La reina Isabel II rompe su silencio y asegura estar "preocupada" por los duques de Sussex

Imagen de archivo de la reina Isabel II, de 94 años, en Reino Unido.
Imagen de archivo de la reina Isabel II, de 94 años, en Reino Unido. REUTERS - Toby Melville

La Casa Real británica responde a las polémicas declaraciones de los duques de Sussex, Harry y Meghan, vertidas durante una entrevista con la periodista Oprah Winfrey. La monarca británica asegura sentirse "entristecida" por las acusaciones de racismo contra la institución monárquica.

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No ha tardado en llegar la respuesta de la Casa Real británica a las polémicas declaraciones de Meghan Markle y el príncipe Harry.

El palacio de Buckingham emitió este martes 9 de marzo un comunicado afirmando su “preocupación” y “entristecimiento” ante las acusaciones de racismo que los duques de Sussex afirmaron haber sufrido antes de alejarse de la vida pública y la realeza. Reino Unido amaneció estremecido el pasado lunes después de las confesiones de Harry y Meghan durante una entrevista televisada con la célebre periodista estadounidense Oprah Winfrey, y que empaña la imagen de la institución monárquica.

Ahora, la reina Isabel II firma una escueta nota en la que asegura que la realeza británica está triste por las difíciles experiencias de su nieto Harry y su esposa, la exactriz estadounidense Meghan Markle, quien durante la entrevista aseguró haber tenido pensamientos suicidas durante su embarazo debido a la presión mediática y las críticas en el seno de la familia real, que le negó su ayuda.

 

Sin embargo, el momento más explosivo de la entrevista fue cuando Meghan acusó –sin nombres– a miembros de la familia de hacer comentarios racistas sobre el color de la piel de su primer hijo, Archie, de un año de edad. Meghan, cuya madre es afroamericana, aseguró que “durante los meses de embarazo hubo preocupaciones y conversaciones sobre lo oscura que podría ser su piel cuando naciera”.

En un intento por desmentir las acusaciones y limpiar su imagen, el palacio de Buckingham rompió su habitual silencio y dijo que abordaría el tema en privado: “Las cuestiones planteadas, en particular la de la raza, son preocupantes. Aunque algunos recuerdos pueden variar, se toman muy en serio y serán abordados por la familia en privado”. Además, aseguran que los duques de Sussex y su familia “siempre serán miembros muy queridos de la familia".

Según los medios británicos, las preocupantes declaraciones sobre la salud mental de la duquesa y, especialmente, sobre las cuestiones raciales, han llevado a la institución monárquica a solicitar una investigación para esclarecer el tema. Y es que Meghan dio a entender que el hecho de que su hijo tuviera “raza mixta” podría ser uno de los motivos por los que se le negó el título de príncipe y los privilegios que le acompañan.

El papel de la prensa, en especial de los tabloides británicos, ha sido siempre un punto de inflexión dentro de la familia real, acostumbrada a acaparar portadas sensacionalistas. Según el príncipe Harry, la familia real tenía un acuerdo silencioso “poco saludable” con los tabloides y estaban muy alarmados sobre la imagen que estos ofrecen sobre ellos. “Hay un nivel de control por el miedo que ha existido durante generaciones", relató Harry durante la entrevista. 

Si bien se trata de un duro golpe a la ­–cada vez más criticada­– imagen de la Casa Real británica, financiada por los contribuyentes británicos, los partidarios de la familia de Isabel II afirman que la monarquía sobrevivirá al menos hasta que la máxima monarca sea reina. "Es muy fácil en estos momentos -y estamos en un momento- tener pensamientos oscuros sobre el futuro de la monarquía. Creo que es bastante seguro, pero no se puede negar que este es un golpe significativo y una crisis difícil de navegar para ellos”, afirmó a Reuters un antiguo asesor real.

La reina Isabel, de 94 años, intentará una vez más capear el temporal. Y es que cada vez son más recurrentes las críticas a la institución, cuyo patrimonio se extiende durante más de 1.000 años de historia, después de la denominada “crisis de las estatuas” que surgió durante las protestas de Black Lives Matter el año pasado, cuando miles de personas pintaron graffitis y se manifestaron pidiendo la retirada de los símbolos colonialistas y esclavistas, todos ellos relacionados con antiguos miembros de la realeza.

 

Pero es ahora, cuando la crisis surge dentro de su propio seno familiar, que la amenaza a la institución parece más real. Una situación con muchos paralelismos con los escándalos extramatrimoniales –en la década de los noventa– del hijo de la reina, Carlos, que acabaron con la vida de su esposa Diana de Gales, madre del príncipe Harry y del futuro heredero al trono Guillermo, por la presión mediática a la que se vio sometida y que muchos comparan con la situación sufrida por Meghan.

Por el momento, las encuestas de opinión muestran un fuerte apoyo a la reina, incluso entre los republicanos. Pero la ruptura generacional en una sociedad que está revisando su pasado y cuyas nuevas generaciones son conscientes del pasado racista y colonialista del máximo órgano británico podrían tener repercusiones en un futuro cercano para la familia real, que depende de su capacidad de adaptación a los nuevos tiempos.

Con Reuters, EFE y medios locales

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