Se agota el tiempo para trazar la nueva relación comercial post-Brexit entre Reino Unido y la UE

El negociador jefe de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, participa en una reunión de embajadores de los gobiernos de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica, el 7 de diciembre de 2020.
El negociador jefe de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, participa en una reunión de embajadores de los gobiernos de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica, el 7 de diciembre de 2020. © John Thys / Pool vía REUTERS

Quedan tres semanas para que los británicos se vayan del bloque comercial de la Unión Europea y todavía no hay un acuerdo sobre cómo funcionarían las futuras relaciones bilaterales en esta materia. Las partes aún no zanjan sus diferencias sobre tres temas clave, a la par que Bruselas fija el próximo 9 de diciembre como un nuevo límite de tiempo para negociar. En Londres, por si esto fuera poco, se discute una ley que entorpecería aún más la discusión.

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Esta semana puede ser la última para que Reino Unido y la Unión Europea lleguen a un acuerdo sobre cómo serán sus relaciones comerciales, una vez los británicos se marchen definitivamente del mercado único europeo, a partir del 1 de enero de 2021, tal y como lo votaron en el Brexit.

Pero aunque el tiempo apremia, y están a tan solo tres semanas de llegar a un acuerdo final, todo indica que las partes siguen teniendo profundas diferencias sobre los tres temas que los siguen distanciando: la competencia, el mecanismo de solución de controversias y la pesca.

Los británicos y los líderes de la UE se reunieron en Bruselas este lunes día 7 de diciembre para intentar una vez más llegar a un acuerdo; mientras que el primer ministro Boris Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hablaron telefónicamente por segunda vez en 48 horas.

Si bien, nada parece resolver los desacuerdos. Aunque se desconoce si avanzaron o no en los tres temas conflictivos, la Unión Europea se proyecta pesimista. Michel Barnier, jefe negociador por la parte europea, le dijo este lunes a los embajadores de la UE que las negociaciones con los británicos solo irían hasta este próximo 9 de diciembre, según reportó la emisora Irlanda RTE.

Esto concuerda con lo que le aseguró un diplomático europeo a la agencia estadounidense AP. "Las negociaciones de la UE y Reino Unido han llegado al final, el tiempo se acaba rápidamente", sostuvo. Mientras que otros funcionarios le dijeron a Esther Herrera, corresponsal de France 24 en Bruselas, que las conversaciones se antojaban difíciles.

El ultimátum de Barnier provocó que el ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda, Simon Coveney, declarara a RTE que esa era una noticia "muy triste". "Yo diría que (Barnier) está muy cauteloso acerca de la capacidad de progresar este lunes", dijo el funcionario irlandés.

La ley que debate el Parlamento británico es sensible para la UE

Al mensaje se suman dos acciones que presionan los resultados. Por un lado, los líderes de la UE se reunirán este jueves con la esperanza de firmar un acuerdo con los británicos o de prepararse para un 'Brexit duro' de Reino Unido del mercado europeo, sin tener una negociación de cómo funcionará el comercio entre las dos partes.

Por otro lado, la Cámara de los Comunes votará este lunes el criticado 'Proyecto de Ley de Mercado Interno', un borrador legislativo que propuso desde hace meses el Gobierno británico y el cual Bruselas considera una violación de los acuerdos comerciales transitorios que había pactado con Londres.

Esta discusión parlamentaria es clave porque la Administración Johnson quiere revivir las cláusulas más polémicas que ya había hundido la Cámara de los Lores. Si los parlamentarios respaldan al Gobierno británico, esta sería una nueva afrenta para la Unión Europea, justo en un momento crítico de las negociaciones.

La razón de ello es que las cláusulas de la 42 a la 49 del 'Proyecto de Ley de Mercado Interno' le dan el poder a Reino Unido de eliminar unilateralmente los acuerdos que hizo con la Unión Europea sobre cómo sería la entrada y la salida de mercancías de Irlanda del Norte y cómo operarían las ayudas estatales británicas.

Bruselas y Londres acordaron diferentes medidas al respecto desde finales de 2019 bajo el 'Protocolo de Irlanda e Irlanda del Norte'. Sin embargo, esto cambiaría las cláusulas mencionadas. Por eso, la Cámara de los Lores retiró los textos del proyecto de ley y le pidió a los comunes que mantuvieran esa eliminación, pues a su juicio esa parte de la normativa viola el estado de derecho y perjudica las relaciones internacionales de Reino Unido al incumplir el protocolo.

El Gobierno de Johnson sigue en su lucha por que las cláusulas no se caigan y las está usando en su pulso con los europeos para negociar el pacto comercial. Este lunes, Londres publicó un comunicado en el que afirmaba que, "si se acuerdan las soluciones que se están considerando" sobre los tres temas que todavía los dividen con Bruselas, entonces "el Gobierno de Reino Unido estaría dispuesto a eliminar la cláusula 44 de la 'Ley del Mercado Interior'", al igual que la 45 y la 47.

Las reglas de competencia, uno de los puntos más delicados

El problema de la petición del Gobierno británico es que todavía hay profundas diferencias con la Unión Europea en cuanto a la competencia, el mecanismo de solución de controversias y la pesca, como dijo Von der Leyen el sábado después de hablar con Johnson. "Las dos partes han subrayado que no habrá ningún acuerdo si no se resuelven estas (tres) cuestiones", agregó la presidenta de la Comisión Europea.

En cuanto a las nueva reglas comerciales que habría entre las dos partes, la puja está en que Johnson quiere libertad para imponer las regulaciones que los británicos consideren necesarias en temas como los derechos laborales, el medio ambiente, los impuestos y las ayudas estatales.

Bruselas no está de acuerdo con esto ya que para ellos, si Reino Unido no cumple las mismas normativas, tendría más ventajas competitivas que el mercado europeo. El miedo de la UE es que el territorio británico se pueda convertir en algo parecido a un paraíso fiscal, y para evitar que esto ocurra, no cede en la petición de Londres de quitar los aranceles, un punto delicado para los británicos pues la UE es su mayor socio comercial.

Los debates sobre la pesca y un eventual tribunal de arbitraje

Otra de las grandes preguntas es qué ocurrirá con la pesca que hasta ahora los países europeos pueden hacer en aguas británicas y que significan un ingreso vital para muchas comunidades de Francia, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Irlanda y, en menor medida, España. Por ejemplo, casi el 30% del valor de las capturas de la flota francesa y la mitad de la pesca belga se obtienen en zona marítima de Reino Unido.

El pulso consiste en que la UE quiere que sus países continúen pescando en aguas británicas, a lo que Reino Unido se opone porque quiere ser un Estado costero independiente. Esto a pesar de que los británicos no tienen la capacidad para capturar a todos los peces que logran los barcos europeos y teniendo en cuenta que el 70% de sus exportaciones de productos marinos va para la Unión Europea.

La situación es tan delicada que el Gobierno francés advirtió esta semana que si Londres y Bruselas no llegan a un acuerdo sobre la pesca que beneficie tanto a los británicos como al resto de los europeos, podría usar su derecho a veto y oponerse, de acuerdo al secretario de Estado galo de Asuntos Europeos, Clément Beaune.

Con todo, el punto final en el que todavía no logran una negociación es la creación de un tribunal de arbitraje que pueda resolver alguna disputa futura entre las partes sobre el comercio.

Con AP y Reuters

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