Italia intenta 'cazar' a los 'extraviados' de la vacunación contra el Covid-19

Personal sanitario espera público para que reciba la vacuna contra el Covid-19 en el centro de vacunación de Acea, Roma, Italia, el 15 de mayo de 2021.
Personal sanitario espera público para que reciba la vacuna contra el Covid-19 en el centro de vacunación de Acea, Roma, Italia, el 15 de mayo de 2021. © EFE

Equipos móviles para ancianos en zonas remotas y limitaciones para los antivacunas son algunas de la medidas que se han previsto en Italia para reforzar la campaña de inmunización. A pesar de haber sido uno de los territorios más castigados por el virus al inicio de la pandemia, no son pocos los 'extraviados' que esquivan por distintas razones la vacuna contra el coronavirus.

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– ¿Te has vacunado ya?

– Sí. Hace unos días.

En la calle, en los cafés, e incluso durante las escapadas al supermercado del barrio es cada vez más común oír en Roma conversaciones como esta. Es el reflejo de una campaña de vacunación que, tras algunos tropiezos iniciales, ahora avanza a paso mucho más firme en Italia. 

Pero con ello, también han surgido nuevas sorpresas. Entre ellas, la de la categoría de los ciudadanos “extraviados” por la campaña de vacunación. Así se les ha llamado en Italia a los que, por voluntad o situación, aún no han accedido a la vacuna, a pesar de tener derecho a ello.

Hasta la fecha, Italia ha suministrado cerca de 30 millones de dosis de vacunas  contra el coronavirus y ha vacunado a unos 9 millones de individuos (ciclo completo), el equivalente al 16,3 por ciento de la población, según cifras del Ministerio de Salud italiano.

Sin embargo, esta semana, el general Francesco Figliuolo, comisario extraordinario para la gestión de la pandemia en Italia, lanzó la alerta luego de que se difundiera que serían unos cuatro millones las personas mayores de 60 años de edad y los sujetos frágiles aún no vacunados que ya deberían haberlo hecho.

“Búsquenlos”, ha sido la consigna de Figliuolo, según reportó la prensa italiana.

Equipos móviles en zonas remotas

Acto seguido, el Gobierno de Italia, uno de los países más afectados por la pandemia en el mundo, filtró que se intensificará la actividad de los equipos móviles de sanitarios para que viajen a las zonas más remotas del país, donde en particular ancianos y otros sujetos frágiles tienen mayores dificultades para desplazarse y acceder a las plataformas virtuales de registro de la vacunación.

Una solución que ya se adoptó en países como Grecia en particular para las pruebas de coronavirus, por la que Italia ya posee unos 28 equipos integrados por personal del Ejército y de la Protección Civil, según pudo confirmar esta periodista con el Estado Mayor de Defensa. 

“Los equipos móviles son 28 y han vacunado hasta la fecha a unas 40.000 personas, incluyendo las vacunaciones efectuadas en las islas menores”, explicó un portavoz de la institución, Giulio Macari, al explicar que algunas de estas unidades empezaron a trabajar ya el pasado 26 de marzo.

Una fila de personas que esperan ser vacunadas contra el Covid-19 en el 'fin de semana de jornada de puertas abiertas' en el centro de vacunación de la estación Termini establecido por la Cruz Roja Italiana en Roma, el 15 de mayo de 2021.
Una fila de personas que esperan ser vacunadas contra el Covid-19 en el 'fin de semana de jornada de puertas abiertas' en el centro de vacunación de la estación Termini establecido por la Cruz Roja Italiana en Roma, el 15 de mayo de 2021. © EFE

Tanto así que las tres regiones con el porcentaje más bajo de dosis entregadas pero no suministradas son en la actualidad la isla de Cerdeña, la provincia autónoma de Bolzano (extremo norte), y la región de Calabria (extremo sur). 

Por ello, se ha informado, también se pedirá la ayuda de los médicos de cabecera para que llamen a los pacientes faltantes que tienen derecho a acceder a las cuatro vacunas que se están suministrando ahora en Italia: Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson. Esta última, la única de las permitidas de solo una dosis, también se prevé que pronto sea suministrada a través de la red de farmacias que han adherido a la campaña de vacunación.   

El obstáculo del movimiento antivacunas

La tarea, sin embargo, puede que no sea fácil. La razón remite también el problema que representa el movimiento antivacunas, cuyas filas ahora también han sido engrosadas por los negacionistas.

Este colectivo que -incluso antes de la pandemia- dio mucho de qué hablar ha vuelto a estar en la mira en Italia desde que en marzo se descubrieron focos de contagios en residencias de ancianos con sanitarios que habían rechazado vacunarse. 

En respuesta, estos centros —junto con hospitales— de las diversas ciudades italianas en la que se detectó el fenómeno han decidido enfrentar la situación con medidas muy diversas. 

Algunos optaron por solicitar a su personal no vacunado de utilizar dispositivos de protección añadidos (además de los obligatorios para todos), manteniéndolos además alejados del resto durante las pausas o en espacios comunes como los vestuarios. Otros eligieron medidas más drásticas, como la suspensión inmediata del ejercicio de la profesión.

Archivo: Una trabajadora médica es vista en una ambulancia a la entrada del hospital Cardarelli, en medio del brote de la enfermedad por coronavirus (Covid-19), en Nápoles, Italia, el 12 de noviembre de 2020.
Archivo: Una trabajadora médica es vista en una ambulancia a la entrada del hospital Cardarelli, en medio del brote de la enfermedad por coronavirus (Covid-19), en Nápoles, Italia, el 12 de noviembre de 2020. © Ciro De Luca / Reuters

Medidas que a menudo no han sido bien recibidas y que también provocaron que lo involucrados decidieran denunciar una supuesta discriminación a través de sindicatos y de abogados a las estructuras que les impusieron estas restricciones. Esto es lo que ocurrió, entre otros lugares, en Dolo, un pueblo en el norte de Italia. 

Los indecisos, otro grupo en la mira

Sin embargo, los expertos señalan que el movimiento antivacunas, pese a ser un colectivo bastante ruidoso y también potencialmente dañino para el resto, está integrado por un porcentaje minoritario de la población. 

Esto, sobre todo si se lo compara con el de los llamados ‘reticentes’, un grupo mucho menos radical de ciudadanos indecisos que no están en contra de las vacunas en sí, pero que sí quieren esperar para ver cómo va la inmunización o rechazan una determinada vacuna.

Svitlana, una empleada doméstica de 43 años originaria de Ucrania, integra este colectivo. Explica que no ha participado en los ‘Open Day’, unas jornadas de vacunación abiertas a franjas de edad más jóvenes usadas para agotar las dosis sobrantes, pues la vacuna propuesta no la convencía. 

“Solo me vacunaré cuando me permitan vacunarme con la vacuna que yo quiero”, dijo la mujer, tajante.

De acuerdo con una pequisa de abril de la Fondazione Italia in Salute, un intituto de investigación sobre temas sanitarios, un 7,5 por ciento de la población italiana sería fuertemente “contrario" a recibir la vacuna, y un 9,9 por ciento entraría en la categoría de los “perplejos". En ambos casos se trata de franjas de la población con un nivel de educación bajo, y muchos son tiene entre los 45 y 55 años.  

Una guerra (también) de Internet 

Una explicación tal vez provenga también de experiencias como la bitácora MedBunker. Esta web, coordinada por el ginecólogo Salvo Di Grazia, tiene como objetivo combatir las informaciones falsas que circulan en Internet, un fenómeno que también complica la vacunación. 

“Hay un núcleo duro de individuos que siguen las informaciones falsas que circulan en la red. La tendencia está creciendo con la disminución de los casos de infecciones”, explicó recientemente Di Salvo, al diario italiano La Repubblica.  

Aún así, los esporádicos ‘Open Day’, que en un momento en el que recién se han abierto las reservas por vía ordinaria para los adultos mayores de 50 años, han cosechado un gran éxito entre los de más de 40 años en regiones como el Lazio, la región cuya capital es Roma.

Un incentivo para este colectivo más joven es, sin duda, que los no vacunados tendrán acceso sin otros requerimientos al llamado ‘pase verde’, un permiso europeo que a partir del 1 de julio permitirá desplazarse, e incluso tomar aviones dentro de la Unión Europea, sin necesidad de pruebas de coronavirus o cuarentenas. 

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