SERIE VACUNACIÓN EN FRANCIA

La delicada cadena de frío, uno de los desafíos en la distribución de las vacunas (3/4)

Una foto muestra frascos que contienen la vacuna Pfizer-BioNTech en Toulouse, sur de Francia, el 20 de enero de 2021 durante la campaña de vacunación contra el Covid-19 (coronavirus) para personas mayores de 75 años y personas vulnerables.
Una foto muestra frascos que contienen la vacuna Pfizer-BioNTech en Toulouse, sur de Francia, el 20 de enero de 2021 durante la campaña de vacunación contra el Covid-19 (coronavirus) para personas mayores de 75 años y personas vulnerables. AFP - GEORGES GOBET
10 min

La campaña de vacunación en Francia, como en el resto del mundo, ha significado un gran desafío logístico, debido en parte a que las dosis deben conservarse a temperaturas bajo cero. En el tercer capítulo de nuestra serie sobre la vacunación en la nación francesa, Heloise Mélan y George Yazbeck verificaron la cadena de frío necesaria para el mantenimiento de las inyecciones que recibirán los franceses. 

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Con la ya iniciada campaña de vacunación a sus ciudadanos, Francia espera tener 500.000 dosis semanales de la vacuna desarrollada por las farmacéuticas Pfizer-BioNTech, durante al menos los próximos días de enero. El país cuenta también con inocular a sus ciudadanos con el antígeno del laboratorio norteamericano de Moderna, que el pasado 6 de enero recibió la autorización de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para su uso comercial en toda la Unión Europea (UE). La luz verde francesa llega dos días después de que los funcionarios de la UE aprobaran la vacuna Moderna. 

Lo cierto es que ambas vacunas son del tipo ARN mensajero, lo que implica que necesitan ser conservadas a menos de 70°C. Eso ha significado todo un desafío para la industria farmacéutica, hasta ahora acostumbrada a utilizar vacunas que no debían congelarse ni refrigerarse con un sistema especial. 

La vacuna de Pfizer/BioNTech debe mantener la cadena de frío en todo momento. La única "concesión" es que puede permanecer cinco días a entre 2 y 8 grados Celsius. Esto ha exigido una coordinación de alto nivel para conservar las dosis en su transporte entre el laboratorio de la empresa estadounidense en la ciudad de Puurs, en Bélgica, y las 7.200 residencias de adultos mayores que fueron priorizadas al comienzo de la campaña.

Una cadena de conservación compleja

Antes de ser distribuidas a las casas de reposo, las vacunas fueron conservadas en un centenar de hospitales e instalaciones sanitarias, además de cinco plataformas regionales vigiladas por Salud Pública Francia. La dirección se mantuvo en secreto para evitar posibles sabotajes. 

Para que se respete la cadena de frío, cada eslabón de la cadena (embalajes, vehículos, frigoríficos) debe estar certificado por un organismo independiente. Cémafroid es una de las empresas que trabaja en ello.

Gerard Cavallier, su gerente, explicó que están "trabajando en el sitio, en todo el país, en particular para revisar los nuevos 'supercongeladores' a -70 grados. Esta es nuestra prioridad, lo que significa que tenemos que desprogramar las intervenciones para otros clientes". Según Cavallier, Francia "cuenta con tecnología de refrigeración en punta", por lo que no es la cadena de frío lo que ha retrasado hasta ahora la campaña de vacunación, sino que se debe a otros problemas. 

La Dirección General de Sanidad asegura que desde el pasado 6 de enero se pusieron en servicio 100 supercongeladores en el área de Francia metropolitana y los territorios de ultramar. Estas vacunas que deben mantenerse a tan baja temperatura necesitaron también un cristal especial para sus frascos -fabricados también en Alemania por la empresa Shott- cuyos cristales pueden resistir entre -80 y -500 grados Celsius.

Esta empresa se ha comprometido a entregar 2.000 millones de frascos, para igual cantidad de vacunas, hasta finales de 2021. 

La conservacion de vacunas, un desafío mundial

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No solo Francia ha debido ajustar su logística a este nuevo tipo de vacunas. En Baviera, Alemania, por ejemplo, una parte de las dosis tuvo que ser guardada en neveras de camping y muchas vacunas fueron tiradas los primeros días por miedo a que la cadena de frío se hubiera roto.

En Bulgaria, la primera entrega se realizó a finales de diciembre en camionetas frigoríficas de un fabricante de salchichas, lo que aumentó la desconfianza de la población sobre la inyección. 

Mientras que en España no se pudo recibir las dosis en el último mes de 2020, como estaba previsto, por un problema de temperatura en el seno de la sede belga de Pfizer. Para más tragedia, la tempestad de nieve que golpeó al país a fin de año provocó una interrupción de las entregas aéreas a Madrid, debido a que los aeropuertos tuvieron que cerrar ante el temporal. 

Mayor es el desafío de India, que espera vacunar a 300 millones de personas antes de julio. Mantener la cadena de frío en el país asiático es extremadamente complejo y para conseguirlo establecieron 29.000 puntos de conservación y movilizaron 41.000 congeladores. India, una de las naciones más pobladas del mundo y pionera en el desarrollo de fármacos, es el segundo país del mundo más golpeado por la pandemia, con casi 11 millones de contagios y más de 152.000 decesos por el Covid-19. 

Otros desafíos para la distribución de las dosis contra el patógeno

Al inicio de las campañas de vacunación en Europa, el jefe de Interpol, Jürgen Stock, vaticinó un “alza dramática de la criminalidad” con “robos, asaltos a bodegas y ataques a los transportistas” de vacunas.

Por su parte, el Gobierno francés identificó los “actos de mala voluntad” como los mayores riesgos  entre los que incluye: degradaciones, robos, ciberataques o asaltos a los lugares y a las bodegas, organizados por “militantes anti-vacunas” o incluso actos “terroristas”, según una nota de los ministerios de Salud y del Interior enviada a los perfectos y a las agencias regionales de vacunas.

La Agencia Europea del medicamento fue blanco de un ciber-ataque el pasado 9 de diciembre y varios documentos vinculados a la vacuna de Pfizer-BioNTech fueron pirateados. Microsoft acusó a “grupos estatales o para-estatales” rusos y norcoreanos de haber atacado distintos grupos farmacéuticos buscando la vacuna, lo que fue desmentido por Moscú.

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