George Shultz, ex secretario de Estado que ayudó a terminar la Guerra Fría, muere a los 100 años

Archivo-El exsecretario de Estado de Estados Unidos, George Shultz, testifica ante el Comité de Servicios Armados del Senado sobre los desafíos globales y la estrategia de seguridad nacional de su país. En el Capitolio, en Washington D.C., el 29 de enero de 2015.
Archivo-El exsecretario de Estado de Estados Unidos, George Shultz, testifica ante el Comité de Servicios Armados del Senado sobre los desafíos globales y la estrategia de seguridad nacional de su país. En el Capitolio, en Washington D.C., el 29 de enero de 2015. © Reuters/Gary Cameron

El Instituto Hoover, del que fue miembro distinguido, confirmó este domingo la muerte de George Shultz, el experto en diplomacia que sirvió en tres gobiernos, incluida la Administración del presidente Ronald Reagan, en la que se desempeñó como secretario de Estado y jugó un papel determinante en el fin de la Guerra Fría.

Anuncios

Murió a sus 100 años de edad George Shultz, quien sirvió como secretario de Estado en el Gobierno del presidente estadounidense Ronald Reagan. Ayudó a forjar una nueva era en las relaciones entre EE. UU. y la entonces Unión Soviética y su papel fue determinante en el fin de la Guerra Fría.

Aunque las causas de su fallecimiento no han sido comunicadas aún, Shultz murió en su residencia en el campus de la Universidad de Stanford, donde fue miembro distinguido del Instituto Hoover, según informó la institución con sede en California, EE. UU.

Formado en economía y filosofía, Shultz logró el éxito con amplia experiencia en la diplomacia, los negocios y el mundo académico. Sirvió en tres gobiernos de su país y ocupó cuatro altos cargos: secretario de Trabajo, secretario del Tesoro y director de la Oficina de Gestión y Presupuesto durante la Presidencia de Richard Nixon (1969 y 1974). Anteriormente formó parte del Consejo de Asesores Económicos del presidente republicano Dwight Eisenhower (1953 - 1961).

Archivo, el exsecretario de Estado de Estados Unidos, George Shultz (izquierda), y su homólogo soviético, Eduard Shevardnadze, en una foto del 21 de noviembre de 1985, en la firma de una declaración común al final de la cumbre de dos días entre las superpotencias con el presidente de Estados Unidos. Ronald Reagan y el secretario general del Partido Comunista de la entonces Unión Soviética, Mikhail Gorbachev.
Archivo, el exsecretario de Estado de Estados Unidos, George Shultz (izquierda), y su homólogo soviético, Eduard Shevardnadze, en una foto del 21 de noviembre de 1985, en la firma de una declaración común al final de la cumbre de dos días entre las superpotencias con el presidente de Estados Unidos. Ronald Reagan y el secretario general del Partido Comunista de la entonces Unión Soviética, Mikhail Gorbachev. © AFP

Pero sin duda, su mayor reconocimiento político lo alcanzó como jefe de la diplomacia estadounidense entre 1982 y 1989, periodo que coincidió con los últimos años de la Guerra Fría, pues es considerado una figura clave en el fin de este periodo, que inició tras la segunda Guerra Mundial con la directa competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Calificado como un hombre firme, paciente y discreto, logró completar un tratado histórico para eliminar los misiles nucleares de alcance medio de las superpotencias y estableció un patrón para los tratos entre Moscú y Washington, que hicieron de los derechos humanos un tema de rutina en la agenda.

La también ex secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y actual directora de la Institución Hoover, dijo en un comunicado que Shultz "será recordado en la historia como un hombre que hizo del mundo un lugar mejor".

No lograr la paz en Medio Oriente y América Central, las frustraciones de Shultz

Su historial de éxitos como secretario de Estado se vio empañado al no lograr la paz en Medio Oriente y en América Central, áreas en las que invirtió grandes esfuerzos.

Tras el bombardeo de octubre de 1983 del cuartel de los marines en Beirut que mató a 241 soldados estadounidenses, Shultz trabajó incansablemente para poner fin a la brutal guerra civil del Líbano. Pasó incontables horas de diplomacia entre las capitales de Medio Oriente tratando de asegurar la retirada de las fuerzas israelíes desplegadas en la región.

Archivo- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, estrecha la mano del exsecretario de Estado de Estados Unidos, George Shultz, al comienzo de su reunión en Jerusalén, el 13 de enero de 1998.
Archivo- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, estrecha la mano del exsecretario de Estado de Estados Unidos, George Shultz, al comienzo de su reunión en Jerusalén, el 13 de enero de 1998. © Reuters/David Silverman

La experiencia lo llevó a creer que la estabilidad en la región solo podría garantizarse con una solución al conflicto entre israelíes y palestinos, por lo que emprendió una misión ambiciosa, para llevar a las partes a la mesa de negociaciones, aunque sus intentos fueron infructuosos.

A pesar de que no cumplió con su objetivo de poner a la Organización de Liberación de Palestina e Israel en el curso de un acuerdo de paz, marcó el camino para los esfuerzos de al menos varias administraciones posteriores que legitimaron a los palestinos como un pueblo con un interés válido de determinar su futuro.

Por otra parte, fue protagonista de un fuerte desacuerdo con el presidente Reagan sobre la venta secreta de armas a Irán en 1985, algo que el entonces mandatario respaldó con el fin de asegurar la liberación de rehenes estadounidenses retenidos en el Líbano por militantes de Hezbolá.

Los legisladores elogiaron la oposición de Shultz. Sin embargo, no pudo detener esos acuerdos. El mandatario siguió adelante con el trato y millones de dólares de Irán se destinaron a las guerrillas de los Contras, que combatían contra el Gobierno de Nicaragua. El escándalo empañó el segundo mandato de Reagan.

El experto de la diplomacia estadounidense se mantuvo activo hasta los años noventa en el grupo de expertos de la Institución Hoover de la Universidad de Stanford y en otros espacios.

También escribió libros y se pronunció contra el embargo a Cuba, la salida del Reino Unido de la Unión Europea y la resistencia del expresidente Donald Trump a los acuerdos internacionales, incluido el retiro de su país del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Con Reuters, AP y EFE

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24