Armenia, Azerbaiyán y Rusia acuerdan un "cese al fuego total" en Nagorno Karabaj

Un hombre azerbaiyano con la bandera nacional celebra después de que el presidente del país afirmó que las fuerzas azerbaiyanas tomaron Shushi, una ciudad clave en la región de Nagorno-Karabaj, el domingo 8 de noviembre de 2020.
Un hombre azerbaiyano con la bandera nacional celebra después de que el presidente del país afirmó que las fuerzas azerbaiyanas tomaron Shushi, una ciudad clave en la región de Nagorno-Karabaj, el domingo 8 de noviembre de 2020. © AP

Las partes y los mediadores rusos anunciaron de manera separada que se comprometieron a acabar con las hostilidades militares en el territorio que se disputan los armenios y los azerbaiyanos. La decisión la tomaron horas después de que los militares de Azerbaiyán tomaran el control de una localidad dominada por Armenia durante 28 años y luego de que un avión ruso fuera derribado. 

Anuncios

Es la quinta vez que Armenia y Azerbaiyán llegan a un acuerdo para reducir las hostilidades históricas que reiniciaron desde el 27 de septiembre de este año. En la madrugada del martes 10 de noviembre, el primer ministro armenio Nikol Pashinian aseguró que ya le dio la orden a sus soldados de parar los enfrentamientos en la región de Nagorno Karabaj, autoproclamada años atrás como independiente.

"La declaración trilateral firmada se convertirá en un punto (crucial) en la solución del conflicto", dijo por su parte el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, en una reunión a distancia con el presidente ruso Vladimir Putin. El Kremlin también confirmó la noticia con un comunicado firmado por Putin, en el que explica que los rusos desplegarán fuerzas militares en la línea que divide a Nagorno Karabaj con Armenia y que es el actual frente de batalla. 

Putin agregó que espera que los acuerdos "establezcan las condiciones necesarias para una solución duradera y completa de la crisis" de esa región. Y aunque ambas partes se unieron a lo pactado, hay heridas profundas y recientes.

El primer ministro armenio sostuvo, por ejemplo, en su cuenta de Facebook que el pacto era "una decisión extremadamente dolorosa" para él y para su pueblo. Y es que este anuncio llega justo después de que los militares azerbaiyanos tomaran el control de Shusha (nombre dado por los azerbaiyanos, mientras que los armenios la llaman Shushi), una localidad clave porque es la segunda ciudad más grande de Nagorno Karabaj -ubicada a tan solo 11 kilómetros de la capital, Stepanakert- y porque durante casi tres décadas estuvo bajo el poder de los armenios. 

La gente sostiene banderas nacionales mientras celebran en las calles después de que el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, dijera que las fuerzas del país habían tomado Shusha, que los armenios llaman Shushi, durante la lucha por la región separatista de Nagorno Karabaj. Fotografía en Bakú, Azerbaiyán, el 8 de noviembre de 2020.
La gente sostiene banderas nacionales mientras celebran en las calles después de que el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, dijera que las fuerzas del país habían tomado Shusha, que los armenios llaman Shushi, durante la lucha por la región separatista de Nagorno Karabaj. Fotografía en Bakú, Azerbaiyán, el 8 de noviembre de 2020. REUTERS - STRINGER

Cuando el presidente azarbaiyano dio la noticia de la toma del territorio el 8 de noviembre la catalogó como una "victoria histórica" y aprovechó el golpe militar para presionar más a los armenios diciéndoles que deben cumplir con las exigencias de Azerbaiyán. "Ahora nosotros mismos liberamos nuestros territorios. Tienen que abandonar todos los territorios ocupados. (...) No hay fuerza en el mundo que nos pueda detener", afirmó Aliyev.

Pese al golpe militar que antecedió el nuevo acuerdo, Armenia sostiene que el cese al fuego no es una derrota. “Esto no es una victoria, pero no hay derrota hasta que uno se considera derrotado. Nunca nos consideraremos derrotados y esto se convertirá en un nuevo comienzo de una era de unidad nacional y renacimiento”, expresó el primer ministro.

La posición contrasta un poco con la de Arayik Harutyunyan, el líder de la región de Nagorno Karabaj. A través de su cuenta de Facebook, sostuvo que respaldó el alto al fuego “para poner fin a la guerra lo antes posible”.

Otro golpe militar que precedió el acuerdo de fin del conflicto

Un helicóptero ruso fue derribado. Así lo confirmaron los ministerios de Defensa de Rusia y de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán. Desde Moscú precisaron que la aeronave cayó en Armenia, cerca de la frontera azerbaiyana, y que murieron dos tripulantes. Por su parte, el gobierno de Azerbaiyán pidió disculpas por lo que consideró un accidente y dijo estar dispuesto a pagar una compensación. 

Estas palabras en medio de un conflicto armado no son gratuitas. Históricamente, Rusia ha jugado un papel importante en el conflicto entre los dos países. Cuando Azerbaiyán y Armenia estuvieron en su guerra más fuerte -entre 1988 y 1994-, Moscú apoyó a los armenios y con su ayuda le quitaron el control de Nagorno Karabaj a los azerbaiyanos. 

Una mujer visita un memorial improvisado frente a la embajada de Armenia en Moscú por los armenios muertos durante el conflicto en la región separatista de Nagorno Karabaj.
Una mujer visita un memorial improvisado frente a la embajada de Armenia en Moscú por los armenios muertos durante el conflicto en la región separatista de Nagorno Karabaj. Natalia KOLESNIKOVA AFP/File

El gobierno ruso, además, lidera junto con Estados Unidos y Francia el Grupo de Minsk que crearon cuando se acabó ese conflicto armado para terminar de una vez por todas los enfrentamientos. 

En las más recientes hostilidades no ha sido un aliado directo de los armenios y el Kremlin precisó que solo intervendrá si el ejército contrario entra a Armenia. Sin embargo, Rusia sigue teniendo relevancia al perfilarse como el principal contrapoder de Turquía, que respalda a Azerbaiyán. 

Los cuatro intentos anteriores por acabar el conflicto de 2020

Desde inicios de octubre, el Grupo de Minsk ha intentado en varias ocasiones que los armenios y los azerbaiyanos acaben con los enfrentamientos. La primera tregua fue el 10 de octubre en Moscú, pero ese mismo día Armenia y Azerbaiyán se acusaron mutuamente de bombardear territorios bajo su dominio en Nagorno Karabaj. 

El segundo acuerdo se reafirmó en París el 17 de octubre y luego vino una tercera promesa de cese al fuego el 25 de octubre en Washington. En ninguna de las dos ocasiones, los militares dejaron de operar y persistieron los señalamientos mutuos de que la otra parte había roto el pacto. 

Voluntarios militares armenios descansan mientras reciben entrenamiento de combate en un campamento, en el curso de un conflicto contra las fuerzas armadas de Azerbaiyán en la región separatista de Nagorno-Karabaj, en Ereván, Armenia, el 27 de octubre de 2020.
Voluntarios militares armenios descansan mientras reciben entrenamiento de combate en un campamento, en el curso de un conflicto contra las fuerzas armadas de Azerbaiyán en la región separatista de Nagorno-Karabaj, en Ereván, Armenia, el 27 de octubre de 2020. © Gleb Garanich / Reuters

El más reciente intento, a finales de octubre, no fue propiamente una tregua. Las partes prometieron que ninguno atacaría “deliberadamente” a la población civil, un pacto que aspiraba a reducir las afectaciones que ya habían dejado más de 75.000 civiles desplazados, heridos y muertos.

Ahora, el foco se concentra en el nuevo acuerdo de este lunes con el que Azerbaiyán y Armenia prometen una vez más acabar con el conflicto de una vez por todas.

Con AP y Reuters

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24