Sentado en el banquillo de los acusados, Sarkozy se defiende de corrupción ante la Fiscalía

El ex presidente francés Nicolas Sarkozy abandona la sala durante su juicio por cargos de corrupción y tráfico de influencias, en el juzgado de París, Francia, el 7 de diciembre de 2020.
El ex presidente francés Nicolas Sarkozy abandona la sala durante su juicio por cargos de corrupción y tráfico de influencias, en el juzgado de París, Francia, el 7 de diciembre de 2020. © Benoit Tessier / Reuters

Este lunes, el expresidente francés Nicolas Sarkozy se defendió ante los tribunales por supuesto intento de soborno a un fiscal. Una imagen inédita entre mandatarios galos, de la que el exlíder se defendió alegando "no haber cometido nunca el más mínimo acto de corrupción". Además de negar los cargos en el marco del caso de las 'escuchas telefónicas', Sarkozy acusó a la Fiscalía Nacional Financiera de llevar a cabo una persecución en su contra desde el fin de su presidencia.

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El expresidente francés Nicolas Sarkozy testificó este lunes 7 de diciembre ante el tribunal que le juzga por supuesta corrupción y tráfico de influencias. En su defensa, el exlíder del Elíseo dijo que "nunca cometió el más mínimo acto de corrupción" y prometió ir "hasta el final" para limpiar su nombre en un histórico juicio para el país.

En contrapartida a la acusación, el político arremetió contra los miembros de la Fiscalía Nacional Financiera, señalándolos de llevar a cabo una caza de brujas, utilizar medios excesivos para "husmear" en sus asuntos y ocultar pruebas que apoyarían su defensa.

"Permítanme decir solemnemente (...) que nunca he cometido el más mínimo acto de corrupción. Nunca. Nunca he abusado de mi influencia, supuesta o real", afirmó Sarkozy al tribunal, vestido con un traje negro y con una mascarilla quirúrgica.

El derechista de 65 años, que dirigió a Francia de 2007 a 2012, es el primer jefe del Estado moderno del país en sentarse en el banquillo de los acusados. Solamente el expresidente Jacques Chirac fue juzgado y condenado en 2011 por el caso de los "trabajos ficticios" de París, pero, por razones de salud, nunca llegó a presentarse ante la audiencia.

Durante las tres horas de juicio, Nicolas Sarkozy se mostró indignado por haber sido intervenido telefónicamente y denunció que le habían llegado a pinchar "más de 3.700 conversaciones telefónicas" con su abogado Thierry Herzog.

Fue entre 2013 y 2014 cuando el teléfono fue intervenido por la policía francesa, que buscaba pruebas de la supuesta financiación de su campaña electoral de 2007 por el Gobierno libio, dirigido entonces por Muamar al Gadafi.

Este boceto judicial realizado el 7 de diciembre de 2020 en París muestra al acusado Nicolas Sarkozy de pie ante el tribunal durante una audiencia en su juicio por cargos de corrupción y tráfico de influencias.
Este boceto judicial realizado el 7 de diciembre de 2020 en París muestra al acusado Nicolas Sarkozy de pie ante el tribunal durante una audiencia en su juicio por cargos de corrupción y tráfico de influencias. © Marie Williams / AFP

El origen de la investigación contra el expresidente

Los fiscales acusan a Sarkozy, y a su abogado y amigo íntimo Thierry Herzog, de intentar comprar al fiscal jubilado Gilbert Azibert, también investigado. Según la acusación, Sarkozy y Herzog pidieron información a Azibert —entonces abogado general en la Corte de Casación— sobre un caso que afectaba al expresidente a principios de 2014. En compensación, prometieron intervenir para que Alberto de Mónaco le ofreciera un cargo en el Consejo de Estado del Principado. Este nunca llegó a conseguir el puesto en el organismo.

La trama por la que Sarkozy pidió información privilegiada fue el 'caso Bettencourt', en el que se investigaba si el exdirigente había aceptado pagos ilegales de la heredera de L'Oréal, Liliane Bettencourt, para su campaña electoral de 2007.

El que fuera cabeza del Ejecutivo aseguró que su abogado recurrió a la amistad que tenía con Azibert para conocer "el ambiente" que había en el Supremo sobre el 'caso Bettencourt', pero sin pedirle que intercediera y siempre con el único motivo de tranquilizar a su cliente. También añadió que, si hubiera decidido hacerlo, habría sido como un favor a su abogado y amigo, y no a cambio de información de Azibert.

"De las conversaciones se desprende que hay un acusado muy inquieto y un abogado afectuoso que quiere tranquilizarlo", señaló el exlíder galo.

El ex presidente francés Nicolas Sarkozy (C) sale en un coche después de una audiencia en su juicio por cargos de corrupción el 7 de diciembre de 2020 en el tribunal de París.
El ex presidente francés Nicolas Sarkozy dijo que "nunca cometió el más mínimo acto de corrupción" y prometió ir "hasta el final" para limpiar su nombre en su histórico juicio por corrupción.
El ex presidente francés Nicolas Sarkozy (C) sale en un coche después de una audiencia en su juicio por cargos de corrupción el 7 de diciembre de 2020 en el tribunal de París. El ex presidente francés Nicolas Sarkozy dijo que "nunca cometió el más mínimo acto de corrupción" y prometió ir "hasta el final" para limpiar su nombre en su histórico juicio por corrupción. © Martin Bureau / AFP

La acusación se basa en las escuchas judiciales a una línea de teléfono de pago que Sarkozy y Herzog contrataron tras deducir que la oficial del expresidente estaba intervenida. Pusieron la conexión secreta a nombre de Paul Bismuth, pseudónimo que da nombre al caso. En su defensa, Sarkozy alegó que "Bismuth era en 2014 lo que ahora es WhatsApp", negando que fuese un seudónimo premeditado para no poder ser rastreados por la policía –razón por la que el caso se conoce como 'escuchas telefónicas' o 'Paul Bismuth'.

Herzog y Azibert están siendo investigados junto a Sarkozy y acusados de los mismos cargos, aunque con el añadido de "violación del secreto profesional". Los tres se enfrentan a diez años de prisión y a multas de un millón de euros (1,2 millones de dólares) si son condenados.

El proceso continuará este martes 8 de diciembre, cuando está previsto que la acusación haga la petición de penas.

Aunque el presidente consiguiera ser absuelto de este caso, le quedaría pendiente, como mínimo, otro juicio en marzo por la financiación de la campaña en la que se postuló para ser reelegido en 2012. También está imputado por el ya mencionado caso de la supuesta financiación de la campaña de 2007 con dinero de la Libia de Muamar al Gadafi.

Con EFE, AFP, Reuters y medios locales

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