La comunidad internacional exige la liberación de Navalny, el gran enemigo de Putin

El líder de la oposición rusa, Alexéi Navalny, acusado de desobedecer una sentencia por malversación, haciendo un gesto con la mano en Moscú, Rusia, el 2 de febrero de 2021.
El líder de la oposición rusa, Alexéi Navalny, acusado de desobedecer una sentencia por malversación, haciendo un gesto con la mano en Moscú, Rusia, el 2 de febrero de 2021. © Prensa del Tribunal del Distrito de Simonovsky

La Unión Europea pide la liberación de Alexéi Navalny; Estados Unidos estudia una respuesta junto a sus aliados; mientras que los vecinos Lituania y Letonia exigen sanciones. Analistas consideran que el arresto es el último recurso del Kremlin para evitar una victoria opositora en las elecciones al Parlamento de septiembre. ¿Un miedo acorde a la amenaza que supone Navalny para Putin?

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La condena contra el opositor ruso Alexéi Navalny causa gran repercusión dentro de Rusia como en el extranjero. La denuncia contra la vulneración de los derechos humanos se junta con la oportunidad que supone a nivel geopolítico debilitar a una potencia rival. 

Para la Unión Europea, Estados Unidos y organismos internacionales se trata de un abuso por parte del Kremlin; mientras que desde Rusia consideran que son injerencias externas que blanquean los delitos cometidos por Navalny. 

La sentencia de tres años y medio de cárcel por haber violado su libertad condicional, mientras se recuperaba del envenenamiento, ha provocado una nueva noche de protestas en Rusia, saldándose la jornada con 750 detenidos. 

En el mundo piden desde la liberación hasta sanciones contra Rusia

La Unión Europea no ha tardado en reaccionar ante la sentencia contra Navalny. Y lo ha hecho por distintas vías. Josep Borrell, líder de Exteriores de la Unión Europea, contestó con dureza por Twitter: "La sentencia contra Navalny contraviene los compromisos internacionales de Rusia sobre el Estado de Derecho y las libertades fundamentales. Va en contra del veredicto del TEDH, que dictaminó que este caso es arbitrario e irrazonable".

De hecho, esta semana se espera la llegada de Borrell a Moscú para tratar los arrestos contra manifestantes y los compromisos de Rusia a nivel internacional. También respondió de manera similar la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, que rechazó la condena "de la forma más rotunda posible". 

Estados Unidos habla directamente de coordinar una respuesta con sus aliados para responsabilizar a Rusia por la condena. Lo expresó Antony Blinken, secretario de Estado estadounidense, en un comunicado: "Incluso mientras trabajamos con Rusia para promover los intereses de Estados Unidos, nos coordinaremos estrechamente con nuestros aliados y socios para responsabilizar a Rusia por no defender los derechos de sus ciudadanos".

Otro líder que pidió la liberación de Navalny fue el presidente de Francia, Emmanuel Macron, que también se expresó rápidamente en Twitter: "La condena contra Alexéi Navalny es inaceptable. Un desacuerdo político nunca es un crimen. Pedimos su liberación inmediata". Macron escribió el tuit en francés y en ruso. 

Los vecinos de Rusia del Báltico también aprovecharon la oportunidad para expresar su rechazo. Lituania y Letonia pidieron sanciones contra Rusia. Desde Lituania amenazan con sancionar si la Unión Europea no se apresura; mientras que Letonia calificó la sentencia de "cínica". 

De las organizaciones internacionales en defensa de los derechos humanos destaca la respuesta en Twitter de Kenneth Roth, director Ejecutivo de Human Rights Watch (HRW): "La sentencia de prisión contra Navalny es monstruosamente injusta. Debería ser liberado de inmediato. Como dijo en su discurso de clausura en la corte hoy, el Kremlin tiene como objetivo 'encarcelar a una persona para intimidar a millones'. Es más probable que enfurezca a millones ".

El Kremlin no tiene intención de liberar a Navalny; crecen las protestas

Pero la cadena de respuestas internacionales no inquietan al Kremlin. De hecho, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso rechazaron las peticiones de liberación y tildaron estos llamados internacionales de estar divorciados de la realidad. 

"No se inmiscuyan en los asuntos internos de un Estado soberano. Y recomendamos que todos se ocupen de sus propios problemas", dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova.

Más dialogante estuvo el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, que se mostró abierto a conversar, aunque aseguró que no hará caso a las críticas exteriores: "Estamos dispuestos a explicar todo con paciencia, pero no vamos a reaccionar a las declaraciones paternalistas ni a tomarlas en cuenta".

Sin embargo, también se alzan las voces de los críticos del Kremlin. Así se expresó el también opositor Mihail Jodorkovski: "Queridos Alexéi y Yulia, entiendo mejor que nadie lo difícil que es para ustedes este momento, a pesar de que ya esperaban esta decisión. Creo que superarán otra prueba con honor. Vergüenza para el corrupto sistema judicial y el cobarde líder del Kremlin".

Un grito de rabia que llega a las calles. El grupo de monitoreo de protestas OVD-Info contó unas 750 personas detenidas en las manifestaciones del martes contra la detención de Navalny. Unos arrestos que se produjeron desde antes de que se reuniera el Tribunal y que continuaron después, cuando Navalny pidió a sus partidarios que protestaran cerca del Kremlin. 

Las protestas comenzaron tras la detención del opositor del 17 de enero. En los dos últimos fines de semana se han vivido manifestaciones multitudinarias. Según datos de AP, las marchas dejaron más de 5.750 detenidos, el mayor número desde la época soviética.

Alexéi Navalny, el activista de la anticorrupción

Diez años de actividad política le han valido a Alexéi Navalny para convertirse en el hombre más temido del poderoso Vladimir Putin en Rusia. "Si Navalny permanece libre, es absolutamente capaz de enterrar las aspiraciones del Kremlin en las elecciones a la Duma de septiembre", dijo el analista político Abbas Gallyamov. 

10 años de activismo político: en la imagen Aléxei Navalny es detenido el 3 de mayo de 2012.
10 años de activismo político: en la imagen Aléxei Navalny es detenido el 3 de mayo de 2012. © Alexander Nemenov / AFP

Pero, ¿quién es Navalny? Bloguero, abogado anticorrupción, organizador de protestas y, desde este martes, preso. Un encarcelamiento, consecuencia del fracaso del envenenamiento sufrido en septiembre. Un intento de asesinato que desde las miradas exteriores apunta directamente a los servicios de inteligencia rusos. 

Sin embargo, la recuperación de Navalny le permitió volver en enero a Rusia, donde fue detenido. De esta forma desaparecía un rival del radar, como ocurriese antes con Mihail Jodorkovski, encarcelado en Siberia (2003) o el opositor, Boris Nemtsov, asesinado frente al Kremlin en 2015. 

Navalny ha sido detenido en distintas ocasiones, también ha sufrido varios ataques por envenenamiento y ha sido vetado de distintas elecciones. Sin embargo, siempre se ha mantenido en Rusia, convocando durante años las mayores manifestaciones de las últimas décadas. Tras su envenenamiento, además, ha ganado gran relevancia internacional.

Una de sus fortalezas como opositor han sido las redes sociales, donde consigue llegar a los seguidores más jóvenes con un lenguaje agudo y contundente, burlándose habitualmente de Putin al que en el juicio de este martes llamó "Vladimir el envenenador".

Aléxei Navalny era el gran rival de Vladimir Putin en las elecciones parlamentarias de septiembre
Aléxei Navalny era el gran rival de Vladimir Putin en las elecciones parlamentarias de septiembre © Mikhail Klimentyev / AFP

Navalny ha tenido gran habilidad para destapar escándalos de Putin: el último, un vídeo de Youtube publicado tras su arresto donde se ve una opulenta residencia en el Mar Negro que, según Navalny, pertenece al presidente ruso. El vídeo ha sido visto 100 millones de veces u ha alimentado el descontento de los rusos que luchan contra la recesión económica, el coronavirus y asisten incrédulos a la corrupción generalizada. 

Sin embargo, existen sombras sobre su perfil ideológico. La oposición liberal desconfía de Navalny, quien fue expulsado del partido político Yábloko por sus ideas nacionalistas. De hecho, ha participado en eventos del ultranacionalismo ruso. Pero desde el nacionalismo también surgen dudas por sus conexiones con Estados Unidos, al haber participado en la beca del programa World Fellows en la Universidad de Yale en 2010. 

Con EFE, Reuters y AP

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