13 de noviembre de 2015: Francia recuerda a las víctimas de los atentados en París

Fachada de la sala de conciertos el Bataclán en París. Archivo.
Fachada de la sala de conciertos el Bataclán en París. Archivo. POOL/AFP

Hace 5 años, los franceses sufrieron uno de los peores ataques registrados en la historia de su país. Varios atentados terroristas fueron organizados en París en la noche del 13 de noviembre de 2015, los cuales dejaron 130 muertos y más de 350 heridos.

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Entre el 13 y 14 de noviembre de 2015, el silencio se apoderó de los franceses que, aterrados, eran testigos de uno de los peores atentados en su territorio.

Varios ataques organizados en diferentes puntos de la capital, se cobraron la vida de 130 personas y dejaron heridas a más de 350. A partir de ese momento, la ciudad de la luz se transformó, se apagó por todos aquellos que fueron asesinados sin razón y se convirtió en una París militarizada, donde daba miedo salir a comprar el pan o tomarse un café en una terraza.

Mientras las autoridades iban registrando el número de muertos y heridos, muchos lloraban y otros se escondían en sus casas. Era difícil entender por qué estaba ocurriendo esto.

Los ataques se organizaron contra personas que asistieron a un concierto en la sala el Bataclán, las terrazas de cinco bares y restaurantes, las afueras del Estadio de Francia de fútbol y en otro restaurante cerca de la Plaza de la Nación.

Desde hace varios años, Francia es el blanco de atentados terroristas. Según una fuente de seguridad consultada por AFP, “en cinco años, se han cometido 20 ataques en suelo francés, 19 han fracasado y 61 se han frustrado”.

Los ataques del 13 de noviembre de 2015 fueron planeados con mucha antelación desde el extranjero y fueron reivindicados por el autodenominado grupo Estado Islámico. Y, aunque esta organización terrorista haya sido derrotada militarmente, sus capacidades no están aniquiladas, sobre todo por la existencia de individuos inspirados en la propaganda yihadista en Francia.

Figura del yihadismo francófono en Siria es el belga Abdelhamid Abaaoud, presunto coordinador de los ataques en París y quien fue asesinado el 18 de noviembre en el asalto policial a un apartamento en el barrio de Saint-Denis, al igual que un cómplice que se hizo detonar y un primo suyo.

El único atacante vivo es el franco-belga Salah Abdeslam, quien fue detenido cuatro meses después en Bruselas. Abdeslam será juzgado a principios de 2021 en París junto con otros 19 sospechosos.

Personas que se reunieron en la entrada de la sala el Bataclán el 16 de noviembre de 2015 en París.
Personas que se reunieron en la entrada de la sala el Bataclán el 16 de noviembre de 2015 en París. © Bertrand Guay / AFP

Miedo, silencio e impotencia durante los ataques en vivo

Entre la noche del 13 y la mañana del 14 de noviembre de 2015, los franceses no podían creer lo que veían en la televisión y escuchaban en la radio.

El miedo, el silencio, la impotencia y la tristeza se apoderaron de todos aquellos que eran testigos de lo que los medios trasmitían en vivo. Muchas personas empezaron a compartir en sus cuentas en las redes sociales las imágenes de varios ataques organizados simultáneamente en diferentes puntos de la ciudad.

Algunas de las primeras llamadas de auxilio, a través de las redes sociales, fueron de los asistentes al concierto de rock en el Bataclán, la sala de espectáculos en el distrito 11 que esa noche presentaba a la banda californiana Eagles of Death Metal.

Personas que estaban al interior empezaron a escribir en sus cuentas en Facebook y Twitter sobre hombres que interrumpieron el concierto con armas y empezaron a disparar al público. Los relatos que fueron más tarde publicados, cuentan sobre personas que fingieron estar muertas para que no los asesinaran.

Obra del artista inglés Banksy en una de las puertas de salida de emergencia de la sala el Bataclán en París. 25 de junio de 2018.
Obra del artista inglés Banksy en una de las puertas de salida de emergencia de la sala el Bataclán en París. 25 de junio de 2018. © Thomas SAMSON / AFP

Minutos antes del tiroteo en el Bataclán, los atacantes descargaron sus armas en el restaurante Le Petit Cambodge y en el bar Le Carillon, cerca del Canal Saint-Martin. Poco después continuaron la masacre en el bar À la Bonne Beer, la pizzería Casa Nostra y el bistró La Bellequipe. Uno de los atacantes hizo detonar un cinturón que llevaba puesto con explosivos en el café Comptoir Voltaire, provocando varios heridos.

Contrario a estos ataques a sangre fría, el ocurrido a las afueras del Estadio de Francia fue diferente durante los primeros minutos. La euforia de los seguidores del equipo de Francia hacia vibrar las gradas en el amistoso contra Alemania. Incluso, el presidente François Hollande estaba presente junto al ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier.

Cuando los tres atacantes suicidas se inmolaron a las puertas del Estadio en Saint-Denis, los asistentes del partido no se percataron que aquella explosión provenía de la calle. Al contrario, se confundió con el ruido de los pitos, los gritos y los cánticos de los 80.000 aficionados presentes. Inmediatamente se dio la alarma de explosión por las autoridades, el mandatario fue evacuado del estadio y durante varias horas todos permanecieron encerrados después del final del partido.

Cinco años después de este hecho trágico en la historia de Francia, muchos lugares en París rinden homenaje a las víctimas.

Las familias, los amigos y todos aquellos que conocieron a los que perdieron la vida en los ataques, rinden homenaje cada año. Conservar la memoria de las víctimas es tan importante para ellos, como para los que no los conocieron, pues es una forma de reconstruirse y darle sentido a la vida.

Con AFP y medios locales

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