Serie - Migrantes en Lesbos

La felicidad de los evacuados de Lesbos (4/4)

En pocos minutos los migrantes que tienen derecho a ser evacuados a Grecia embalan sus pertenencias en estas bolsas de plástico. Los que se quedan, no pueden evitar la emoción en una última despedida.
En pocos minutos los migrantes que tienen derecho a ser evacuados a Grecia embalan sus pertenencias en estas bolsas de plástico. Los que se quedan, no pueden evitar la emoción en una última despedida. © France24/Erika Olavarría

Desde el incendio en el campo de migrantes de Moria, el Gobierno griego, el Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU y la Oficina de Asilo Europea (AESO) han evacuado a más de 2.000 personas hacia Grecia continental. Nuestros enviados especiales presenciaron una de estas emotivas evacuaciones. Capítulo final de nuestra serie en Lesbos. 

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Es jueves 29 de septiembre y como ocurre usualmente, los 111 migrantes beneficiados este día tienen algunas horas para recoger sus escasas pertenencias.

“Todos los viajeros por aquí. Si al final alguien no viaja, quiero que salga de aquí y así cerramos la puerta”, dice enérgico uno de los responsables de la operación.

Efectivamente, las puertas del campo han sido abiertas de par en par y muchas personas que no pueden partir han salido y se despiden por última vez de sus familiares y amigos. Los que se van cargan toda una vida en unas escasas bolsas de plásticos.

Una joven afgana explica que está muy feliz: "No veré más miseria ni incendios. Me trasladarán a un lugar mejor", pronuncia confiada.

Algunas de sus amigas vienen a decirle adiós y no pueden evitar reír a carcajadas: “Te amo también, amiga” dice una, mientras forma un corazón con sus manos.

En el grupo parten aquellos a quienes el Gobierno griego ha puesto un timbre negro en sus solicitudes de asilo, considerados como vulnerables.

“Tenemos nuestra oficina de protección en el terreno que visita a las familias para dar prioridad a los más vulnerables”, explica Natalia Prokopchuk, del alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUR).

La responsable detalla que se trata sobre todo de "familias con miembros minusválidos o con necesidades especiales; personas sobrevivientes de abuso sexual; familias con problemas de salud graves; mujeres solteras y familias numerosas".

Los que se quedan siguen con un timbre rojo en sus papeles que les impide dejar la isla. Es el caso de Alí Mohammad Hosseini. El joven, que acaba de cumplir 18 años, se despide de su familia.  

Su madre, sus ocho hermanos y su padre han sido nominados para dejar el campo. El se queda en Kara Tepe junto a su abuela, una anciana ciega de un ojo que no puede contener las lágrimas:

“Nos quejamos muchas veces en la Oficina de Asilo Europea (EASO) pero no hicieron nada. Ahora, debido a las malas condiciones en el nuevo campo, ellos se van, pero yo me tengo que quedar”.

Sentada en el suelo, con un bebé en los brazos y rodeada de sus otros siete hijos, la mujer no puede esconder su frustración: "Me dijeron que me fuera varias veces pero les dije que no podía dejar a mi hijo solo aquí. El jefe del campo decidió que Ali Mohammad se quedaría con su abuela, ¿qué podemos hacer?", dice inconsolable.

"No sé dónde vamos, pero que sea mejor que aquí"

El bus que los lleva al puerto da una vuelta antes de pasar nuevamente frente a Kara Tepe. Los migrantes ven delante de sus ojos el enjambre de carpas blancas donde pasaron sus últimos días en esta isla en la que algunos estuvieron más de un año.

“No sé a dónde vamos, tal vez a Salónica o a la isla de Creta, en cualquier caso espero que sea mejor que aquí”, dice sonriente Mortaza, un adolescente afgano.

Los 111 migrantes abandonan Lesbos en un ferry rumbo a Atenas donde son instalados en unos departamentos de la Unión Europea a la espera de solucionar sus demandas de asilo. A la izquierda de la embarcación, un buque de la guarda costera griega encargada de impedir la llegada de migrantes a Europa por el mar.
Los 111 migrantes abandonan Lesbos en un ferry rumbo a Atenas donde son instalados en unos departamentos de la Unión Europea a la espera de solucionar sus demandas de asilo. A la izquierda de la embarcación, un buque de la guarda costera griega encargada de impedir la llegada de migrantes a Europa por el mar. © France24/Erika Olavarría

En otro asiento, un hombre juega con un bebé recién nacido: “Tiene 26 días, ni siquiera un mes. Cuando nació estuvimos tres días en el hospital, luego volvimos al campo de Moria y dos días después se produjo el incendio. Estoy muy feliz, hace 10 meses que me autorizaron a partir y al fin hoy tengo mi boleto. En total estuve 14 meses aquí”.

En el puerto, los ocupantes del campo suben al mismo ferry en dirección a Atenas que turistas y residentes de Lesbos.  Los evacuados llegarán a Grecia continental donde serán alojados en unos departamentos de la Unión Europea que les dará también asistencia financiera. 

“Lo que nosotros pedimos como oficina de la ONU para los refugiados es una solución global. Primero, que las condiciones en este campo de emergencia sean mejoradas porque esta gente está aquí y ahora y merecen mejores condiciones. Pero también mucha gente vulnerable debe ser transferida a Grecia continental. Y en tercer lugar, queremos continuar la reubicación de los refugiados y demandantes de asilo vulnerables a otros países de la Unión Europea para que estos muestren su solidaridad con Grecia”, sentencia Natalia Prokopchuk, de ACNUR.

 

+ Reviva aquí la serie Migrantes en Lesbos aquí: 

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