Pfizer/BioNTech promete 75 millones de dosis de vacunas adicionales ante presión de la UE

La vacuna Pfizer/BioNTech es la única que hasta ahora ha recibido la aprobación de uso de emergencia de la OMS.
La vacuna Pfizer/BioNTech es la única que hasta ahora ha recibido la aprobación de uso de emergencia de la OMS. © Ina FASSBENDER AFP

Dos de los tres laboratorios que distribuyen vacunas contra el Covid-19 en la Unión Europea se comprometieron a entregar más dosis de las que habían acordado suministrar, aunque la meta sigue por debajo de lo que contrataron en un principio con el bloque comunitario. Este es el panorama de la vacunación, y sus demoras, en los 27 países.

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El primer anuncio lo hizo el laboratorio británico-sueco AstraZeneca el 1 de febrero. Luego de cuestionamientos públicos y de llamadas internas por parte de la Comisión Europea, la farmacéutica dijo que entregaría 9 millones de dosis adicionales para distribuir por lo menos 40 millones de vacunas en los países europeos de aquí a finales de marzo. Es decir, la mitad de las dosis iniciales que habrían pactado con la Comisión.

El laboratorio además comenzará las entregas una semana antes de lo programado y ampliará su capacidad de fabricación en Europa, según confirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras realizar una llamada con siete fabricantes de vacunas el domingo 31 de enero.

Horas después, la misma Von der Leyen afirmó que la alianza de Pfizer/BioNTech se comprometió a entregar 75 millones de dosis adicionales entre abril y junio, para alcanzar un total de 600 millones de vacunas a la UE durante el 2021. 

Aunque los anuncios de más vacunas caen bien en medio de la escasez, es una solución parcial a un problema de fondo que elevó las tensiones entre la UE y los productores de la inoculación contra el Covid-19. Y es que Pfizer, AstraZeneca y Moderna -las únicas tres farmacéuticas autorizadas para distribuir las dosis en el bloque comunitario- anunciaron retrasos considerables en su capacidad de producción. Esto enfureció a los gobiernos europeos y los llevó a incumplir su plan de vacunación en medio de las oleadas de críticas ciudadanas.

La cascada de retrasos

La compañía estadounidense Pfizer fue la primera en anunciar una disminución en su producción de vacunas para el bloque. El 15 de enero, la farmacéutica justificó la reducción temporal en Europa argumentando que necesitaba mejorar su capacidad de producción en su planta en Puurs, Bélgica.

“Como consecuencia, habrá menos dosis disponibles para los países europeos a finales de enero y principios de febrero”, explicó a AP Line Fedders, portavoz de Pfizer Dinamarca. Y la advertencia se hizo realidad. A Polonia y Rumania solo llegaron la mitad de las vacunas esperadas y en Italia se redujeron entre un 20 y un 30 %.

Sin haberse recuperado de ese golpe, una semana después la UE recibió la notificación de AstraZeneca de que ellos tampoco podrían cumplir con las dosis programadas para el primer trimestre del año, a pesar de que para entonces todavía no tenía la autorización para distribuir la vacuna. “La Comisión Europea y los Estados miembros expresaron su profundo descontento con esto. Insistimos en un calendario de entrega preciso sobre cuya base los Estados miembros deberían planificar sus programas de vacunación, sujeto a la concesión de una autorización de comercialización provisional”, dijo Stella Kyriakides, comisaria europea de Salud y Seguridad Alimentaria.

Aunque Kyriakides no mencionó cuántas vacunas se retrasarían, las agencias Reuters y AP aseguran que AstraZeneca recortó poco más del 60 % de las dosis prometidas al bloque, al reducirlas de 80 a 31 millones en el primer trimestre de este año.  En cambio, la agencia EFE habla de una reducción del 25 %.

Hasta el momento no se conoce oficialmente cuál fue la meta, ya que el contrato que publicó la Comisión Europea para presionar con el cumplimiento tiene tachadas las frases que especifican cuántas dosis tenía que proveer AstraZeneca entre enero y marzo de este año.

Sin vacunas suficientes, los gobiernos no pueden cumplir los cronogramas que prometieron

Los retrasos de Pfizer y AstraZeneca desencadenaron una demora generalizada en los planes de vacunación que no cayó nada bien en los gobiernos y en sus poblaciones. El primer ministro irlandés, Micheal Martin, le dijo a la emisora 'RTE' que la falta de vacunas de AstraZeneca los ponía “en un problema” pues ese laboratorio “iba a ser el catalizador que permitiría pasar del nivel bajo a la vacunación masiva”.

En Alemania, donde las críticas se han enfilado en contra del gabinete de Angela Merkel, inicialmente las autoridades hicieron caso omiso al anuncio de AstraZeneca e insistieron en que el laboratorio debería cumplir su meta de 3 millones de vacunas para febrero para ese país. Sin embargo, los más recientes cálculos del Ministerio de Salud apuntan a que Alemania enfrentará por lo menos diez semanas de “escasez” de vacunas.

Las reacciones italianas fueron más drásticas y desde el primer ministro Giuseppe Conte hasta el ministro de Relaciones Exteriores Luigi Di Maio amenazaron con demandar a las compañías por hacerlos incumplir su plan de vacunación. “Este es un contrato europeo que Pfizer y AstraZeneca no están respetando y por esta razón tomaremos acciones legales (…) Estamos trabajando para que nuestro programa de planes de vacunas no cambie”, sostuvo Luigi Di Maio en la cadena televisiva RAI.

Y en Francia se aplazó un 5 % de las citas de vacunación previstas. Además, las autoridades optaron por priorizar las inoculaciones para quienes ya requieren la segunda dosis, a pesar de que el país solo recibirá la mitad de las 9 millones de vacunas que AstraZeneca le debía proveer hasta finales de marzo.

En suma, la escasez de vacunas impide que los países de la Unión Europea avancen o comiencen en la tan esperada vacunación masiva, que se tiene como el único antídoto efectivo contra la pandemia. Hasta ahora, en todo el bloque comunitario, el promedio de vacunación es de solo 2,74 personas inoculadas por cada 100 habitantes. Ni siquiera en Malta, que es el país de la UE que tiene de lejos el mayor porcentaje, se supera la cifra de 6 personas vacunadas de cada 100, según el rastreador Our World in Data, de la Universidad de Oxford.

El panorama es aún más sombrío si se tiene en cuenta que la Unión Europea firmó contratos que, en teoría, le garantizaban vacunar a más del 80 % de toda la población de los 27 Estados miembros.

Como si fuera poco, el 29 de enero, Moderna también se sumó a las demoras. En Italia, la compañía entregó un 20 % menos de las vacunas que tenía planeado suministrar, según Domenico Arcuri, comisionado especial de Italia para la emergencia del Covid-19.

Las tensiones entre la Comisión Europea y las farmacéuticas

Los retrasos de todas las compañías que proveen las vacunas en la UE hicieron que el organismo regulador subiera el tono del debate. El primer paso de la Comisión Europea fue pedirle a AstraZeneca que dijera cuántas vacunas había fabricado para los 27 países europeos y en qué lugares las había distribuido.

El presidente ejecutivo del laboratorio, Pascal Soriot, reaccionó públicamente por primera vez y dijo que ellos sí cumplían con sus compromisos. Soriot defiende que el número de vacunas a proveer es una cifra objetiva y no una meta firme, pues la producción depende de la capacidad, y la capacidad tuvo problemas por el aumento frenético de la demanda en todo el mundo.

Pero la Comisión no paró allí. Todo lo contrario. El 29 de enero tomó la primera medida antimercantilista en medio siglo: controlar la exportación de las vacunas producidas en su territorio.

Ahora, para que una farmacéutica venda a países fuera de la UE las vacunas que produce en suelo europeo, primero tendrá que comunicar sus intenciones a las autoridades de los países donde tienen las plantas de producción y posteriormente deberá tener una autorización para exportar las dosis. Además, las compañías tienen que mostrarle a la Comisión Europea todos los datos de la distribución de vacunas desde el 29 de octubre.

Luego de ese mecanismo de presión vinieron varias conversaciones entre las autoridades europeas y las farmacéuticas. Y como lo dijo Von der Leyen, las llamadas concluyeron en que AstraZeneca y Pfizer aumentaron el número de las dosis prometidas. Mientras el avance en las negociaciones se refleja en la práctica, la Unión Europea sigue enfrentando la escasez de vacunas y las críticas de la ciudadanía, cansada de cuarentenas, restricciones y desempleo. 

Con Reuters, AP y EFE

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