Se aproxima el final para el “inaceptable” mercado de aves de París

Una persona lleva un periquito en el mercado de aves de París en la Île de la Cité el 6 de mayo de 2018.
Una persona lleva un periquito en el mercado de aves de París en la Île de la Cité el 6 de mayo de 2018. © Gerard Julien / AFP

El trino de los periquitos los domingos bajo los toldos cristalinos de hierro en la Île de la Cité, en París, pronto dejará de oírse. La ciudad decidió la semana pasada cerrar el icónico mercado semanal de aves, a pocos pasos de la catedral de Notre-Dame en el corazón de la capital francesa, apelando a la preocupación por los derechos de los animales y a las constantes irregularidades.

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Junto con el mercado diario de flores de la isla en la Place Louis Lépine, el mercado de aves también ha sido un elemento fundamental para generaciones de parisinos, remontándose al siglo XIX. La decisión de la Alcaldía de prohibir el comercio de aves ocurre mientras el mercado contiguo -oficialmente el Mercado de Flores de la Reina Elizabeth II, pues fue rebautizado en su honor durante la visita de la monarca británica en 2014- espera una renovación de 5 millones de euros entre 2023 y 2025.

Para algunos, los cacofónicos puestos de aves, los costales de yute con semillas, las pilas de jaulas, los acuarios y una variedad de otros pequeños animales transmiten el encanto del París antiguo. Pero para los activistas por los derechos de los animales, el lugar es una cruel reliquia, un “vestigio de otro tiempo” y debe terminarse.

“Enjaular a las aves es cruel y arcaico”, declaró uno de estos grupos, PAZ (Paris Animaux Zoopolis), en una petición que realizó contra el mercado de aves que reunió más de 2.500 firmas.

“Las priva de su libertad y de su comportamiento más elemental, que es volar. Además, la gran mayoría de las aves vendidas en Île de la Cité son exóticas. No están acostumbradas a nuestros climas y son muy vulnerables a la exposición al exterior”, indicó PAZ. Afirmó que la presencia del mercado también fomenta “la cría y en algunos casos la captura ilegal” de aves.

La Alcaldía argumentó que el mercado, ubicado frente a la entrada adoquinada de la sede central de la Policía, se convirtió en un centro de comercio ilegal de las criaturas, a pesar de los recurrentes esfuerzos por ponerle fin.

Una investigación de la Oficina Nacional Francesa de Caza y Vida Silvestre (ONCFS, por sus siglas en francés) de 2013, condujo al arresto de siete personas en el mercado. Se confiscaron 46 jilgueros europeos durante la operación. Los pájaros son codiciados por la belleza de su canto y eran vendidos hasta por 150 euros cada uno.

“Por varios años se ha sabido que este mercado se convirtió en el epicentro de una red de tráfico de aves” en la región, declaró el alcalde adjunto de París, Christophe Najdovski. “Y, aun así, a pesar de haber realizado varias acciones, el tráfico todavía persiste hoy en día”.

Najdovski, cuyo portafolio incluye el bienestar animal, aseguró que los animales son exhibidos en el mercado de una manera “inaceptable según los estándares de bienestar animal que se deben cumplir actualmente”. Su Europe Ecologie Les Verts -el Partido Verde, que está aliado con los Socialistas de la alcaldesa Anne Hidalgo- ha hecho lobby por la prohibición. La ciudad aprovechó la oportunidad de la renovación del mercado de flores para modificar las regulaciones que aplican en el lugar.

Hasta el momento, 13 comercios tienen autorización para operar en el mercado de aves, aunque la ciudad afirma que sólo siete de estos todavía venden pájaros. El mercado también ha atraído vendedores ambulantes no registrados, que regularmente montan puestos de venta en el lugar, a pesar de un estatuto de 2004 que les prohibió vender aves. La ciudad ha prometido apoyar a los comerciantes establecidos, que se verán afectados una vez que cierre el mercado.

Algunos fanáticos de las aves se han enfurecido con la posibilidad del cierre. “Esos activistas y ecologistas nos describen como cazadores furtivos y hablan de abuso animal, pero nosotros somos aficionados. Cuidamos a nuestros pájaros, los amamos. ¡Y no criamos especies protegidas!”, le dijo en enero al periódico Le Parisien Issam Akrouti, quien lidera el Cercle Ornithologique Lutétien, un grupo amante de los pájaros ubicado en París.

“Por supuesto, no se debe encerrar a los pájaros salvajes en jaulas, pero nuestros canarios y periquitos no sobrevivirían ni dos días si los liberamos en la naturaleza”, le dijo Akrouti al periódico. El empresario explicó que, aunque las aves estén exhibidas en jaulas mientras están en el mercado, por lo general viven en aviarios o vuelan libres dentro de la casa de las personas, y sus jaulas únicamente sirven como “dormitorios”.

Gatitos, cachorros, delfines o visones

El cierre del mercado de aves es el último esfuerzo que realiza la ciudad de París, y Francia en general, por mejorar su historial en derechos animales.

Durante la misma asamblea de la Alcaldía de París que aprobó el cierre del mercado de aves, la ciudad le hizo un llamado al gobierno francés para prohibir la venta de gatos y cachorros de menos de seis meses en las tiendas de mascotas a partir del 2022. También le pidió a la policía de la ciudad que detuviera la pesca deportiva con carnadas vivas o con anzuelos de púas en las aguas de la capital francesa.

En enero, la Cámara Baja de la Asamblea Nacional francesa aprobó una ley para terminar con el uso de animales salvajes en los circos a nivel nacional y para prohibir el cautiverio de delfines y ballenas orca en los parques marinos. Mientras los diputados debatían esa legislación, Parc Astérix, un parque de diversiones en el noroeste de París anunció que cerraría su acuario de delfines, que funciona hace 32 años, y que enviaría a sus ocho animales a otro lugar en Europa, dejando sólo dos parques marinos con esas criaturas en Francia.

La nueva legislación también tiene como objetivo prohibir la cría de visones para piel y reforzar las reglamentaciones sobre la venta de mascotas y las penalidades por abuso animal.

La ciudad de París ya había decidido dejar de autorizar los circos que ofrezcan entretenimiento con animales vivos a partir del 2020.

Entretanto, la lucha de Paris Animaux Zoopolis continúa. La activa campaña del grupo incluye hacer lobby por una prohibición a nivel nacional de la pesca con carnada viva.

También quiere que se prohíba por completo la pesca deportiva en París, “para evitar infligir innecesariamente gran sufrimiento y agonía a muchos peces”. PAZ afirma que como ya no está permitido consumir los pescados que se obtienen de los ríos contaminados de la ciudad, la pesca permite que las criaturas sean cruelmente tratadas como juguetes.

Artículo adaptado de su original en France 24 en inglés

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