El fútbol italiano y el pecado original de la ‘bomba biológica’ del Atalanta-Bérgamo

Los fanáticos de Atalanta reaccionan durante la ronda de la Liga de Campeones de la UEFA durante el encuentro Atalanta Bergamo vs. Valencia el 19 de febrero de 2020 en el estadio de San Siro en Milán.
Los fanáticos de Atalanta reaccionan durante la ronda de la Liga de Campeones de la UEFA durante el encuentro Atalanta Bergamo vs. Valencia el 19 de febrero de 2020 en el estadio de San Siro en Milán. © AFP

El ‘calcio’ ha estado en la mira desde el partido Atalanta vs. Valencia del año pasado, considerado un acelerador para la propagación del Covid-19 en los inicios de la pandemia. La Euro 2020 ha reavivado el debate sobre las aglomeraciones de aficionados. 

Anuncios

Ocurrió lo temido. Después de la victoria por penales de Italia sobre Inglaterra, para la conquista de la Eurocopa 2020, toda esta semana se ha gestado en Italia la última polémica sobre cómo el fútbol profesional puede ser un acelerador para la propagación del coronavirus, más aún si se esquivan las medidas anti-contagio.

Este ha sido el telón de fondo en Italia desde el tristemente célebre partido de la Champions League entre Atalanta y Valencia, que se jugó el 19 de febrero de 2020, y que ha sido indicado como uno de los primeros aceleradores de la difusión del Sars-Cov-2 en el país europeo. 

Esta vez, las críticas vinieron directamente de la Policía italiana. El primero fue Matteo Piantedosi, prefecto de Roma quien, en una entrevista publicada el miércoles por el diario ‘Il Corriere della Sera’, se quejó por la decisión de los ‘Azzurri’ de desfilar el lunes 12 de julio con un bus abierto en el centro de la ciudad, algo que provocó grandes aglomeraciones. 

Al ver las imágenes de los festejos en las calles de la capital de Roma, en los que participaron decenas de personas sin respetar el distanciamiento social y la mayoría de ellos sin mascarillas, Piantedosi no ocultó su furia y afirmó que el conjunto italiano “no tenía el permiso” ni de la Policía ni del Ministerio de Interior para circular de esa manera por las calles de Roma. 

Acto seguido, Piantedosi levantó el dedo en particular contra dos jugadores: el capitán Giorgio Chellini y el defensa Leonardo Bonucci. 

“Sé que Chiellini y Bonucci representaron con determinación su deseo a las fuerzas del orden, y llegados a aquel punto, solo se intentó gestionar la situación de la mejor manera posible”. Ambos jugadores y la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) se defendieron posteriormente, no sin antes protagonizar un sinfín de debates —en la televisión, en la radio y también en la calle— entre virólogos, apasionados de fútbol y políticos.

No fue la única discusión en torno al partido en cuestión. En Génova, en el norte de Italia, el presidente de la región Giovanni Toti y el alcalde Marco Bucci acabaron en la mira por haber permitido unas pantallas al aire libre para ver la final, lo que, cuando el partido acabó, culminó en una caótica fiesta en las calles que calentó las discusiones en los siguientes días. “¡Ahora basta de verdad!”, explotó finalmente Toti, al rechazar las críticas y al argumentar que en la actualidad los datos sobre los contagios en Italia son bajos. 

La controversia ya había empezado el mismo domingo de la final. Ese día, luego de que llegaran las primeras imágenes de los hinchas ingleses e italianos de festejo antes del partido, Maria van Kerhove, responsable técnico de la Organización Mundial de la Salud (OMS), censuró lo que veía. 

“¿Se supone que debo estar disfrutando mientras los contagios ocurren delante de mis ojos? La pandemia no se tomará un descanso esta noche. La variante Delta se aprovechará de las personas no vacunadas, sin mascarilla, que están gritando y cantando en las aglomeraciones. Devastador”, escribió van Kerhove en Twitter.

“El Atalanta- Valencia no nos ha enseñado mucho”, fue el sarcástico comentario de otro usuario de la red.

El precedente

Todo inició con el partido de la Champions League entre Atalanta y Valencia, que en los albores de la pandemia en Europa, el mismo alcalde de Bérgamo -una de las primeros ciudades afectadas gravemente-, Giorgio Gori, y un responsable médico, llegaron a calificar de “bomba biológica” por la reunión de 2.500 aficionados del Valencia con unos 400.000 del conjunto italiano en Milán, en ocasión de la ida de los octavos de final de la Champions. 

Desde entonces, el fútbol ha estado en la mira. 

Fanáticos de Atalanta vitorean durante la ronda de la Liga de Campeones de la UEFA en el partido Atalanta Bergamo vs. Valencia el 19 de febrero de 2020 en el estadio San Siro de Milán.
Fanáticos de Atalanta vitorean durante la ronda de la Liga de Campeones de la UEFA en el partido Atalanta Bergamo vs. Valencia el 19 de febrero de 2020 en el estadio San Siro de Milán. © AFP

En febrero, el propio Gori volvió a tocar el tema, luego de que cerca de 1.000 tifosi se saltaran las recomendaciones de las autoridades y se concentran en las inmediaciones del estadio Gewiss para animar a los suyos antes de un partido de la Champions entre el Atalanta y el Real Madrid. 

“Viendo las imágenes que llegan del Gewiss Stadium no he podido no pensar en el Atalanta-Valencia de hace un año, con todo lo que implicó. Entonces éramos inconscientes del riesgo que corríamos pero ahora es imposible ignorarlo”, afirmó Gori, al augurarse multas para los infractores.

No nos podemos permitir esto

Otros casos fueron, en junio del 2020, la conquista del Napoli de la Copa Italia en el Estadio Olímpico de Roma, tras derrotar a la Juventus, lo que acabó en descontrolados festejos en Nápoles que también provocaron críticas. 

“En este momento no nos podemos permitir esto”, afirmó Ranieri Guerra, director adjunto de la OMS, al tildar a los aficionados de “desgraciados”. Y así también en Nápoles, luego de que en noviembre pasado se conociera la muerte Diego Armando Maradona, lo que provocó aglomeraciones en varios puntos de la ciudad.

Por supuesto, la situación de Italia es hoy muy distinta a la del año pasado. Para empezar, porque el país ha tomado en estos meses medidas para limitar los contagios derivados de eventos relacionados con el fútbol. Por ejemplo, hasta junio, se prohibió el público en los estadios. 

Además, en la actualidad, el número de dosis suministradas supera las 59 millones y hay más de 25 millones de personas con la pauta de inmunización completa, el 47 por ciento de la población. De ahí que, hasta junio y por varias semanas continuadas, en Italia el número de contagios haya disminuido de manera constante. 

Aumento de casos por la variante Delta

No obstante, esta tendencia se ha interrumpido en los últimos días. 

Lo refleja el RT, el índice que calcula el promedio de personas que cada persona contagiada puede llegar a infectar, que en la última semana pasó de 0,66 a 0,91, así como la incidencia acumulada, que ha crecido de 11 a 19 casos cada 100.000 habitantes. Con ello, las autoridades han alertado en particular de la circulación de la variante Delta, que ha aumentado de forma significativa, han explicado. 

Los italianos de todo el país disfrutan de la vida al aire libre sin mascarillas desde el lunes 28 de junio de 2021.
Los italianos de todo el país disfrutan de la vida al aire libre sin mascarillas desde el lunes 28 de junio de 2021. © Tiziana FABI / AFP

En Roma, la ASL, la empresa pública que gestiona la sanidad en la ciudad, ha ejemplificado la situación al relatar el caso de un brote de 16 personas, todos jóvenes y que el 2 de julio asistieron juntos a los cuartos de final Italia-Bélgica, que en dos semanas se ha convertido en un megabrote de 73 personas de entre 14 y 60 años de edad que han enfermado por el Sars-Cov-2.   

“Es el comienzo de los contagios por el campeonato europeo”, ha sido el comentario más inmediato, en este país que ya acumula 128.000 muertos y 4,2 millones de contagiados, según datos oficiales.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Lleve las noticias internacionales a todas partes con usted. Descargue la app de France 24