrientes ante el temor de perder votos entre los seguidores de Trump.

Con AP, Reuters y EFE

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