EE. UU.: muere el exjefe de Defensa Donald Rumsfeld, promotor de las guerras en Afganistán e Irak

Foto de archivo en la que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Rumsfeld, y el entonces presidente de Estados Unidos George Bush asisten a la ceremonia de salida del Pentágono en Washington el 15 de diciembre de 2006.
Foto de archivo en la que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Rumsfeld, y el entonces presidente de Estados Unidos George Bush asisten a la ceremonia de salida del Pentágono en Washington el 15 de diciembre de 2006. © Larry Downing / Reuters

Exjefe del Pentágono bajo los mandatos de Gerald Ford (1975-1977) y George Bush (2001-2009), Donald Rumsfeld fue uno de los funcionarios que tomó decisiones que marcaron las guerras de Afganistán e Irak tras los atentados del 11 de septiembre. Su familia anunció este miércoles su fallecimiento en un comunicado publicado en las redes sociales.

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Donald Rumsfeld, quien fue el secretario de Defensa en dos presidencias diferentes, murió este martes a los 88 años, según anunció su familia.

“Con profunda tristeza, informamos de la muerte de Donald Rumsfeld, un estadista estadounidense y devoto marido, padre, abuelo y bisabuelo", señaló el comunicado publicado por su familia en la cuenta Twitter del exfuncionario.

El texto no especificaba la causa del fallecimiento de Rumsfeld y solo explicó que él murió “rodeado de su familia en su querido Taos” (en el estado de Nuevo México).

Por su parte, su antiguo jefe, el expresidente George Bush lo despidió recordando el ataque que sirvió de justificación para emprender las más grandes guerras recientes de Estados Unidos y de las que Rumsfeld fue el arquitecto. “La mañana del 11 de septiembre de 2001, Donald Rumsfeld corrió hacia el incendio del Pentágono para asistir a los heridos y garantizar la seguridad de los supervivientes. Durante los cinco años siguientes, (Rumsfeld) prestó un servicio constante como Secretario de Defensa en tiempos de guerra; un deber que desempeñó con fuerza, habilidad y honor”, señaló en un comunicado el exmandatario.

Bush describió a Rumsfeld como “un hombre inteligente, íntegro y con una energía casi inagotable, que nunca palideció ante las decisiones difíciles y nunca se desanimó ante la responsabilidad”. “Estados Unidos está hoy más seguro gracias a su servicio”, aseveró.

Durante su Administración y junto al ex vicepresidente Dick Cheney, Rumsfeld formó el núcleo duro de los “halcones” que impulsaron las guerras de Afganistán y la de Irak.

Su periodo como Secretario de Defensa de 2001 a 2006 fue el segundo después de haber sido el Secretario de Defensa más joven bajo la Presidencia de Gerald Ford de 1975 a 1977. Y, casualmente, cuando asumió el mismo cargo en 2001 se convirtió en el jefe de defensa más longevo de la historia estadounidense.

Al inicio de su segundo mandato como jefe del Pentágono en enero de ese año, Rumsfeld tenía planificado la transformación y modernización de las fuerzas armadas de Estados Unidos, pero su programa cambió totalmente el 11 de septiembre.

Ese día no solo cayeron las Torres Gemelas a causa de dos atentados con dos aviones diferentes, sino que además un grupo yihadista secuestró una aeronave de la aerolínea comercial American Airlines y lo estrelló contra el Pentágono. Rumsfeld estaba en una reunión en su oficina del tercer piso con nueve miembros de la Cámara de Representantes, cuando sintió que la mesa de madera en la que trabajaban se estremeció.

Al salir a hacia los anillos más externos del centro de inteligencia, vio a los heridos y ayudó a transportar a algunos de ellos antes de regresar al edificio, según él mismo recordó en su momento. Y ese momento, no solo cambió la historia de varios países sino también la suya propia.

Rumsfeld supervisó la guerra en Afganistán durante sus inicios

El exsecretario de Defensa tuvo un papel clave en el ataque contra Afganistán -la guerra más larga de la historia de Estados Unidos después de la de Irak- cuyo objetivo fue el derrocamiento de los talibanes, dado que estos habían ofrecido refugio a los responsables de los ataques del 11 de septiembre.

Las fuerzas estadounidenses invadieron Afganistán el 7 de octubre. Rumsfeld envió una reducida fuerza militar que echó muy rápidamente a los talibanes del poder, pero que falló en establecer el orden en el país de Medio Oriente. Además, era él quien encabezaba con frecuencia las reuniones informativas televisadas sobre la guerra y supervisaba las operaciones en terreno.

Aunque en el campo militar, no todo eran victorias para los estadounidenses. Las fuerzas armadas bajo el mando de Rumsfeld no pudieron localizar a Osama Bin Laden. Al contrario, junto con combatientes afganos aliados, el exjefe de Al Qaeda consiguió escapar a la limitada fuerza de operaciones especiales de la CIA y pudo refugiarse en las montañas de Tora Bora, en el sudeste de Afganistán. Bin Laden permaneció escondido durante una década antes de que las fuerzas estadounidenses lo mataran en 2011, cuando Rumsfeld ya no estaba a la cabeza del Pentágono.

El exjefe de Defensa promovió la invasión de Irak en 2003

Rumsfeld desempeñó un papel importante ante el mundo entero, defendiendo la urgencia de invadir a este país y advirtiendo de los peligros de las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía el entonces presidente de Irak, Saddam Hussein.

El jefe de Defensa de Estados Unidos se enfiló contra Hussein a pesar de que este no tuvo ningún papel en los ataques del 11 de septiembre. Y, además, ninguna de las armas de las que hablaba Rumsfeld para justificar la invasión del Irak, fueron encontradas.

Foto de archivo del entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, firmando una señal de tráfico en Bagdad a pedido de un soldado estadounidense el 30 de abril de 2003 durante su visita a las tropas estadounidenses en el aeropuerto internacional de Bagdad, Irak.
Foto de archivo del entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, firmando una señal de tráfico en Bagdad a pedido de un soldado estadounidense el 30 de abril de 2003 durante su visita a las tropas estadounidenses en el aeropuerto internacional de Bagdad, Irak. © Luke Frazza / Pool vía Reuters

Sus detractores culparon al exsecretario de Defensa de haber desestimado las evaluaciones previas a la guerra, según las cuales se necesitarían varios cientos de miles de tropas estadounidenses y aliadas para traer la estabilidad al país después de la caída de Saddam Hussein.

Tanto historiadores como expertos militares le culparon de las decisiones que llevaron al hundimiento del Irak en el desorden y la violencia. Por ejemplo, como en el caso afgano, Rumsfeld insistió en enviar una fuerza de invasión relativamente pequeña, rechazando así las opiniones de varios oficiales militares de alto rango.

Y tal como pasó en Afganistán, las fuerzas en el terreno fueron insuficientes para gobernar a Irak como querían. También se acusó a Rumsfeld de haber tardado en reconocer la aparición de la violenta insurgencia popular de 2003 y sus consecuencias.

La guerra en Irak ha provocado el deterioro de la imagen de Estados Unidos en el mundo y se estima que alrededor de dos millones de personas murieron desde el 2003. Las tropas estadounidenses se retiraron del país en 2011. 

El escándalo de Abu Ghraib

En 2004, Rumsfeld le ofreció su dimisión a Bush en dos ocasiones, en medio de la revelación de que las tropas estadounidenses habían abusado de detenidos musulmanes en la prisión iraquí de Abu Ghraib.

El escándalo provocó una fuerte conmoción internacional y la condena del país norte americano después de que las fotos mostraran a militares estadounidenses riendo mientras los prisioneros eran forzados a adoptar posiciones abusivas y humillantes que se convirtieron en torturas. Posteriormente, Rumsfeld se refirió a este episodio como el momento más oscuro de su mandato como secretario de Defensa.

Sin embargo, el exfuncionario fue quien autorizó las duras técnicas de interrogatorio de los detenidos. El trato de Estados Unidos a los prisioneros de guerra en Irak y a los sospechosos de terrorismo en la prisión especial establecida bajo su mandato en la base naval de Guantánamo, en Cuba, provocó condenas internacionales, y activistas de derechos humanos denunciaron varios actos de tortura hacía.

La salida de Donald Rumsfeld del Pentágono

Cuando los demócratas retomaron el control del Congreso estadounidense en 2006, aprovechando un sentimiento antibélico en el seno de la sociedad, Bush decidió que Rumsfeld tenía que irse.

Fue así como el funcionario dejó finalmente su cargo en diciembre de ese mismo año, y fue reemplazado por Robert Gates.

Después de su jubilación, dirigió la Fundación Rumsfeld para la promoción del servicio público y el trabajo con organizaciones que brindan servicios y apoyo a familias de militares y veteranos heridos.

Con AP, EFE y Reuters

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