Turquía tacha de "egocéntrica" la postura de Francia, que vive un boicot árabe a sus productos

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en una cumbre sobre Siria en Estambul el 27 de octubre de 2018.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en una cumbre sobre Siria en Estambul el 27 de octubre de 2018. © Ozan Kose, AFP (foto de archivo)

Tanto el Ministerio de Exteriores turco, como el mandatario Recep Tayyip Erdogan, volvieron a criticar al presidente francés Emmanuel Macron por su decisión de dar difusión a las caricaturas de Mahoma, en el marco de su defensa por la libertad de expresión. Según Erdogan, Macron está mal de la cabeza. Pero la Unión Europea le recordó a Ankara que para relanzar sus relaciones debe mostrar mejor voluntad. En medio de la tensión diplomática, algunos países árabes han iniciado un boicot a los productos franceses.

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Por segundo día consecutivo, y tras decir que necesita "terapia mental" debido a su "actitud hacia los musulmanes", el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, criticó a su homólogo francés Emmanuel Macron por las medidas que ha tomado contra el integrismo islámico en Francia.

Erdogan reiteró este domingo 25 de octubre que Macron está mal de la cabeza y necesita cuidados, mientras que su Ministerio de Exteriores criticó el "egocentrismo" de Francia que, según el Gobierno turco, habría "empezado e intensificado todo un proceso de tensiones". "La persona a cargo de Francia ha perdido el rumbo. Habla de Erdogan todo el día. Mírate a ti mismo primero y a dónde vas", sostuvo el jefe de Estado turco, en un discurso televisado en la provincia oriental de Malatya.

Hace tan solo un día Erdogan habló públicamente contra Macron, tras ser preguntado por cuál era el problema del mandatario francés con los musulmanes y el islam. "¿Qué más se le puede decir a un jefe de Estado que no comprende la libertad de creencias y que se comporta de esta manera con millones de personas que viven en su país y que son miembros de una fe diferente?", expresó entonces Erdogan desde la ciudad central turca de Kayseri. 

Ese día, la oficina de Macron respondió que "la indignación y el insulto no son un método" y, en respuesta a las tensiones que van en aumento, retiró a su embajador en Turquía, en un gesto respaldado por la Unión Europea.

Josep Borrell, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, expresó este domingo a través de Twitter que las palabras de Erdogan son "inaceptables", por lo que le hizo un llamado a Turquía para que detenga "esta espiral peligrosa de confrontación".

Borrell también le advirtió a Ankara que, si bien la Cumbre Europea propuso a principios de octubre relanzar las relaciones con los turcos, para ello "hace falta una voluntad política de las autoridades" a cargo de Erdogan porque, de lo contrario, "Turquía estará aún más aislada".

Boicot a Francia: de las declaraciones a las campañas en redes

Las divisiones son cada vez mayores. Francia rechaza los múltiples ataques a diferentes ciudadanos y funcionarios por parte de lo que llama "islamismo radical"; mientras que Turquía y miles de creyentes del islam consideran una blasfemia las caricaturas de Mahoma, que algunos medios y ciudadanos franceses han compartido en los últimos años. 

Dichas tensiones son tan profundas que trascendieron las declaraciones de los gobiernos de Ankara y París y pasaron a la práctica. Desde hace un par de días, en diferentes países árabes se están promoviendo boicots contra productos franceses como forma de protesta por las caricaturas del profeta. 

En Arabia Saudita, la economía árabe más fuerte, los ciudadanos respaldaron una campaña a través de las redes sociales para dejar de comprar en la cadena francesa de supermercados Carrefour; y en Kuwait, la ONG Unión de Sociedades Cooperativas de Consumidores retiró de más de 70 establecimientos productos de belleza fabricados por empresas galas.

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"Estos llamamientos al boicot son infundados y deberían cesar de inmediato, así como todos los ataques contra nuestro país, que están siendo impulsados ​​por una minoría radical", informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia en un comunicado este domingo.

La oficina del ministro Jean-Yves Le Drian aseguró que, además de las campañas contra los productos franceses, hay iniciativas que quieren promover las manifestaciones contra Francia por las caricaturas del profeta del islam.

Un mes de ataques en Francia y de fuertes declaraciones 

Aunque las críticas hacia Francia por su postura frente al islam tienen raíces históricas por las políticas asimilacionistas galas, la polémica revivió con más fuerza en el último mes y se ha incrementado con una serie de hechos que han ocurrido en el país europeo. 

El caso que podría considerarse como la chispa fue el ataque del 25 de septiembre en el que un joven agredió con cuchillo a dos periodistas franceses del medio Premières Lignes. Cuando el autor material fue detenido confesó que su motivación fueron las caricaturas que el medio satírico Charlie Hebdo volvió a publicar. Como se recordará, este semanario publicó varias imágenes satíricas de Mahoma y casi una década después, en el 2015, sufrió un atentado islamista en el que murieron doce personas.

Aquel hecho llevó a que Macron propusiera una ley contra el separatismo islamista, en la que se busca fortalecer el laicismo en Francia y consolidar lo que el presidente llamó hace poco los "principios republicanos", tales como la libertad de expresión.  

En su discurso del 2 de octubre, el mandatario dijo que, sin caer en la trampa de estigmatizar a todos los musulmanes, sí hay un “terrorismo islamista” que quiere amenazar las bases políticas francesas. “Está claro que hay un islamismo radical que lleva a negar las leyes de la República, que lleva a banalizar la violencia y que ha llevado a algunos de nuestros ciudadanos, de nuestros hijos, a elegir lo peor o a considerar que lo peor se ha vuelto natural. Quiere crear condiciones de excesos políticos, pero también de excesos violentos: los del terrorismo islamista”, señaló.  

Las declaraciones del mandatario despertaron polémica, especialmente en Turquía, donde el presidente Erdogan consideró las palabras de Macron como "una clara provocación" y una "impertinencia". 

Sin que el revuelo acabara, Francia enfrentó otro ataque mortal contra uno de sus ciudadanos. El 16 de octubre, un joven decapitó al profesor de secundaria Samuel Paty, frente a la escuela donde días antes había mostrado imágenes del profeta y había tratado precisamente la libertad de expresión.

El docente había sido criticado por compartir con sus estudiantes una caricatura de Mahoma. Varios padres de familia levantaron su voz de protesta contra lo que consideraron una ofensa a su religión y las redes sociales se llenaron de mensajes de odio contra el docente −mensajes que incluso el director de una mezquita cercana a la escuela compartió.  

Macron apareció de nuevo ante las cámaras para condenar el segundo ataque en menos de un mes y, en el homenaje póstumo al docente, el presidente reiteró que Francia "no renunciará a las caricaturas, ni a los dibujos". 

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Por el contrario, Macron increpó a los docentes para que sigan forjando el criterio de sus estudiantes y formándolos en libertad frente a lo que consideró las presiones islamistas. "Samuel Paty se convirtió en el rostro de la República. Nuestra voluntad de enfrentar a los terroristas, de reducir a los islamistas, de vivir como una comunidad de ciudadanos libres en nuestro país, el rostro de nuestra determinación para aprender, comprender y continuar enseñando a ser libres (...) Defenderemos la libertad que ustedes enseñan", sentenció el presidente francés. 

Todas estas posturas son las que ahora critica Turquía, un país que ha marcado sus diferencias con Francia en varios aspectos internacionales como la guerra en Libia, los enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán o la disputa marítima entre griegos y turcos. Ahora, los comentarios de Erdogan sobre Macron contribuyen a que las relaciones entre Ankara y París sean cada vez más tensas, y debiliten el lazo turco dentro de la Unión Europea.

Con Reuters y EFE

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