Calles vacías de turistas, la nueva cara de Londres en la pandemia de coronavirus

Una mujer pasa frente a una tienda tapiada en medio del brote de la enfermedad por coronavirus en Oxford Street, Londres, Reino Unido, el 14 de octubre de 2020.
Una mujer pasa frente a una tienda tapiada en medio del brote de la enfermedad por coronavirus en Oxford Street, Londres, Reino Unido, el 14 de octubre de 2020. © Hannah McKay / Reuters

La capital británica es una de las tres ciudades más visitadas del mundo desde 2010. Sin embargo, por efecto de la pandemia, el turismo ha caído un 74 % poniendo en riesgo miles de empleos, algo que afecta a miles de hogares dependientes del sector de la hostelería.

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Es sábado al mediodía en otoño. Han sido apenas tres minutos, menos tiempo del pensado para una foto, en realidad, varias, frente al Buckingham Palace, la residencia oficial de la Reina Elizabeth II, y uno de los palacios reales más fotografiados.

Caminando rápidamente, como todo Londres, y viendo la cantidad, generalmente, enorme de turistas amontonándose por encontrar un espacio único para una foto en ese lugar, los locales no se atrevían a posar. Entre otras, porque esos son planes de visitantes. Pero ahora ha sido fácil.   

Siguiendo en la caminata desde la estación de tren Victoria hasta la histórica Plaza Trafalgar en pleno centro, no hay turistas, de hecho, hay poca gente en la calle. 

Los compradores hacen cola para ingresar a una tienda Debenhams en medio del brote de coronavirus, en Oxford Street en Londres, Reino Unido, el 5 de diciembre de 2020.
Los compradores hacen cola para ingresar a una tienda Debenhams en medio del brote de coronavirus, en Oxford Street en Londres, Reino Unido, el 5 de diciembre de 2020. © Simon Dawson / Reuters

También es fácil almorzar en un pub de la zona. Imposible en un sábado normal o sin 'Covid'. Hay pocos comensales, quienes están, mantienen gel antibacterial en las mesas y piden pocos tragos.

En entrevista con France 24, Tracy Halliwell, director de turismo de London & Partners, describió la situación del turismo en un año anómalo: "la industria se ha enfrentado a circunstancias desafiantes y sin precedentes. Estamos orgullosos de haber visto una increíble capacidad de recuperación e ingenio en toda la ciudad".

Antes de la pandemia, las calles nunca estaban vacías. En una misma acera en las zonas turísticas, fácilmente, se pueden escuchar varios idiomas diferentes al inglés. Solo en 2019, 21 millones de personas visitaron Londres y se preveía un aumento del 3 % este año. Pero ahora el turismo ha caído un 74 %.

Los 'Sunak’s special’s', los descuentos de la era Covid

Un cartel en la entrada de un pub de barrio, con el que se promocionan cuatro diferentes cervezas, ofrece los precios más bajos o los 'Sunak’s Special’s', haciendo referencia al ministro de Finanzas, Rishi Sunak, cuyas ayudas buscan motivar el gasto en comercios para darle un respiro a la economía, mientras se mantienen las medidas de salud pública para que no disparen los contagios.

El sector de la hostelería, que reúne 700 compañías y genera casi tres millones de empleos en el país, concentra en situaciones normales más de medio millón de trabajadores. Ahora, sin embargo, la situación es diferente.

"Ha sido un desastre para la hostelería. Nuestro sector ha sido el primero en sufrir un golpe sustancial hace nueve meses y todavía somos los más golpeados. Desde marzo, nuestro sector no ha podido operar a plena capacidad en ningún momento", afirma la directora ejecutiva de UK Hospitality, Kate Nicholls.

Pese a las campañas para volver a los restaurantes, a los cafés, pubs u hoteles de una manera segura, los números son muy bajos. La población tiene miedo de contagiarse. Y no hay turistas.

Una persona mira por la ventana de un bar cerrado en medio del brote de coronavirus en Londres, Reino Unido, el 16 de diciembre de 2020.
Una persona mira por la ventana de un bar cerrado en medio del brote de coronavirus en Londres, Reino Unido, el 16 de diciembre de 2020. © Hannah McKay / Reuters

Hasta el momento, 600.000 personas han perdido su trabajo por el cierre de estas empresas. Las cifras pueden aumentar porque en las fiestas de navidad y año nuevo las restricciones seguirán.

"El 98 % del sector se encuentra actualmente en niveles 2 o 3 de restricciones. En estas condiciones, el 94 % de nuestros miembros dicen que están operando con pérdidas o inviables", revela Nicholls.

Un alivio para algunos restaurantes han sido los domicilios, pero se cree que apenas el 2 % del total de este sector optó por esa modalidad de servicio.          

Javier Fernández, director del restaurante español Hispania, ubicado en la City, el sector financiero de la ciudad, cuenta que antes de la llegada del coronavirus cada día tenían al menos 400 clientes.  

"Las empresas siguen estando allí. Lo que pasa es que mientras esté la pandemia les están pidiendo a muchos trabajadores que se queden en las casas. La City está en un 15 % de la gente". 

Con el distanciamiento social y la prohibición de reunión de más de seis personas, lugares de recepciones de bodas o clubes nocturnos permanecen cerrados. Y tras la ampliación de las restricciones a causa de la nueva cepa de coronavirus, la situación se agrava aún más. 

La calle comercial más larga de Europa, sometida a una austeridad sin precedentes

Poco a poco y con la llegada de la Navidad, más personas se han animado a recorrer la ciudad, pero no en los porcentajes que se acostumbran.  

Una de las zonas más comerciales y frecuentadas por turistas y locales es Oxford Street, considerada como la calle comercial más larga de Europa, con casi dos kilómetros. Inicia en Tottenham Court Road, cruzando la exclusiva Bond Street, uno de los puntos de compras de lujo, y termina en Marble Arch.

Por toda Oxford Street abundan marcas de ropa, zapatos, comida, electrónicos y de souvenirs.

"Está como nunca. No como en otros diciembres que no se puede ni caminar. Tiene luces de navidad muy bonitas, hay muchos locales abiertos, pero no hay turistas", dice Cristina, quien vive en Londres hace cinco años.

"Londres ha sobrevivido a más de 2.000 años de historia, pero siempre se adapta y reconstruye con fuerza. El atractivo de Londres es perdurable y estamos seguros de que los visitantes regresarán con toda su fuerza tan pronto como puedan", sostiene Halliwell.

Vale la pena seguir caminando la ciudad y contemplarla. Por estos días es fácil lograr una postal perfecta también con el icónico Big Ben, que sigue en restauración, así como con los icónicos buses rojos, que atraviesan ahora una capital atípicamente vacía.  

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