Johnson se dirigirá a Bruselas en un último intento de llegar a un acuerdo con la UE

El Primer Ministro Británico Boris Johnson el 2 de diciembre de 2020, en la Cámara de los Comunes.
El Primer Ministro Británico Boris Johnson el 2 de diciembre de 2020, en la Cámara de los Comunes. © Jessica Taylor / AFP

El primer ministro británico, Boris Johnson, viajará a Bruselas "en los próximos días” para reunirse con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un último intento por desbloquear las negociaciones del pacto post-Brexit. El desenlace de la reunión será crucial para definir si el Reino Unido optará por la vía de un Brexit duro.

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Mientras las negociaciones del acuerdo de salida siguen estancadas, el primer ministro británico, Boris Johnson, anunció este lunes 7 de diciembre que se dirigirá a Bruselas en los “próximos días” para reunirse con Ursula von der Leyen. Esta podría ser la última reunión entre los dirigentes, ya que la fecha límite para la salida del Reino Unido, el 31 de diciembre, se acerca.

“La situación parece muy complicada y hay muchas posibilidades de que no lo logremos”, advirtió uno de los funcionarios de las negociaciones británico. “Aunque no consideramos que el proceso haya terminado, parece muy complicado y hay muchas posibilidades de que no podamos llegar a un acuerdo”, dijo.

 

 

Después de varias horas al teléfono el lunes, Johnson y von der Leyen volvieron a asegurar que, de nuevo, “las condiciones” para llegar a un acuerdo “no eran las propicias”. Todavía no se ha fijado el día concreto en el que el primer ministro británico partirá a la sede europea, pero no cabe ninguna posibilidad de que participe en la cumbre europea, prevista para el jueves y el viernes en la capital belga.

Tras su última conversación, ambos dirigentes subrayaron que las conversaciones seguían estancadas en los tres mismos puntos: el acceso europeo a las aguas británicas –relacionado con el simbólico tema de la pesca–, la manera en la que se aseguraría que ambas partes respetan el tratado y las garantías de que Londres respetará una justa competencia de mercado.

La presión del tiempo

Michel Barnier, principal negociador de la UE, no ocultó la falta de progreso en estos tres temas durante una reunión este lunes con las 27 potencias que conforman el organismo europeo.

Según dijo en una reunión a parte con los diputados del Parlamento Europeo, es de suma importancia que se tome una decisión sobre si va a haber pacto o no antes del miércoles, día víspera de la cumbre de la UE. Todo esto antes de reanudar las conversaciones con su homólogo británico, David Frost.

En función del resultado de las conversaciones, se podría pedir a los líderes de la UE que aprueben en líneas generales el acuerdo durante la cumbre del jueves o, por el contrario, que no den su visto bueno y así los funcionarios podrían preparar las medidas de emergencia ante un escenario de Brexit duro.

Los negociadores están trabajando a contrarreloj, ya que, si se llegara a un acuerdo comercial, este tendría que ser ratificado por los parlamentos del Reino Unido y de la Unión Europea antes del 1 de enero. En el hipotético caso de ampliar el periodo de negociación, un portavoz de Boris Johnson rechazó la posibilidad de continuar las negociaciones en 2021.

El Reino Unido está dispuesto a renunciar a las cláusulas controvertidas

El acceso de los pescadores europeos a aguas británicas, uno de los puntos sin progreso, es un tema hipersensible para algunos miembros de la Unión Europea, especialmente para Francia y los Países Bajos. De hecho, París ya ha amenazado con ejercer su derecho a veto si el acuerdo le perjudica.

No obstante, el punto más complicado sigue siendo la competencia en el mercado internacional –que incluyen términos como los de ayuda pública o normas social y ambientales–. En este aspecto, la dificultad es encontrar un sistema que respete la soberanía de Londres y que, al mismo tiempo, proteja los intereses europeos.

Sin embargo, como señal de tregua, el Ejecutivo británico dijo este 7 de diciembre que el país estaba dispuesto a abandonar las cláusulas más controvertidas del proyecto de ley que se aprobó en la Cámara de los Comunes este lunes. Este, que violaba el pacto respecto a la frontera con la República de Irlanda –estado miembro de la UE– generó dudas sobre la vigencia del tratado.

Desde su salida de la UE, el Reino Unido ha seguido aplicando normas europeas. No será hasta el 31 de diciembre, fecha límite para la transición, cuando el país saldrá del mercado único y de la unión aduanera europea.

Si no hay acuerdo, el comercio entre Londres y la UE tendrá lugar a partir del 1 de enero se regirá a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que supondría impuestos de aduana y otras medidas.

Con AFP

 

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