Reino Unido y la Unión Europea ponen en pausa sus negociaciones sobre una futura relación comercial

El negociador jefe de la Unión Europea, Michel Barnier, tras una semana de conversaciones congeladas sobre el brexit en Londres, Reino Unido, el 30 de noviembre de 2020.
El negociador jefe de la Unión Europea, Michel Barnier, tras una semana de conversaciones congeladas sobre el brexit en Londres, Reino Unido, el 30 de noviembre de 2020. © Simon Dawson / Reuters

Tras una semana de negociaciones, Londres y Bruselas suspendieron el diálogo para determinar la futura relación comercial que regirá entre ambos una vez finalizado el periodo de transición el próximo 31 de diciembre. Ambas partes aseguraron que la suspensión se debió a "diferencias significativas" respecto a la pesca, la igualdad de condiciones comerciales y el mecanismo para garantizar la ejecución de lo acordado. 

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El acuerdo comercial que regirá tras el Brexit estaría en riesgo cuando se acerca la fecha en que deberá materializarse la salida definitiva de Reino Unido de la Unión Europea el próximo 31 de diciembre, fecha en que terminará el periodo de transición fijado para llegar a un acuerdo comercial entre ambas potencias. 

Este 4 de diciembre el negociador para el Brexit de la parte británica, David Frost, y el de la parte comunitaria, Michel Barnier, informaron mediante un comunicado publicado en Twitter la decisión de detener las conversaciones para informar a sus superiores del estado del diálogo tras no haber podido superar diferencias en distintos aspectos.

"Tras una semana de intensas negociaciones en Londres, los dos negociadores jefe acordaron hoy que no se dan las condiciones para un acuerdo, debido a diferencias significativas en la igualdad de condiciones de competencia, la gobernanza del acuerdo y la pesca", apuntaron en la nota.

En la misiva, ambos representantes también informaron que el primer ministro británico, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunirán el sábado 5 de diciembre en la tarde "para hablar sobre la situación" actual de las conversaciones.

Las negociaciones están "en un punto muy difícil"

Sin embargo, una postura común aún está lejos de alcanzarse entre Londres y Bruselas. Este 4 de diciembre, el portavoz del primer ministro británico afirmó que la negociación está "en un punto muy difícil" y que su país no retrocederá sobre las cláusulas del mercado interno.

Estas se han convertido en una de las principales dificultades que han salido a la luz en el periodo de transición, ya que aunque el pasado 31 de enero entró en vigencia el Brexit, desde esa fecha también inició  un periodo de transición de 11 meses, pactado para dar a las partes tiempo para acordar una futura relación comercial entre ambas.

Sin embargo, las negociaciones para determinar la relación comercial que regirá a partir del 1 de enero de 2021 no han podido avanzar y se encuentran actualmente estancadas en tres cuestiones clave: la pesca, la igualdad de condiciones comerciales y el mecanismo para garantizar la ejecución del acuerdo.

Por su parte, el Gobierno francés advirtió que vetaría un pacto que no fuera conveniente para ambos lados. "Si hubiera un acuerdo que no fuera bueno, según nuestro análisis, y no se correspondiera con nuestros intereses, nos opondríamos", afirmó este viernes el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune.

Londres, por su parte, acusa a París de estar obstruyendo las conversaciones.

Londres insiste en cláusulas que violarían lo acordado en el Brexit

A menos de cuatro semanas para evitar un Brexit sin acuerdo, el líder de la Cámara de los Comunes del Parlamento británico, Jacob Rees-Mogg, confirmó que la próxima semana Downing Street seguirá adelante con un plan para impulsar de nuevo las controvertidas cláusulas del Proyecto de Ley de Mercado Interior, que ya fueron eliminadas por la Cámara de los Lores, tras considerar que violarían el acuerdo de retirada que su país firmó con Bruselas en 2019 y por el cual se hizo efectivo el Brexit a inicios de este año.

Un cartel electrónico muestra un mensaje de información del Gobierno británico que dice “el tiempo se agota”; con el que aconseja a las empresas que se preparen para el Brexit. En Londres, Reino Unido, el 4 de diciembre de 2020.
Un cartel electrónico muestra un mensaje de información del Gobierno británico que dice “el tiempo se agota”; con el que aconseja a las empresas que se preparen para el Brexit. En Londres, Reino Unido, el 4 de diciembre de 2020. © Reuters/Toby Melville

Ambas partes se comprometieron a no instaurar una frontera dura entre Irlanda (país miembro de la Unión Europea) e Irlanda del Norte (nación perteneciente a Reino Unido), lo que daría mayor libertad a ambos lados de la frontera para mover mercancías en el territorio. En la práctica, esto implicaría que el comercio de Irlanda del Norte se someta a varias de las reglas de la Unión Europea y no a las leyes británicas, así como que los británicos puedan ir a Irlanda sin necesidad de visas ni permisos especiales y viceversa.

La propuesta legislativa que impulsa el Gobierno británico daría el poder a los ministros británicos de eliminar unilateralmente compromisos adquiridos, reglamentar la ayuda estatal y los procedimientos aduaneros para el comercio de Irlanda del Norte.

El primer ministro británico, Boris Johnson, admite que esas cláusulas incumplirían el tratado, pero sostiene que está dispuesto a implementarlas para no afectar el comercio interno entre Gales, Escocia, Irlanda del Norte e Inglaterra y sostiene que es necesario que sea su Gobierno el que ejerza el control sobre todos sus asuntos comerciales y no la Unión Europea.

Mapa que muestra los territorios del Reino Unido y a la República de Irlanda.
Mapa que muestra los territorios del Reino Unido y a la República de Irlanda. © France 24

Por su parte, Bruselas afirma que esos controles son necesarios con el fin de garantizar la igualdad de condiciones para un comercio justo y que no cumplirlos obligaría a la reimposición de una frontera dura entre las dos Irlandas.

Ese escenario podría deteriorar la estabilidad y la paz alcanzada entre ambas naciones tras la firma del Acuerdo del Viernes Santo, alcanzado en 1998, que puso fin a un conflicto de décadas en el territorio. El futuro de la relación entre las dos Irlandas fue precisamente una de las partes más difíciles de pactar en las negociaciones del Brexit, que tomaron varios años.

Los diálogos continuan en espera mientras el tiempo sigue corriendo y ya son días los que quedan para que el 31 de diciembre finalice el periodo de transición. El bloque europeo asegura que si las condiciones del Gobierno británico persisten, la posibilidad de un acuerdo comercial se esfumaría definitivamente. 

Con Reuters, EFE y medios locales

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