Nagorno Karabaj: el primer ministro de Armenia, cercado por la entrega de territorios a Azerbaiyán

Dos residentes se abrazan mientras están parados cerca de una casa incendiada por los armenios que partieron, en un área que había estado bajo su control militar, pero que pronto será entregada a Azerbaiyán, en la aldea de Cherektar, en la región de Nagorno Karabaj, 14 de noviembre de 2020.
Dos residentes se abrazan mientras están parados cerca de una casa incendiada por los armenios que partieron, en un área que había estado bajo su control militar, pero que pronto será entregada a Azerbaiyán, en la aldea de Cherektar, en la región de Nagorno Karabaj, 14 de noviembre de 2020. © Stringer / Reuters

Tras 44 días de guerra en el enclave, Rusia, que medió en el alto el fuego entre ambos países, asegura que no se oye ni un disparo. Pero por ese acuerdo, hoy es Armenia quien lidia con otro frente a nivel nacional, ya que la oposición exige la renuncia del mandatario Nikol Pashinian, mientras en las calles continúan las manifestaciones en protesta por la pérdida de regiones. El silencio, por el contrario, marca la salida de miles de armenios, que quemaron sus casas antes de la llegada de azerbaiyanos a esas regiones que desde los 90 fueron armenias.

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Nikol Pashinian, primer ministro armenio, está aguantando el tipo pese a los varios frentes que ostenta. Por un lado, está el pulso que la oposición le está echando por firmar el 10 de noviembre un acuerdo de alto el fuego con Azerbaiyán y Rusia sobre Nagorno Karabaj. Por otro, el escenario de muerte y éxodo que ha dejado la disputa sobre esta región. Y, por último, su propia pena, por verse obligado a un "doloroso" trato que, según él aceptó, para que "20.000, 30.000 soldados no fueran cercados".

De acuerdo al líder armenio, su decisión también fue para proteger Stepanakert –la capital del enclave– y que no cayera en manos azerbaiyanas: "Llegó un momento en el que quedó claro que ya no se podía continuar luchando", expresó Pashinian, durante una entrevista con la televisión pública, este viernes 13 de noviembre.

Pero no es así como lo ve la oposición en Armenia, que exige su dimisión inmediata por un acuerdo que supondrá para el país la pérdida de varios territorios. Desde ese día de la firma, sus contrarios no han parado de protestar, y advierten que seguirán hasta que el primer ministro renuncie. Y no solo son políticos. Miles de ciudadanos han protagonizado manifestaciones diarias contra lo que sienten una "traición" para los intereses de Armenia.

Este mismo sábado, la oposición organizó una marcha con velas en recuerdo a las víctimas del enfrentamiento. A la par, el jefe del partido Armenia Luminosa, Edmon Marukian, declaró que "el símbolo de la derrota" (es decir, Pashinian) debe irse para permitir un Gobierno de transición.

Personas asisten a un mitin de la oposición para exigir la renuncia del primer ministro armenio Nikol Pashinian, luego de la firma de un acuerdo para poner fin al conflicto militar en la región de Nagorno Karabaj, en Ereván, Armenia, el 13 de noviembre de 2020.
Personas asisten a un mitin de la oposición para exigir la renuncia del primer ministro armenio Nikol Pashinian, luego de la firma de un acuerdo para poner fin al conflicto militar en la región de Nagorno Karabaj, en Ereván, Armenia, el 13 de noviembre de 2020. © Artem Mikryukov / Reuters

¿Qué obligación territorial tiene hoy Armenia?

Esta tensión, entendida de "traición" al pueblo armenio, no cambia que deba cumplir el trato de inicios de noviembre. De hecho, desde este domingo Kelbajar, región que está entre Armenia y Nagorno Karabaj, es de Azerbaiyán (que en los últimos días se hizo también con Shusha).

Las fuerzas armenias ocuparon dicha región, además de otras seis regiones cerca del enclave, tras la mortífera guerra de la década de 1990. Todos estos territorios, así como el 30% de lo que supone Nagorno Karabaj, tendrá que pasar bajo control azerbaiyano antes del 1 de diciembre –el distrito de Agdam para el 20 de noviembre y el distrito de Lachin para el 1 de diciembre.

Una obligación que el Gobierno armenio se ha desquitado alertando a la UNESCO sobre el patrimonio cultural que está en los territorios de entrega, cuando lugareños, que desde este sábado han iniciado un éxodo masivo hacia Armenia, han preferido quemar sus casas para evitar que sean habitadas por azerbaiyanos.

Así lo han hecho los residentes de la comunidad de Charektar, próxima a Martakert que quedará bajo control armenio, dibujando espesas columnas de humo sobre el valle. "Esta es mi casa, no puedo dejársela a los turcos", decía un residente a AFP, en referencia a cómo los armenios suelen llamar a los azerbaiyanos, añadiendo que "todos van a quemar su casa. Nos dieron hasta la medianoche para irnos".

Mientras los armenios de la zona son desplazados, las fuerzas rusas comenzaron el miércoles un despliegue en Nagorno Karabaj –así está aprobado en el acuerdo–, haciéndose con una arteria de transporte clave, ya que conecta a Armenia con la provincia en disputa. Los militares rusos, que son casi 2.000, instalarán 16 puestos de observación en el montañoso enclave y a lo largo del corredor Lachin. 

Un hombre se refleja en un espejo mientras está de pie cerca de una casa incendiada por personas de etnia armenia que partieron, en una zona que había estado bajo su control militar pero que ya es de Azerbaiyán, en la aldea de Cherektar, en la región de Nagorno Karabaj, el 14 de noviembre de 2020.
Un hombre se refleja en un espejo mientras está de pie cerca de una casa incendiada por personas de etnia armenia que partieron, en una zona que había estado bajo su control militar pero que ya es de Azerbaiyán, en la aldea de Cherektar, en la región de Nagorno Karabaj, el 14 de noviembre de 2020. © Stringer / Reuters

Ascienden las víctimas, en medio de un "intercambio de cuerpos"

Aunque si lo físico duele –el abandonar el territorio y dárselo a Azerbaiyán–, todavía duele más la muerte causada durante 44 días de guerra. De acuerdo a un recuento reciente del Ministerio de Sanidad armenio, 2.317 de sus militares fallecieron hasta el 10 de noviembre. Una cifra que hace poco era de 1.383 y podría seguir subiendo hasta detallar si realmente entre ellos hay civiles.

La razón de que las cifras no sean definitivas es que "continúa el intercambio de los cuerpos", que las partes iniciaron con la mediación de Rusia esta semana. Del lado de Azerbaiyán, se sabe que ha entregado un número no concreto de cadáveres de combatientes muertos cerca de la ciudad de Shusha. Del lado de Armenia, se han entregado seis cuerpos de soldados azerbaiyanos, mientras que el presidente ruso Vladimir Putin dijo este viernes que durante los combates fallecieron más de 4.000 personas, "entre ellos civiles", "y más de 8.000 resultaron heridas".

Además de estos datos, el mandatario subrayó que decenas de miles de personas, debido a la reciente lucha, se han convertido en refugiados con "serios problemas humanitarios". En este sentido, el jefe del Kremlin se comprometió en la creación de un Centro Humanitario para Karabaj, que se dedicará a organizar el retorno de los refugiados y ayudará a Armenia y Azerbaiyán con organizaciones internacionales a la altura del Comité de la Cruz Roja, cuyo presidente Peter Mauer se desplazará a Moscú el día 17 de noviembre para hablar de la situación.

Las fuerzas de paz rusas conducen un transporte blindado de personal cerca de Arutyunagomer, en la región de Nagorno KarabaJ, el 14 de noviembre de 2020.
Las fuerzas de paz rusas conducen un transporte blindado de personal cerca de Arutyunagomer, en la región de Nagorno KarabaJ, el 14 de noviembre de 2020. © Stringer / Reuters

Según Rusia, que ha hecho 73 vuelos a Armenia para llevar a 1.960 pacificadores y equipos especiales que se instalarán en la región cinco años, el acuerdo sobre el cese de las hostilidades se está cumpliendo. Ya no se oirían los disparos de estos últimos 44 días de violencia.

Seis semanas bélicas, con hasta tres tratos distintos de alto el fuego, que han vuelto a poner a Nagorno Karabaj en los titulares del mundo. Rusia confía en que, a partir de un contingente de paz, puede garantizar la seguridad de nuevo. Armenia por su parte conservará el control sobre el enclave independentista, con población que es de mayoría armenia desde la última guerra de 1992-1994. Sin embargo, queda por ver si eso será suficiente para los armenios, con una crisis interna cuyo rostro hoy es el del primer ministro Nikol Pashinian.

Con EFE y AFP

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