¿Qué tan expuesta está la paz en Irlanda del Norte?

Graffitis con mensajes contra los controles fronterizos del Brexit en relación con el protocolo de Irlanda del Norte se ven en una calla cercana al puerto de Larne, Irlanda del Norte, el 12 de febrero de 2021.
Graffitis con mensajes contra los controles fronterizos del Brexit en relación con el protocolo de Irlanda del Norte se ven en una calla cercana al puerto de Larne, Irlanda del Norte, el 12 de febrero de 2021. © Clodagh Kilcoyne / Reuters

Tras cuatro meses de divorcio entre Londres y Bruselas, las diferencias son cada día más evidentes en cuanto a comercio y oferta de alimentos. Mientras, expertos aseguran que la retirada de uno de los grupos que apoya el Acuerdo de Paz genera “preocupación”. 

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El Brexit sigue dividiendo a los británicos e Irlanda del Norte se mantiene como el punto de ebullición entre el Reino Unido y la Unión Europea.

En esta ocasión, el enfrentamiento se da por la implementación del protocolo diseñado para la zona en el acuerdo pos-Brexit y que de paso está generando interferencias en el proceso de paz. 

Recientemente, el jefe del Loyalist Communities Council, David Campbell, un grupo que incluye paramilitares lealistas-protestantes, envió una carta el primer ministro Boris Johnson anunciando que retiran temporalmente el apoyo al Acuerdo de paz hasta que el protocolo de Irlanda del Norte, dentro del acuerdo del Brexit, sea enmendado y garantice “acceso sin restricciones a bienes, servicios y ciudadanos en todo el Reino Unido”.

Aunque Campbell ha dicho que esa oposición será “pacífica y democrática”, hay temor de que el anuncio signifique el regreso de la violencia.

El proceso de paz del Viernes Santo de 1998 acabó con 'The Troubles', como se le conoce al sangriento conflicto, que dejó más de 3.000 muertos entre quienes defienden la unificación de la isla de Irlanda y quienes quieren que Irlanda del Norte permanezca en el Reino Unido.

Este conflicto tiene orígenes históricos, desde la colonización británica de la isla de Irlanda, y una mezcla de matices religiosos y étnicos.

La profesora de la Queen’s University Belfast, Katy Hayward, resalta que “no hay alternativa al Acuerdo del Viernes Santo por la paz en Irlanda del Norte”. 

Con el Brexit, automáticamente Irlanda del Norte se convirtió en la única frontera física del Reino Unido con la Unión Europea que requiere controles fronterizos. La complejidad se da porque Irlanda es una misma isla dividida en dos territorios y en dos países.

El protocolo de la discordia 

Este no solo ha revivido las tensiones entre Londres y Bruselas, sino que se ha convertido en el nuevo obstáculo para la estabilidad política y sin violencia que ha vivido Irlanda del Norte en más de 20 años.  

El protocolo, que incluye 18 diferentes aspectos, hace parte del acuerdo comercial entre el Reino Unido y la Unión Europea, firmado después del Brexit. Este es fundamental “para abordar las circunstancias únicas en la isla de Irlanda, para evitar una frontera dura y proteger el Acuerdo de 1998 en todas sus dimensiones”, explica el profesor David Phinnemore. 

Desde el principio el protocolo generó dificultades, ya que con el Brexit, Irlanda del Norte se mantiene en el Mercado Común de la Unión Europea para evitar una frontera física con la República de Irlanda que empuje a revivir el conflicto. Por ello, la frontera entre Reino Unido y Europa, está en el mar de Irlanda y no entre las Irlandas.

Mapa de la configuración de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte tras el acuerdo del Brexit
Mapa de la configuración de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte tras el acuerdo del Brexit © France24

Y es que el riesgo de reinstalar puntos fronterizos entre la República de Irlanda, que hace parte de la Unión Europea, e Irlanda del Norte, territorio del Reino Unido, hace temer que los enfrentamientos entre unionistas y republicanos vuelvan.

Cualquier similitud con una frontera dura, que obligue a controles de personas y bienes, puede desatar un nuevo conflicto. Este fue el temor recurrente en los años de negociación del Brexit.  

Una frontera física que divida la isla se convertiría en un objetivo para los republicanos que no quieren ver a su isla dividida.  

Eso significa que, al hacer parte del Mercado Común, enviar alimentos desde cualquier ciudad británica a Irlanda del Norte es considerado ahora como un trámite de exportación y no el ingreso de bienes dentro del mismo país.

Esto, por supuesto, ha generado traumatismos, generando escasez en los alimentos que van desde Gran Bretaña.

“Esencialmente, el acuerdo (del Brexit) confirma que Irlanda del Norte es parte del territorio de aduanas del Reino Unido, aunque de facto está en la unión Aduanera de la Unión Europea por la aplicación de los códigos de las aduanas”, resalta Phinnemore. 

Por ello, el Gobierno británico decidió, unilateralmente, extender hasta octubre el periodo de gracia para los controles fronterizos en el mar de Irlanda, dado los trámites burocráticos.

La Unión Europea amenazó con acciones legales porque considera que esta es una violación al Derecho Internacional al acuerdo del Brexit. 

El protocolo no solo ha provocado la oposición de un sector de los grupos paramilitares, sino del gobierno regional. Arlene Foster, la jefa del Partido Democrático Unionista (DUP), lo critica porque en la práctica Irlanda del Norte se convirtió en un país diferente, rompiendo al Reino Unido. 

23 años después, la herida sigue abierta

No es una sorpresa que el Brexit y el protocolo sigan siendo motivo de discordia. La posibilidad de que revivan las heridas del conflicto, fue y sigue siendo el gran temor.

Pero aún no se puede medir el impacto del anuncio del Loyalist Communities Council. Puede que las bombas se queden en el pasado y se mantenga la voluntad política de honrar el proceso de paz. 

"Mientras estamos aquí, no vemos ningún cambio inmediato en la emoción o potencial de desorden o violencia proveniente de la comunidad lealista", dijo a la 'BBC' el jefe de la policía regional. 

Por su parte, Hayward afirma que el gran asunto más allá del posible regreso de la violencia es si la población mantiene la confianza en las instituciones que deben mantener el proceso de paz.

Una mujer pasa junto a un graffiti contra la frontera del Mar de Irlanda en Carrickfergus, Irlanda del Norte, el miércoles 3 de febrero de 2021. El letrero dice: "lealistas de Carrick dicen 'no' a la frontera marítima".
Una mujer pasa junto a un graffiti contra la frontera del Mar de Irlanda en Carrickfergus, Irlanda del Norte, el miércoles 3 de febrero de 2021. El letrero dice: "lealistas de Carrick dicen 'no' a la frontera marítima". © Peter Morrison / AP

El Acuerdo de 1998 estableció que el gobierno regional, así como la Asamblea de Irlanda del Norte, deben estar conformados por una coalición de unionistas y republicanos. 

“Debo enfatizar que lealistas y unionistas son muy diversos, al igual que los republicanos y nacionalistas, y entre los lealistas hay algunos grupos asociados con organizaciones paramilitares, de línea muy dura y violentos, y luego hay otros que están muy comprometidos con la paz”, afirma Hayward.

Agrega la profesora que “este es un largo proceso de reconciliación que lleva a lealistas y republicanos a la política democrática y si se ve alguna duda sobre la efectividad de esta, entonces existe una preocupación”. 

En la actualidad, en los vecindarios unionistas o republicanos en Belfast, la capital de Irlanda del Norte, si se es de un bando o de otro, nunca se camina por el territorio ajeno y tampoco ha habido integración de la población.

Aunque el Acuerdo es respetado por las partes y las confrontaciones pararon, la reconciliación entre unionistas y republicanos o protestantes y católicos, sigue pendiente y con las heridas abiertas.

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