El adiós definitivo del Reino Unido a la Unión Europea

El primer ministro británico, Boris Johnson, al final de su conferencia de prensa el 24 de diciembre de 2020.
El primer ministro británico, Boris Johnson, al final de su conferencia de prensa el 24 de diciembre de 2020. © Reuters

Tras 10 frenéticos meses de una montaña rusa de negociación, el 1 de enero de 2021 empezará a regir el nuevo acuerdo comercial entre Londres y Bruselas, así como la relación de socios estratégicos. No habrá aduanas ni fronteras físicas para bienes. Ahora falta que los Parlamentos de ambas partes ratifiquen el acuerdo. 

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El Reino Unido y la Unión Europea (UE) empezarán una nueva relación seguramente menos tormentosa, tras un matrimonio conflictivo de más de 50 años y que terminó en un divorcio dramático el 31 de enero de 2020. 

Desde que iniciaron las negociaciones en marzo, el fantasma de un no acuerdo estuvo presente hasta que el acuerdo fue cerrado. Los derechos pesqueros, como se preveía, se convirtieron en un asunto de soberanía especialmente con Francia, lo que hizo más complejo el panorama. 

Otros asuntos fundamentales fueron los apoyos estatales a la industria y qué tan cerca estaría Reino Unido al sistema de reglas comerciales de la UE.

Los expertos consultados por France 24 coinciden en que tanto Bruselas como Londres terminaron cediendo en sus inamovibles. 

“El Reino Unido ha tenido que aceptar un grado de alineación con la UE sobre las disposiciones de igualdad en las regulaciones de legislación laboral, ayudas estatales y medio ambiente”, explicó a France 24 el director del Centro de Estudios del Brexit de Birmingham City University, Alex de Ruyter. 

En el caso de la UE, "ha tenido que aceptar una forma más flexible de control de la competencia desleal, con una cláusula de revisión y reequilibrio para permitir que ambas partes remitan las disputas a un "panel independiente" en lugar de la Corte Europea de Justicia”, agrega De Ruyter. 

La pesca, reina de la discordia 

Aunque representa apenas el 0,5 por ciento del PIB de Gran Bretaña, la pesca es un asunto simbólico y casi personal para el primer ministro Boris Johnson. Recuperar el control de las aguas fue una de las promesas de quienes promovieron el Brexit en 2016. 

En el texto de 500 páginas, se acordó que la cuota, la cantidad de pescado que la UE puede obtener, va a reducirse en un 25 por ciento durante cinco años y medio. Luego, el Reino Unido decidirá a qué países les permite acceder a sus aguas. 

Un grupo de hombres vacía una red de pesca, frente a la costa del norte de Francia, el 7 de diciembre de 2020. Los pescadores franceses capturan una cuarta parte de su pesca del Atlántico nororiental en aguas británicas y dicen sus medios de vida se verían afectados si el Brexit restringe su acceso a los caladeros antiguos.
Un grupo de hombres vacía una red de pesca, frente a la costa del norte de Francia, el 7 de diciembre de 2020. Los pescadores franceses capturan una cuarta parte de su pesca del Atlántico nororiental en aguas británicas y dicen sus medios de vida se verían afectados si el Brexit restringe su acceso a los caladeros antiguos. © Reuters/Pascal Rossignol

“El resultado final indica que los pescadores del Reino Unido podrán sacar más de las aguas del país, pero los pescadores de la UE tienen la certeza de los cinco años y medio. Más allá de esto, el Reino Unido sufriría si decide restringir aún más el acceso a la UE”, explicó a este medio Jill Ruter, investigadora del Institute for Government. 

El acuerdo en pesca puede generar la furia del sector euroescéptico del partido Conservador del que Johnson es el jefe, pero no tendrá problema para ser aprobado en el Parlamento de Westminster este 30 de diciembre. 

Acuerdo comercial 

Boris Johnson lo comparó al acuerdo que la UE tiene con Canadá, en el que solo hay intercambio comercial, no política.   

El Reino Unido deja la Unión Aduanera y el mercado interno europeo y tampoco habrá cuotas ni aranceles para los bienes producidos localmente.

Pero el nuevo año también trae desafíos y cambios para los nacionales británicos y las industrias nacionales.  

“Reino Unido enfrentará controles aduaneros, sanitarios y fitosanitarios, que se sumarán a los costos de negocio y causarán demoras en los puertos. También se excluyen virtualmente los servicios, por lo que los británicos que viajen a la UE necesitarían un permiso de conducir internacional, podrían enfrentar tarifas de roaming y es posible que no puedan descargar contenido web originado en el Reino Unido (por ejemplo, Netflix)”, explica De Ruyter. 

El primer ministro quiere convertir al país en Global Britain y buscar acuerdos de libre comercio con otros países. Estados Unidos es la prioridad. 

Ciudadanos europeos 

Ya no podrán residir y trabajar sin tener un contrato laboral, tampoco estudiar sin visa. Los ciudadanos comunitarios estarán bajo un sistema de inmigración por puntos que les permitirá ingresar al país con propósitos diferentes al turismo y deben demostrar suficiencia en inglés. 

Los cerca de tres millones de ciudadanos europeos que ya residen en el Reino Unido podrán seguir en el país, pero tienen que legalizar su estatus ante el Gobierno antes de junio de 2021.  

Los peatones cruzan el puente de Westminster mientras la niebla envuelve la Torre Elizabeth, comúnmente conocida como 'Big Ben', y el Palacio de Westminster, que alberga las Casas del Parlamento, en Londres el 8 de diciembre de 2020.
Los peatones cruzan el puente de Westminster mientras la niebla envuelve la Torre Elizabeth, comúnmente conocida como 'Big Ben', y el Palacio de Westminster, que alberga las Casas del Parlamento, en Londres el 8 de diciembre de 2020. © Tolga Akmen, AFP

Los ciudadanos británicos residentes en países europeos también tienen que legalizar su estatus. 

“Dado lo que quería el Reino Unido, este siempre iba a ser un acuerdo débil en comparación con el tipo de acuerdo que Theresa May (exprimera ministra) podría haber negociado, pero este gobierno siempre dejó en claro que su prioridad era recuperar la soberanía”, afirma Rutter. 

El 2021 no solo traerá los desafíos de implementar una nueva relación comercial, sino el intento de Escocia por independizarse del Reino Unido para volver a la Unión Europea. 

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