Los efectos del Covid-19 en los niños del Reino Unido

Estudiantes se toman la temperatura antes de entrar a clase.
Estudiantes se toman la temperatura antes de entrar a clase. © REUTERS / Carlo Allegri

La Oficina de Estándares en Educación, Servicios y Habilidades para Niños de Inglaterra (Ofsted) reveló que, por cuenta de los confinamientos que ha vivido el país, los niños han olvidado habilidades ya adquiridas como ir al baño solos, lo que los obliga a volver al pañal, así como destrezas para leer o escribir.

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La ansiedad, el miedo y la depresión ya hacen parte del impacto del Coronavirus en la población adulta a nivel mundial. Lo que no es tan evidente es que los niños y bebés también los han sufrido.       

En una serie de reportes sobre los estragos de la pandemia en menores de 16 años, Ofsted encontró que, por cuenta del cierre de las escuelas, estos han experimentado regresiones en habilidades en su día a día y en su aprendizaje.

“Los niños son resilientes y a veces nos olvidamos de eso. Normalmente son muy buenos para recuperarse y pueden hacerlo muy rápidamente”, afirmó el Director nacional de Educación de Ofsted, Christopher Russell, en entrevista con France 24 en español.

Niños de un colegio en Gran Bretaña interactúan con una compañera de clase que está en aislamiento.
Niños de un colegio en Gran Bretaña interactúan con una compañera de clase que está en aislamiento. © REUTERS / Andrew Boyers

Pérdida de habilidades aprendidas

El reporte encontró que los niños más pequeños, que sabían ir al baño solos, han tenido que volver a usar el pañal mientras que, quienes están en edad escolar, perdieron fortaleza para leer y escribir; fuerza física, al no poder ejercitarse ni jugar en exteriores; otros olvidaron comer con cuchillo y tenedor, usar el bolígrafo y no pueden concentrarse en el salón de clases.

“Los padres han sufrido porque han perdido sus trabajos y han enfrentado desafíos financieros. Muchos padres han luchado con eso y no han podido prestar atención a sus hijos. Algunas personas han estado trabajando desde casa y tienen dificultades para equilibrar el cuidado de los niños y ayudar a su desarrollo, pero también para hacer su trabajo”, explica Russell.

También se encontraron efectos más delicados como aumento en trastornos alimentos y autolesiones y hay preocupación por los niños que eran objeto de violencia física, así como de los niños con necesidades especiales que han estado privados de educación y la calidad de cuidados que requieren.

Bebés de cuarentena

La hija de Sian Glover nació en abril mientras el país estaba detenido en pleno confinamiento y se le conoce como “Covid baby”. Por las medidas de extrema seguridad en los hospitales, su esposo solo pudo acompañarla cuando el trabajo de parto estaba avanzado. El resto del tiempo estuvo sola. Este fue su primer motivo de ansiedad.

Cuando su hija nació, el esposo tuvo que salir del hospital inmediatamente y la familia solo pudo reunirse cuatro días después. La bebé solo conoció al resto de la familia a través de una ventana.

“Mi bebé lloraba mucho con la familia, incluso antes de los 4 meses. Esto no es habitual a esa edad y estoy segura de que se debe a la falta de interacción social”, asegura Glover.

Han sido días felices pero retadores al mismo tiempo para millones de nuevos padres en el Reino Unido. Los bebés no han sido revisados por un médico, salvo en emergencias. Tampoco ha habido una red de apoyo de profesionales ni familiar.

“Sé de algunas amigas que lo han pasado mal, que van desde la ansiedad posnatal por no ser atendidas por un profesional, hasta un niño que pierde una cantidad significativa de peso, lo que luego se descubrió que era alergia a los lácteos. Esta madre primeriza tardó mucho en notar la pérdida de peso, ya que no podían pesar a su bebé, ni nadie más los estaba acompañando”, cuenta Glover.

Son los efectos de la falta de interacción, coincide Emily Tredget, cofundadora de Happity.co.uk, una plataforma que ofrece clases y actividades para niños.

“Los bebés retroceden cuando ven gente nueva, muchos de los cuales no han visto a nadie cara a cara que no sea su familia durante meses. También los niños pequeños que asistían a las clases de nuestros proveedores, que solían ser seguros y extrovertidos, están totalmente abrumados, escondiéndose detrás de sus padres”. 

Por su parte, Russell afirma que el efecto en los bebés es desconocido porque no van a escuelas “durante el período de encierro hubo un aumento significativo del 20 por ciento en la cantidad de bebés que sufrieron lesiones graves por abuso o negligencia”.

Lo cierto es que, como la pandemia continua, no hay certeza de cuál puede ser el verdadero efecto a futuro en los menores y si será duradero o superado rápidamente.

Russell asegura que para evitar que los niños sigan perdiendo sus habilidades las escuelas deben seguir abiertas.

Este un debate sensible y complejo en el país, dado que muchos padres ahora prefieren la educación virtual y solo quieren enviar a sus hijos a la escuela cuando la pandemia termine, pero Ofsted advierte que los costos en la educación de los menores pueden ser altos. 

 

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