Crece la incertidumbre en torno a la vacuna de AstraZeneca tras nuevas suspensiones

Un trabajador sanitario con un frasco de la vacuna de AstraZeneca contra el Covid-19, durante una campaña de vacunación en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid, España, el 25 de febrero de 2021.
Un trabajador sanitario con un frasco de la vacuna de AstraZeneca contra el Covid-19, durante una campaña de vacunación en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid, España, el 25 de febrero de 2021. © Pierre-Philippe Marcou / AFP

Francia, España, Alemania, Países Bajos e Irlanda fueron los últimos países en sumarse a la lista de Estados que decidieron suspender temporalmente la administración de la vacuna británica debido a los casos de posibles coágulos en la sangre tras su aplicación en algunos pacientes. Desde Reino Unido y la misma farmacéutica, mantienen que el medicamento es “seguro”. 

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Varios países europeos han mostrado su temor y dudas respecto a la seguridad de la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford después de detectarse algunos casos de coagulación de sangre en personas recién vacunadas. Los últimos países en sumarse a la creciente lista de suspensiones de la vacuna fueron Francia, España, Alemania, Irlanda y Países Bajos.

La suspensión temporal y cautelar se da como vía de precaución extrema ante lo que consideran que puede ser un efecto secundario grave, sin embargo no se ha logrado demostrar que la coagulación esté relacionada con la vacuna y tanto el ente regulador sanitario británico como la farmacéutica han salido en defensa de su producto.

El presidente Emmanuel Macron confirmó este 15 de marzo que Francia suspendió el uso de la vacuna en cuestión "hasta mañana por la tarde", para darle tiempo a la Agencia Europea del Medicamento (EMA) de emitir una opinión.

España hizo lo propio pero anunció que el veto se extenderá por 15 días hasta que el regulador europeo se pronuncie, dijo Carolina Darias, ministra de Sanidad. 

Alemania también se sumó a la lista de suspensiones temporales de las dosis de AstraZeneca, según pudo confirmar su ministro de Salud. Esto supondría un duro golpe de credibilidad para la compañía porque Alemania es la principal potencia de la Unión Europea y el país más poblado del continente.

Países Bajos suspendió la aplicación de la vacuna hasta el próximo 28 de marzo con el objetivo de aguardar a que salgan más estudios que disipen o confirmen las dudas sobre el medicamento. 

Una mujer recibe la vacuna AstraZeneca contra la enfermedad del coronavirus en su carro, en Milán, Italia, el 15 de marzo de 2021.
Una mujer recibe la vacuna AstraZeneca contra la enfermedad del coronavirus en su carro, en Milán, Italia, el 15 de marzo de 2021. © Flavio Lo Scalzo / Reuters

Las sospechas llegaron después de que la Agencia Neerlandesa de Medicamentos (ANM) recibiera documentación de Dinamarca y Noruega, donde también se ha suspendido la aplicación de esta vacuna.

“Siempre debemos pecar de cautelosos, por lo que es aconsejable presionar el botón de pausa ahora como medida de precaución”, dijo el ministro neerlandés de Sanidad en funciones, Hugo de Jonge, según recogió la agencia de noticias EFE. A esto se sumará el seguimiento exhaustivo de todos aquellos ciudadanos que hayan recibido esta vacuna y puedan presentar síntomas.

Una situación similar vivió Irlanda, después de que su agencia de medicamento recibiera los mismos informes de Noruega y Dinamarca. En este país insular se suspendió de forma automática la vacunación de 30.000 personas por prevención, aunque aseguran que esto no afectará los ritmos de vacunación en cómputos generales.

En Irlanda se han administrado unas 110.000 dosis de AstraZeneca, lo que supone aproximadamente el 20 % del total del país.

Mientras la lista de países que apuestan por la prudencia y suspenden el medicamento se amplía, la EMA anunció que celebrará una reunión extraordinaria para tratar el tema este 18 de marzo, pero insistió en que la vacuna trae más beneficios que riesgos. 

Desde Reino Unido y AstraZeneca mantienen que la vacuna es “segura”

Ante la creciente polémica, la MHRA, agencia británica reguladora del medicamento, se pronunció en favor de la seguridad de esta vacuna. En el comunicado negaron que provocara coágulos o cualquier efecto secundario grave.

"Estamos examinando de cerca los informes, pero teniendo en cuenta el gran número de dosis administradas y la frecuencia con que pueden ocurrir los coágulos sanguíneos de forma natural, las pruebas disponibles no indican que la vacuna sea la causa", destacó el responsable de seguridad de las vacunas en la MHRA, Phil Bryan.

La misma compañía también publicó un comunicado en su defensa y la de su producto. Según la compañía, los datos de personas que han recibido esta vacuna en Europa muestran que de 17 millones, 22 pacientes han sufrido una embolia pulmonar y 15 una trombosis, datos notablemente bajos.

Esa proporción, subraya AstraZeneca, "es mucho más baja de lo que podría esperarse de forma natural en una población general de ese tamaño, y es similar a la de otras vacunas con licencia contra el Covid-19".

El futuro de la vacuna dependerá del estudio generalizado que lleve a cabo la Agencia Europea del Medicamento, que publicará su informe la próxima semana.

A lo largo de los últimos días, la polémica ha rodeado a la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford en varios aspectos. Primero no hubo una precisión exacta del nivel de efectividad que logra alcanzar la vacuna en las personas inmunizadas, algo que hizo que en muchos países solo se use para personas menores a 55 años. Además, la compañía tuvo problemas de suministro con la Unión Europea, algo que hizo que esta reclamase las dosis firmadas por contrato.

Hasta el momento, Francia, España, Alemania, Dinamarca, Noruega, Islandia, Bulgaria, Irlanda y Países Bajos han suspendido el uso de la vacuna, mientras que varios países como Austria, Estonia, Letonia, Lituania y Luxemburgo retiraron un lote en concreto al detectar casos de trombosis. A esto hay que sumar la restricción en la región italiana de Lombardía tras registrar otro caso.

A pesar de ello, varios países se han mostrado prudentes a tomar decisiones tan bruscas que puedan afectar el proceso de vacunación y decidieron seguir adelante, pero son cada vez menos. 

con EFE y Reuters

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