Abecé de las elecciones

El voto por correo en EE. UU., una opción segura ante la pandemia que enfrenta a los candidatos

Un funcionario electoral recolecta las boletas por correo después de haber completado un proceso que verifica la firma de cada votante en Denver, Colorado, el 22 de octubre de 2020.
Un funcionario electoral recolecta las boletas por correo después de haber completado un proceso que verifica la firma de cada votante en Denver, Colorado, el 22 de octubre de 2020. REUTERS - KEVIN MOHATT

El también llamado “voto ausente” saltó al primer plano de la discusión política en las elecciones de Estados Unidos, con los republicanos denunciando que aumenta las posibilidades de fraude y los demócratas acusando a sus rivales de querer reprimir el derecho a sufragar.

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El voto por correo no es un asunto inusual en Estados Unidos: existe desde que, en la guerra civil, los legisladores quisieron permitir que los soldados votaran desde el campo de batalla para las elecciones de 1864.

Desde entonces, los diferentes estados han establecido esta modalidad como un salvavidas para aquellos ciudadanos que no pudieran estar en su lugar de votación el día de las elecciones o que, por algún motivo, no pudieran votar en persona.

Pero quizás nunca había sido tan útil como en 2020 cuando, en plena crisis sanitaria por el Covid-19, el miedo por el creciente número de contagios alejó a muchos ciudadanos de las urnas para evitar las largas filas y las aglomeraciones.

Las boletas por correo se procesan y cuentan para las próximas elecciones presidenciales en Denver, Colorado, EE. UU., el 22 de octubre de 2020.
Las boletas por correo se procesan y cuentan para las próximas elecciones presidenciales en Denver, Colorado, EE. UU., el 22 de octubre de 2020. © Kevin Mohatt / Reuters

La reglamentación del voto por correo varía según el estado

Con la política de voto por correo “sin excusas”, promulgada en 1980, California fue el primer estado en concebir el voto por correo como una manera de garantizar el sufragio, independientemente de si el ciudadano tenía o no justificación para no hacerlo de manera presencial.

Hoy en día, las normas varían según el estado, aunque alrededor del 84% de los votantes elegibles puede hacerlo sin presentar una justificación. El ciudadano que recibe el boleto debe entregarlo de vuelta diligenciado y firmado en doble sobre sellado, que luego es verificado y procesado por el personal electoral.

Al 21,4%, es decir, en diez estados y jurisdicciones, a los votantes les llega la boleta electoral de manera automática; el 46,7% que habita 26 estados no necesita una excusa y el 14%, que comprende nueve estados, puede usar el Covid-19 como una razón válida para no ir al lugar de votación. Los seis estados restantes no reconocieron el riesgo de contagio de coronavirus como excusa para no ir a votar.

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El voto por correo saltó al campo político con enfrentamientos entre partidos

La elección presidencial de 2020 está en camino de batir todos los récords posibles debido a la pandemia, incluida la participación ciudadana. Pero ese interés adicional también despertó polémica: los partidos políticos, ávidos por captar votantes, se han atacado mutuamente con el voto por correo como centro de la discusión.

Los datos históricos muestran que los demócratas tienden a votar más por correo que los republicanos. El presidente republicano Donald Trump, relegado en las encuestas, ha atacado esta modalidad en repetidas ocasiones, argumentando que podría conducir a un fraude generalizado.

“En lo que respecta a las papeletas, es un desastre. Se están enviando millones de boletas por todo el país. Hay fraude. Los encontraron en arroyos. Encontraron algunos con el nombre de Trump en papeleras. Los están enviando por todos lados (…) Esto va a ser un fraude como nunca se había visto”, dijo el jefe de la Casa Blanca el 29 de septiembre en uno de los debates presidenciales.

Un hombre vota de forma anticipada en Orlando, Florida, el 19 de octubre de 2020.
Un hombre vota de forma anticipada en Orlando, Florida, el 19 de octubre de 2020. © Octavio Jones / Reuters

Entre tanto, los demócratas han acusado a los republicanos de utilizar estas afirmaciones que califican de “infundadas” para reprimir a los votantes. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pidió el 22 de agosto no “prestar atención a lo que dice el presidente porque todo está diseñado para suprimir el voto”.

La discusión también tomo parte en las redes sociales. En mayo, Twitter agregó etiquetas a dos publicaciones del presidente Trump sobre voto por correo, alegando que “podrían confundir a los votantes sobre lo que deben hacer para recibir una boleta y participar en el proceso electoral”.

Facebook adoptó una posición parecida, adjuntando una etiqueta a una publicación en la cuenta oficial del mandatario que decía que "la votación por correo tiene una larga historia de confiabilidad en Estados Unidos y se prevé lo mismo este año".

Un ingrediente adicional: el Servicio Postal de Estados Unidos

Nunca antes el Servicio Postal de Estados Unidos había tenido tanto trabajo como en estas elecciones. Se estima que más de 120 millones de papeletas fueron enviadas a los diferentes estados en las últimas semanas, pero las denuncias sobre retrasos en las entregas obligaron a un juez federal, apenas cuatro días antes de los comicios, a ordenar “medidas extraordinarias” para garantizar la entrega oportuna.

Este organismo federal, que funciona con recursos propios, ya afrontaba problemas económicos que solo se agudizaron con la pandemia. En julio, cambió de líder para delegar a un importante donante del Partido Republicano.

Pasaron pocos días desde su posesión para que Louis Dejoy emprendiera una serie de controvertidos cambios de política como la eliminación de las horas extras, el desmantelamiento de máquinas clasificadoras y la prohibición de rutas nocturnas. La polémica desatada fue tal, que el funcionario debió asegurar que cualquier cambio que tuviera en mente lo haría solo después de las elecciones.

Los trabajadores electorales prueban la precisión de los tabuladores de votación en la Junta Electoral del Condado de Wake el primer día en que el estado comenzó a enviar por correo las boletas de voto ausente, en Raleigh, Carolina del Norte, EE. UU.
Los trabajadores electorales prueban la precisión de los tabuladores de votación en la Junta Electoral del Condado de Wake el primer día en que el estado comenzó a enviar por correo las boletas de voto ausente, en Raleigh, Carolina del Norte, EE. UU. © Jonathan Drake / Reuters

En una comparecencia ante el Congreso el 21 de agosto, no solo garantizó que las papeletas llegarían a tiempo, sino que recalcó que la reestructuración de la entidad es necesaria. “Este año, el Servicio Postal probablemente tendrá una pérdida de más de 9 mil millones de dólares. Sin estos cambios, nuestras pérdidas solo aumentarán en los próximos años”.

Las preocupaciones sobre cómo se manejará una cantidad sin precedentes de votos por correo tienen al país con los nervios de punta. Aunque millones de personas ya hicieron la tarea, lo atípico de la contienda hace que muchos se pregunten si en realidad su voto contará en estas elecciones.

France 24 con Reuters, AP y EFE

 

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