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Una vez más, Armenia y Azerbaiyán se acusan de violar la tregua humanitaria en Nagorno Karabaj

Un hombre sobre las ruinas de una casa destruida por un bombardeo, en la región de Nagorno Karabaj, en Stepanakert, el 17 de octubre de 2020.
Un hombre sobre las ruinas de una casa destruida por un bombardeo, en la región de Nagorno Karabaj, en Stepanakert, el 17 de octubre de 2020. © Reuters / Stringer

Como ocurrió con la tregua del pasado 10 de octubre, ambos actores se señalaron mutuamente por abrir fuego durante el alto humanitario acordado este sábado, con el fin de detener los combates en el enclave independentista. La pausa, mediada esta vez por Francia, no sólo ha durado horas, sino que ha hecho incrementar los muertos del conflicto, que ya recuerda a los combates de los años noventa.

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Dice el dicho que la historia, en mayúsculas, es cíclica. Pero en Nagorno Karabaj no tiene ni tiempo de regenerarse. El pasado 10 de octubre, entró en vigor en la zona del conflicto un alto el fuego acordado por los cancilleres de Armenia y Azerbaiyán, tras una reunión en Moscú. No duró nada, apenas minutos. Este sábado 17 de octubre, solo una semana después, Armenia y Azerbaiyán acordaron una tregua humanitaria ante el recrudecimiento de la violencia. ¿Y cuál es hoy el titular? Ambos se acusan de violar lo que entró en vigor hace apenas unas horas.

"Pese a la declaración de un nuevo alto el fuego humanitario, las fuerzas armadas de Azerbaiyán han violado otra vez el acuerdo", denunció la portavoz armenia del Ministerio de Defensa Shushan Stepanyan, detallando que "el enemigo lanzó fuego de artillería en dirección norte y lanzó una ofensiva con misiles hacia el sur, con el fin de ocupar posiciones ventajosas (...) Hay bajas en ambos lados".

Stepanyan cita los ataques en una serie de franjas horarias que van de la noche del sábado al domingo, acusando al ejército azerbaiyano de infringir el pacto en hasta dos ocasiones. A lo que el Ministerio de Defensa del país azerí −no de forma inmediata− ha asegurado que fueron las fuerzas armenias las que atacaron "con artillería y con ayuda de morteros, los alrededores de la ciudad de Dzhabraíl y las aldeas liberadas de la ocupación en el distrito homónimo, que se encuentran a lo largo del río Aras". 

El orgullo bélico se siente especialmente en la información del lado azerí, con frases como que "el ejército tomó las medidas de represalia adecuadas en toda la línea del frente" o que los ataques armenios no produjeron bajas entre sus efectivos, como sí afirmaba la periodista Shushan Stepanyan. Mientras que, en medio, las autoridades de Nagorno Karabaj, la región independiente de Azerbaiyán y de mayoría armenia, reportan que en su opinión fue el ejército azerbaiyano el que inició la ofensiva sobre posiciones militares en el enclave montañoso, causando víctimas en ambos lados.

No hay mediación externa que calme a Ereván y Bakú

Como señalábamos, primero fue Rusia quien intentó cesar el estallido de la guerra, iniciada el pasado 27 de septiembre. Ahora, tras el parón humanitario, anunciado de manera simultánea por Ereván (Armenia) y Bakú (Azerbaiyán), y exigido por varios países del Grupo de Minsk de la OSCE −que preside la resolución del conflicto−, está Francia, que saludó que "la República de Armenia y la República de Azerbaiyán han acordado una tregua humanitaria a partir del 18 de octubre a las 00.00 hora local".

El Elíseo francés, gobernado por Emmanuel Macron, hizo gala de la "mediación de Francia estos últimos días y últimas horas en coordinación con los co-presidentes del grupo de Minsk". Pero tan pronto lo informaron, las acusaciones y las acciones militares volvieron a reanudarse sin lograr "un cese que debe ser incondicional y estrictamente respetado por las dos partes. Francia estará muy atenta y seguirá estando comprometida para que las hostilidades paren de forma duradera y que los diálogos creíbles puedan volver a darse".

En ese Grupo de Minsk están tanto Rusia como Francia, con el apoyo de Estados Unidos. Todos insisten en el fin de las hostilidades lideradas por el primer ministro armenio Nikol Pashinian y el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev. Si bien, ninguno ha conseguido reforzar las treguas para que duren siquiera más de un día.

Azerbaiyán, cuyo líder Aliyev dijo a France 24 que sus "objetivos han sido militares, no atacamos deliberadamente a civiles", prometió este sábado "vengar" la muerte de trece de sus civiles en el bombardeo nocturno en la ciudad de Ganja. Durante el domingo, allí los residentes han rebuscado sus pertenencias entre los escombros de lo que fueron sus hogares y han improvisado un monumento en recuerdo a sus seres queridos.

"Nuestro pueblo es humanista. Tenemos una nación hermosa. Armenia debe saber que no nos inclinaremos ante ellos. Les quitaremos Karabaj si se llega a eso", dijo a Reuters la residente de Ganja Regibe Guluyeva, mientras que el vecino Isa Guluyev afirmó que "estas tierras son tierras azeríes. En el pasado, les dimos tierras propias. Esa gente despreciable viene aquí y quieren nuestras tierras. Ganja está lejos de la línea del frente".

Una madre llora sobre el ataúd de su hijo en Stepanakert, tras los combates por la región separatista de Nagorno Karabaj, el 17 de octubre de 2020.
Una madre llora sobre el ataúd de su hijo en Stepanakert, tras los combates por la región separatista de Nagorno Karabaj, el 17 de octubre de 2020. © Aris Messinis / AFP

En una realidad paralela, que en verdad es la misma, en la "capital" Stepanakert de Nagorno Karabaj este domingo muchos otros han enterrado a sus muertos. En uno de los cementerios, según relata AFP, una madre despedía a su hijo policía de 26 años, arropado por una bandera de la República independentista. 

De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Nagorno Karabaj, los fallecidos son muchos y comunes. Al menos entre sus militares contabiliza 40, elevando a 673 el número de muertos por los enfrentamientos. Una cifra de Reuters llevó este domingo a las 750 personas. Los combates son los peores que se recuerdan desde la década de 1990 cuando 30.000 personas fallecieron por la guerra separatista de la zona de Nagorno Karabaj, de mayoría armenia, frente a Azerbaiyán, de mayoría musulmana chiita y de habla turca. Por ello, el dilema ahora es cómo hacer durar un alto el fuego que, a veces roto, había permanecido en vigor desde 1994.

Con AFP, EFE y Reuters

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