Una flor, el símbolo de Italia para una campaña de vacunación que haga 'renacer' al país

Modelo digital de los pabellones donde se prevé la vacunación masiva contra el Covid-19 en Italia.
Modelo digital de los pabellones donde se prevé la vacunación masiva contra el Covid-19 en Italia. © Cortesía Stefano Boeri Architetti

En Italia, uno de los países más golpeados por la pandemia de Covid-19, quieren cambiar el mensaje después de la pesadilla por medio de una flor, que representa un nuevo comienzo. Así están pensados los módulos de vacunación una vez llegue la vacuna en 2021, con mensajes y símbolos de esperanza. 

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El arquitecto Stefano Boeri, famoso en todo el mundo por sus bosques verticales, diseñó pabellones circulares en forma de flor -en concreto, la prímula, que comienza su floración en invierno en el hemisferio norte- para administrar las vacunas contra el Covid-19 que Italia planea distribuir a partir de los primeros meses de 2021.

Las estructuras incluirán una base de madera prefabricada, materiales textiles resistentes al agua y biodegradables, así como techos con paneles solares, según reveló el despacho de Boeri. Serán instaladas, si el plan del Gobierno italiano sigue en firme, en 1.500 plazas y explanadas del país, según ha informado el Gobierno italiano, que encargó el proyecto a Boeri.

De hecho, el objetivo es que allí empiece el proceso de vacunación, que las autoridades planean iniciar en enero, aunque la fecha podría adelantarse (o retrasarse) dependiendo de algunos obstáculos relativos a las autorizaciones que algunas farmacéuticas necesitan y a las dificultades que implica transportar las vacunas.

Una vez todo esté listo, 1,8 millones de personas tendrán la prioridad, empezando por los más ancianos y personal sanitario, trabajadores de las escuelas y de los transportes. Por ello, Italia contratará a unos 3.000 médicos y 12.000 enfermeros, que serán los encargados de suministrar directamente la vacuna a los ciudadanos.

Cambiar el mensaje

En uno de los países más cruelmente golpeados por la pandemia, la reflexión de cómo conciliar las medidas contra el Covid-19 y el bienestar psicológico de la población ha recorrido los debates en Italia en cada rebrote y cada confinamiento, con las razones de las primeras antepuestas al segundo en muchos casos.

Por ello, según la psicóloga y psicoterapeuta independiente Anna Daria Portaleone, la aplicación de elementos de la psicología a la arquitectura, un idea que distintos intelectuales han ido explorando desde el Renacimiento y que se ha desarrollado significativamente en Estados Unidos a partir del siglo XX, ha sido también nuevamente retomada con la pandemia en Italia y en Europa.

“Como en todo el mundo, por mucho tiempo los mensajes han estado orientados a mantener a las personas en sus casas y advertir sobre los riesgos que corrían. Esto ha conllevado daños psicológicos todavía muy visibles en el día a día en los ambulatorios. Por eso es importante empezar a transmitir la idea de que esta pandemia llegará a su fin”, dice Portaleone, que no ha participado directamente en el proyecto.

Esas flores nos transmiten que la luz al final del túnel empieza a entreverse

El propio Boeri lo ha explicado así. “Con la imagen de una flor primaveral queríamos crear una arquitectura que expresase un símbolo de serenidad y regeneración”, dijo el famoso arquitecto que -junto con su equipo- ha trabajado de manera gratuita. “Esas flores nos transmiten que la luz al final del túnel empieza a entreverse”, comentó Domenico Arcuri, comisario extraordinario para el Covid-19 desde marzo pasado y quien llamó a Boeri para que realizara el proyecto por cuenta del Gobierno.

Los más recientes estudios y datos sobre los daños provocados por la Covid-19 contextualizan estos enfoques.

De hecho, de acuerdo con datos divulgados en septiembre pasado por la Asociación Italiana de Psiquiatría Social, cuatro de cada diez italianos han sufrido algún trastorno psicológico por el confinamiento de la primavera pasada y el 40 por ciento de los trabajadores sanitarios han tenido episodios moderados o graves de depresión.

Archivo: Una trabajadora médica es vista en una ambulancia a la entrada del hospital Cardarelli, en medio del brote de la enfermedad por coronavirus (Covid-19), en Nápoles, Italia, el 12 de noviembre de 2020.
Archivo: Una trabajadora médica es vista en una ambulancia a la entrada del hospital Cardarelli, en medio del brote de la enfermedad por coronavirus (Covid-19), en Nápoles, Italia, el 12 de noviembre de 2020. © Ciro De Luca / Reuters

“Según datos indirectos, provenientes de las compras al por mayor a las farmacias, la venta de ansiolíticos (en Italia) aumentó del 28,5% y de antidepresivos del 19,5%, con respecto al año 2019”, recalcó el profesor Massimo Di Giannantonio, presidente de la Sociedad Italiana de Psiquiatría, en un encuentro en noviembre con un grupo de corresponsales extranjeros. 

Además de ello, la pandemia también ha llevado a la arquitectura a pensar en nuevas respuestas ante el cambiante contexto. Tanto que, desde la primavera pasada, el propio Boeri lidera un grupo de investigación que está reflexionando sobre cómo las habitantes de las ciudades pueden mejorar su calidad de vida, ante fenómenos como la sobrepoblación y la contaminación, elementos que han sido vinculados a la expansión del Covid-19.

Una inquietud que paradójicamente también coincidió con el último lema de la famosa Bienal de Arquitectura de Venecia: '¿Cómo viviremos juntos?', un evento que debía llevarse a cabo este año pero que finalmente fue aplazado hasta el próximo año. 

"Vivimos en un momento en el que los recursos deben ser aprovechados"

No todos opinan igual. Algunos consideran que, entre otras cosas, el proyecto incluye un gasto elevado de dinero que, en medio de una crisis, se podría ahorrar, como dice la filósofa Cinzia Sciuto. “Me parece una idea fuera de lugar. Vivimos en un momento en el que los recursos deben ser aprovechados, no derrochados”, opina Sciuto. 

“En Alemania, donde vivo, usarán (para la vacunación) estructuras que han sido cerradas a causa del confinamiento, como los gimnasios. Las personas ahora necesitan rapidez y eficiencia, no flores falsas”, opina la pensadora. 

Sin embargo, precisamente el uso masivo de edificios no usados hace un tiempo fue una de las propuestas que rechazó el comisario Arcuri para la campaña de vacunación por los elevados costes de reestructuración de gran parte de estas estructuras, según explicó Boeri en una entrevista dada a 'Open Online'. Aún así, el arquitecto añadió que en casos de estructuras que ya tienen calefacción y otros servicios útiles para la tarea, se está barajando esta posibilidad.

Pero no ha sido la única crítica. Otros, como la periodista Flavia Perino, han dicho que el proyecto de Boeri implica tratar a los ciudadanos “como si fueran niños”. “Nadie ha pensado en flores, en el despertar de la naturaleza (…) quizá somos mejores que los otros”, escribió en tono irónico Perino. 

“¿Por qué enviar a la gente a vacunarse en aeropuertos militares, que son lugares funcionales pero angustiantes, si por el mismo coste lo puedes hacer mejor?”, se preguntó retóricamente Boeri. 

Mientras el debate continúa, desde el inicio de la pandemia Italia ha registrado 1,8 millones de contagios y más de 66.000 víctimas mortales a causa del virus, por lo que ahora las esperanzas se concentran en una vacuna que ponga fin a la pesadilla. 

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