Cómo la vacunación contra el Covid-19 en la UE se convirtió en la mejor publicidad para el Brexit

Una furiosa disputa por la escasez de la vacuna británica contra el Covid-19, la de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, amenaza con avivar el conflicto con el Reino Unido.
Una furiosa disputa por la escasez de la vacuna británica contra el Covid-19, la de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, amenaza con avivar el conflicto con el Reino Unido. © AFP/Justin Tallis

Mientras los países de la Unión Europea (UE) sufren las consecuencias de retrasos en el plan de vacunación contra el Covid-19, los analistas condenan el proceso de adquisición de vacunas de Bruselas al ver como, en cambio, la inmunización avanza rápidamente en el exmiembro del bloque comunitario: El Reino Unido.

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Debido a un programa de adquisiciones problemático, la tasa de vacunación de la UE es alrededor de una quinta parte de la del Reino Unido. El Gobierno británico ya ha inmunizado a más de 10 millones de personas, la tercera cifra más alta detrás de Israel y los Emiratos Árabes Unidos. Lo hizo después de reunir la mayor reserva de antídotos per cápita el año pasado.

Las vacunas se necesitan con mayor urgencia en Portugal, con un sistema sanitario colapsado, pero el jefe del plan de vacunación advirtió el miércoles 3 de febrero que la nación "no puede hacer mucho más", ya que la UE no ha adquirido suficientes inyecciones.

En España, las autoridades detuvieron el 27 de enero todos los procesos de inoculación en la comunidad de Madrid durante diez días, debido a la falta de nuevas dosis. Al día siguiente, tres regiones de Francia, incluida el área de París se enfrentaron a tal déficit que tuvieron que suspender la acogida de nuevas personas al programa de inmunización para garantizar que los que ya habían recibido la primera de las dos dosis necesarias pudieran terminar el proceso.

"Sin urgencia"

Esto se produjo en medio de la tensión entre la Comisión de la Unión Europea y la farmacéutica AstraZeneca, que desarrolló su vacuna con la Universidad de Oxford. La UE anunció que preveía la llegada de alrededor de 80 millones de dosis para marzo. Pero el pasado 22 de enero, la firma anglo-sueca informó a la UE que, debido a problemas en una fábrica en Bélgica, solo podía entregar 31 millones de dosis en ese plazo.

Por su parte, el Reino Unido firmó su acuerdo tres meses antes que la UE, lo que le dio a AstraZeneca tiempo para resolver los problemas logísticos, según señaló la compañía. Bruselas pidió incluso a la firma que desviara suministros que tenía comprometidos con el Gobierno británico, pero la farmacéutica respondió que su contrato con Londres se lo impedía.

El Reino Unido negoció un "contrato mucho más estricto", dijo Adrian Wooldridge, editor político de The Economist y coautor de 'The Wake-Up Call', un libro sobre la pandemia del Covid-19.

Un miembro del Servicio de Bomberos y Rescate de Hampshire prepara una dosis de la vacuna Oxford-AstraZeneca en la estación de bomberos de Basingstoke, en Basingstoke, Reino Unido. 4 de febrero de 2021.
Un miembro del Servicio de Bomberos y Rescate de Hampshire prepara una dosis de la vacuna Oxford-AstraZeneca en la estación de bomberos de Basingstoke, en Basingstoke, Reino Unido. 4 de febrero de 2021. © Reuters / Peter Cziborra

El pasado 1 de febrero, AstraZeneca acordó suministrar otros 9 millones de dosis a la UE, lo que significa un total de 40 millones de inyecciones para finales de marzo, la mitad de lo que la el bloque esperaba inicialmente.

La Unión Europea también ha tenido problemas con las vacunas de Moderna. El 29 de enero, la empresa de biotecnología estadounidense le informó al Gobierno italiano que le entregaría un 20 por ciento menos de antídotos de lo planeado para principios de febrero. Mientras tanto, el Gobierno francés aseguró que recibiría un 25 por ciento menos de lo esperado para febrero.

Lo mismo ocurre con la vacuna de Pfizer-BioNTech. Después de que Bruselas realizó su primer pedido en noviembre, el gigante farmacéutico estadounidense anunció el 15 de enero importantes retrasos en la distribución de dosis a la UE, lo que llevó a seis países a escribir a la Comisión, quejándose de una situación "inaceptable".

Una vez más, Reino Unido actuó mucho más rápido, pues compró sus dosis de Pfizer-BioNTech en julio, cuatro meses antes que Bruselas. Pfizer ofreció al bloque comunitario 500 millones de dosis el mismo mes, pero Bruselas rechazó la propuesta, considerándola demasiado cara, según un documento interno de la UE visto por Reuters.

“Los pedidos llegaron tarde y se centraron en el precio; parece que la UE pensó que las vacunas no eran una prioridad”, dijo Nicolas Bouzou, director de la firma de asesoría Asterès, con sede en París.

El verano pasado, en la UE "no hubo urgencia" porque "el contraste con la calamidad sanitaria en Estados Unidos hizo olvidar a los funcionarios europeos que la pandemia era en realidad un estado de emergencia que requería un enfoque decisivo de la vacunación", aseguró Bruno Macaes, político científico del Instituto Hudson de Washington D.C. y ex Secretario de Estado para Asuntos Europeos de Portugal, en un artículo que escribió la revista británica UnHerd.

Antes de la pandemia, la Unión Europea dejó la política sanitaria a los gobiernos nacionales. Sin embargo, Bruselas se hizo cargo de la adquisición de vacunas en el verano de 2020, como parte de lo que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, llamó una “Unión Europea de la Salud” en su discurso sobre el “Estado de la Unión” en septiembre.

Los Estados miembros eran libres de optar por no participar en este esquema supranacional, pero ninguno lo hizo. El Brexit hizo que para el Reino Unido fuera "fácil" seguir su propio camino con las vacunas, destacó Bouzou.

“La Comisión de la UE es muy buena para negociar cosas como acuerdos comerciales, pero tradicionalmente no ha tenido competencia en asuntos como las vacunas y las negociaciones de contratos, que se dejaron en manos de los Estados miembros (…) La Comisión decidió aumentar su competencia y no estaba a la altura del trabajo, no tenía las personas adecuadas ni las habilidades indicadas", señaló Wooldridge.

Por el contrario, el Gobierno británico puso al frente de su programa de adquisición de vacunas a una exitosa capitalista de riesgo especializada en biociencias, Kate Bingham.

"Su competencia consiste en comprar vacunas y redactar contratos, y esa no es la competencia de Ursula Von der Leyen ni de nadie a su cargo", dijo Wooldridge.

Una frontera dura a punto de imponerse

Bruselas fue aclamada por ser un ejemplo en la protección de los intereses de sus estados miembros durante el convulso divorcio de Londres. Sin embargo, el 29 de enero, el fiasco de la vacuna amenazó con socavar esa competencia. En lo que muchos consideraron un signo de desesperación, la UE activó una disposición de emergencia en el acuerdo del Brexit para imponer controles a la exportación de las vacunas enviadas a Irlanda del Norte.

Archivo-La bandera de la Unión Europea y la bandera nacional de Irlanda, en los terrenos del Hotel Carrickdale, en la carretera fronteriza entre Dundalk, Irlanda y Newry en Irlanda del Norte, en Irlanda el 1 de febrero de 2020.
Archivo-La bandera de la Unión Europea y la bandera nacional de Irlanda, en los terrenos del Hotel Carrickdale, en la carretera fronteriza entre Dundalk, Irlanda y Newry en Irlanda del Norte, en Irlanda el 1 de febrero de 2020. © AFP/Paul Faith

Esto habría requerido una frontera dura entre la provincia británica y la República de Irlanda, después de que pasaron años de disputas por el Brexit para mantener la frontera abierta mediante una solución en la que Londres, Dublín y Bruselas pudieran estar de acuerdo. El Acuerdo del Viernes Santo de 1998, que puso fin a los problemas, obliga tanto al Reino Unido como a la República de Irlanda a garantizar una frontera abierta.

La Comisión de la UE cambió de dirección unas horas después de su anuncio, y desistió ante la indignación de Belfast, Londres y Dublín.

A pesar de dar marcha atrás en Irlanda del Norte, la Comisión de la UE impuso el mismo día un reglamento que bloquea las exportaciones de vacunas a unos 100 países, a menos de que los exportadores reciban una exención de su Gobierno nacional. Esto provocó una reprimenda de la Subdirectora General de la OMS, Mariangela Simao, quien dijo que la prohibición de las exportaciones constituye una “tendencia preocupante”.

"La mejor publicidad para el Brexit"

Los errores del bloque comunitario con las vacunas provocaron incluso duras críticas en Alemania, el país más proeuropeo del continente. El manejo de la Comisión en la adquisición de vacunas ha sido "un fiasco", dijo el jueves el vicecanciller y ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, al resto del gabinete.

Es "la mejor publicidad del Brexit (…) Los partidarios de la línea dura del Reino Unido no olvidarán el auto gol sobre el Brexit de Von der Leyen al casi imponer una frontera dura a Irlanda del Norte, mientras que los eurófilos británicos "se preguntarán cada vez más si la salida de Bruselas fue tan mala o no después de todo", escribió el semanario Die Zeit, pilar de la eurofilia alemana, en un editorial el fin de semana pasado.

Archivo-Portada del periódico británico Daily Express, que dice: "nuestro futuro, nuestro Reino Unido, nuestro destino", anunciando la salida total del territorio británico de la Unión Europea, tras el fin del periodo de transición, el 1 de enero de 2021.
Archivo-Portada del periódico británico Daily Express, que dice: "nuestro futuro, nuestro Reino Unido, nuestro destino", anunciando la salida total del territorio británico de la Unión Europea, tras el fin del periodo de transición, el 1 de enero de 2021. © France 24

Por otra parte, y como previeron varios expertos, el Brexit ha impuesto una costosa fricción en el comercio, mientras que el acuerdo de Boris Johnson reemplazó el riesgo de una frontera dura entre el Reino Unido y la República de Irlanda por la realidad de barreras entre su provincia de Irlanda del Norte y el resto del territorio británico, lo que generó preocupación e ira entre muchos sindicalistas en la provincia. "Los detalles del Brexit no han funcionado bien", dijo Wooldridge.

No obstante, el fiasco de las vacunas en la UE "no podría haber sido mejor diseñado para los partidarios del Brexit, demostrando su idea de que salir de la UE significa dejar una institución esclerótica", agregó.

"Tiene un efecto geopolítico (…) La UE parece un perdedor, mientras que el Reino Unido, Estados Unidos, Israel e incluso Rusia parecen líderes", concluyó Bouzou.

*Este artículo fue adaptado de su original en inglés

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